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La "megasubasta" no estuvo a la altura de las expectativas

Si bien la concurrencia superó ampliamente la capacidad del recinto, varias circunstancias conspiraron en contra de quienes fueron en busca de alguna oferta irresistible.

La megasubasta de productos confiscados en la aduana, largamente anunciada en las últimas semanas, estuvo a la altura de las expectativas generadas en cuanto a concurrencia (más de 700 personas se dieron cita en la Bodega Centenario de Guaymallén), pero no así en cuanto a oportunidades comerciales para los asistentes.

Precios de base altos, incrementados aún más al abrir las ofertas presentadas en sobre cerrado durante los últimos días; largas pujas que elevaban los precios de los artículos incluso por encima de su valor de mercado; y los impuestos aduaneros y comisión (que muchos no habían tenido en cuenta), conspiraron contra quienes se acercaron a la Bodega Centenario en busca de alguna oferta irresistible.

Por citar un par de ejemplos, los ofertantes terminaron adquiriendo una bicicleta rodado 29 por $19.000, un Iphone 6 plus a $10.000 y una cámara Nikon de 16mp por más de $9.000. "Están pagando por encima de los precios que se consiguen en Mercadolibre. Si le sumás los impuestos y la comisión, el ahorro es mínimo, si es que existe", fue la principal queja de los concurrentes.

En el concurrido salón se deslizó por lo bajo la sospecha de que existieran "infiltrados" que ofertaran sólo con el objetivo de inflar los precios. Algo que fue descartado de plano porque muchos lotes quedaron "vacantes" y los ofertantes no solían repetirse, salvo en contadas ocasiones.

Tampoco se pudo apreciar que actuaran grupos organizados que pudieran hacer valer su experiencia en este tipo de remates (la mítica "liga") y amedrentar a los participantes primerizos. Las pujas se desarrollaron con tranquilidad y respeto y nadie intentó imponer condiciones a los ofertantes, que pudieron participar con absoluta libertad y sin presiones.