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Bajo análisis, la salud mental de los gobernantes

El médico psiquiatra Manuel Vilapriño analizó cómo enfrenta un político desafíos que terminan siendo demasiado grandes para él.
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Para el psiquiatra Manuel Vilapriño, el boom de las neurociencias y el impulso que esto le ha dado al protagonismo público de científicos como Facundo Manes, nos viene bien porque no es una moda, es una realidad. Creer que el ser humano es solamente psicocial es un error y creer que el ser humano es un neurotransmisor caminando, también lo es", dijo.

Vilapriño celebró el premio a la calidad que le han otorgado desde la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación al Hospital Escuela de Salud Mental Carlos Pereyra en diálogo con "Tormenta de ideas", por MDZ Radio y analizó diversos aspectos de la ciencia.

Luego de abordar la problemática que implica el fin de año para muchas personas que se sumen en la depresión, y tras aclarar que los períodos más depresivos ocurren "en otoño y primavera", Vilapriño habló de la salud mental de quienes nos gobiernan.

- ¿Cualquier persona puede llegar al poder sin un análisis psiquiátrico previo? A la luz del problema de irascibilidad que manifiesta el gobernador Paco Pérez.

- Obviamente es muy positivo en un sistema democrático que toda persona pueda llegar al poder y tiene que tener determinadas características especiales para los diferentes grados de poder. Porque poder tengo yo, tiene un jefe de servicio.. Ahora, uno como director de hospital sabe cuál es el techo. Yo no me imagino jamás como gobernador porque mi estructura, mi personalidad, mi manera de ser y de pensar y ver las cosas no creo que aguante todo el estrés que implica lo que es gobernar una provincia. Es interesante saber si se necesita una evaluación para saber si la persona necesita una evaluación para saber si está habilitado para ejercer el poder. Habría que ver qué características. Si ustedes me dicen a mí si una persona con determinadas características psiquiátricas, psicopatológicas puede asumir el poder, hay cuadros que no lo inhabilitan para nada. La historia dice que Kennedy tenía un trastorno bipolar, que Churchill también, que Lincoln era un depresivo endógeno. Eso no los inhabilita porque son cuadros metabólicos, orgánicos, si se hacen los tratamientos indicados y en el contexto en la base hay una personalidad, una forma de ser, que eso no tiene que ver con la biología, y lo sostiene lo suficiente, es muy probable que pueda manejar lo que hay arriba de ese cuadro. El punto es quién haría las evaluaciones. La carrera de la persona es la que va determinando si puede o no llegar, porque se va enfrentando a lo largo del tiempo, y va quedando a prueba.

- Debiera ser algo escalonado para ir superando pruebas. Distinto es llegar a un alto cargo sin haber tenido experiencia previa. Se choca con una realidad distinta

- Porque no hay aprendizaje previo. Uno tiene que aprender. El estrés uno va aprendiendo a manejarlo. Y tiene que aprender a entender que los obstáculos van a ser cada vez mayores. Ahora, si hay alguien que ya ejerció diferentes funciones y ahora se presenta para presidente o senador, voy a entender que si esa persona es de carrera, tiene habilidades para pdoer hacerlo. Diferente es alguien que ha sido tremendamente exitoso y que nunca ha ejercido y que va a ser distinto a lo que ha hecho. Ahí la mirada es distinta porque los estresores son distintos.