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La pelea de dos pelados por un peine

"Cosa seria", la columna de Roberto Pérez que le pone color a la realidad política y social. Aquí, por qué nos peleamos.

Hay una muy marcada tendencia nacional, queridos amigos, a pelearnos por nada, o por muy poco. Ya he hablado casi hasta el cansancio de eso, y tal vez me esté poniendo reiterativo. Bueno, nadie es perfecto; ni siquiera yo. Pero lo cierto es que muchas veces, los que deberían cooperar o al menos tratar de entenderse hacen exactamente lo contrario. Porque no hay peor astilla que la del mismo palo, bien lo sabemos. Veamos algunos ejemplos sin dar demasiados nombres, porque es odioso hacerlo y ya lo somos por demás.

LA MAESTRA Y EL CAMIONERO: No es el título de una telenovelita de Adrian Suar. Si uno se fija, las maestras son las referentes arquetípicas de la clase media argenta, mientras nada mejor que un buen camionero para ilustrar lo que es el estamento “trabajador” o medio-bajo tirando a bajo de esta sociedad. Ahora resulta que el morocho del mionca gana mucho más que la docente, y éstas o sus equivalentes despotrican por ello, siendo que en realidad solo se ha “ensanchado” la base social de esa clase, lo cual no puede ser malo en ningún lado. También (algunos) miembros típicos de ese segmento  chillan contra las asignaciones por hijo y por embarazo que distribuye el gobierno nacional entre los más desposeídos, olvidando olímpicamente que sus cercanos ancestros han pasado por situaciones así, que también fueron inmigrantes (aunque hayan sido europeos y no latinoamericanos) y que no es dinero perdido, porque de inmediato se vuelca al consumo y así reingresa al sistema. Pero no importa: lo que cuenta es discutir.

LOS PRODUCTORES TEATRALES Y LA LEYENDA DE LA RECAUDACIÓN PERDIDA: Notable; Resulta ser que, ante una temporada teatral muy extraña en los centros turísticos, se han multiplicado las reyertas entre empresarios teatrales, justo cuando la torta a repartir es mucho menor que en otras ocasiones. Nadie se conforma con recoger los cuatro pesos que le correspondan, callarse la boca y esperar tiempos mejores. No, ni a ganchos. ¡Hay que buscar culpables, carajo, y negociar subsidios del Estado! ¡Alguien que no sea ninguno de los protagonistas del fracaso tiene que tener la culpa! ¡Y por sobre todo, hay que arrancarse los ojos entre los del mismo palo y ocupar toneladas de horas en los medios, Merde! ¿Si no qué gracia tiene? Además, la sagrada tradición ordena que es indispensable buscar chivos expiatorios. En esta oportunidad, podemos marcar a los gobiernos locales de cada sitio de veraneo que organizan espectáculos gratis porque  (se dice) eso le quita gente a los teatros. De juntarse todos a ver como mejorar y especialmente descubrir en qué se equivocaron, ni hablar. Primero pelear y después cualquier otra cosa, si es que todo no se agota ahí.

LIOS POR CANDIDATURAS A CASI NADA: Otra de la OPO que cada vez está más OPA, no me cansaré de escribirlo hasta que cambien. A partir de que el niño Mauricio dijo públicamente que quiere ser Presidente porque según él le da y le recontra da el cuero para serlo y encima puede armar un equipo de gobierno con una capacidad de embocarla que reíte de los Glober's Trotters, el pelucón De La Sota no quiso ser menos, y sin que nadie se lo preguntará salió a decir que nunca acompañaría al porteño en un formula presidencial porque él es peronista y aquel no, y ya está grande para cambiar de camiseta. Y sin que a nadie le importe en lo más mínimo, la casi desaparecida en acción Elisa Carrió volvió a dar sus pronósticos en plan pájaro de mal agujero, quizás queriendo copar la parada de los devaluados augures del intrascendente 21-D, y en vez de intentar arrimarse a alguien para ser mucho más que dos, volvió a garcarse en todos y todas para autoadjudicarse la absoluta representación de una impoluta REPUBLICA (así, todo en mayúsculas) de tinte platónico y que solo vive en su imaginación, porque lo que se ve es lo que hay, no más que esto. En tanto, y de manera preventiva, el oficialismo ultra K sale a masacrar a Scioli, por las dudas. No dijo nada nuevo sobre su candidatura, pero igual lo machacaron.

LA LUCHA CRUEL Y MUCHA POR EL “PERONÓMETRO”: ¡Y a ver quien tiene el peronismo más grande! El Kircherismo, el PJ tradicional (o de derecha, si querés) y Moyano con sus huestes compiten agriamente a ver quien tiene la péronga más larga y más gruesa. Ya parece una disputa de esas entre púberes que se la miden a ver quien es el mejor dotado. Claro, decimos “dotado” casi dando por descontado que el peronismo sea una virtud o cualidad...eso es mucho más que discutible. Esto no hace más que confirmar mi vieja y gorilona teoría de que el peronismo, junto con la doctrina cristiana, son algo así como los dogmas más laxos del mundo, porque sirven tanto para un lavado como para un barrido, admiten todo tipo de interpretaciones y la sola mención de sus creadores es útil para enjuagar cualquier dislate. La cosa es que se cumple el viejo dicho: “Compañeros...son los huevos y sin embargo se golpean” Porque los muchachos Kirchneristas, Pejotistas y sindicalistas se arrancan los ojos sin cuartel. Tal vez sea como dijo el mismísimo Perón: “Los peronistas somos como los gatos; uno los escucha gritar y cree que se están peleando, pero en realidad se están reproduciendo”. O como posteó un geniecillo twittero: “Si es cierto eso que dijo el general, ojo que se está armando alta partuza”. ¿En qué puede terminar esto? ¡En lo de siempre! Ya pasó lo mismo en tres comicios presidenciales y otros tantos legislativos: El justicialismo va dividido y peleado, pero copa la parada igualmente, y toda la sociedad termina arreglándoles esa maldita “interna abierta” en que han sabido transformar cada elección general. Un final más previsible que el de las películas de Hollywood, con la única diferencia que acá no ganan los buenos...

ALGUNOS GOBERNADORES CONTRA EL GOBIERNO NACIONAL POR LA CAJA DE LAS VACAS CADA VEZ MÁS FLACAS: Aún a riesgo de banalizar un asunto de enorme importancia nacional, esto podría compararse con lo de los productores teatrales. La bolsa  grande se pincha, y en vez de sentarnos a pensar como la engordamos de nuevo, preferimos salpicar para todos lados y echar culpas a los cuatro vientos. No todos lo hacen, claro, pero de a poquito se van sumando: Córdoba, Santa Cruz (¡La Madre Patria,   nada menos!) Santa Fe (bajo narco-fuego cruzado) Buenos Aires con un Scioli que tira la piedra y esconde la única mano, Capital Federal y su “presidenciable” jefe de gobierno, Corrientes la oscilante, y los sordos ruidos que oír se dejan en Tierra del Fuego. Ya son unos cuantos los que alzaron la voz, y otros tantos que por el momento no lo hacen pero en cualquier momento pegan el grito. Fíjense ustedes cual a sido el disparador en casi todos los casos:  la guita para sueldos y aguinaldos, aparentemente encanutada mal por el krichner-kristinismo en curso. Más allá de ver quien tiene razón, hay algo que se cae de maduro pero pocos mencionan por ser realmente horrible: ciertos des-gobernantes no son capaces de asegurar el pago a los empleados públicos que ellos mismos nombran. Tomá. 

Hasta aquí cinco botones de muestra. Podría seguir por docenas de páginas más, pero ni ustedes las leerían ni este benemérito medio las publicaría, y con razón. Tengo la sensación que esto así no va. Es como que vamos lanzados en una carrera loca rumbo a un supuesto éxito inevitable pero previamente olvidamos atarnos los cordones de las zapatillas, pegándonos en consecuencia un rico suelazo. ¿Será que siempre estamos gastando a cuenta de las glorias por venir antes de ponernos de acuerdo entre nosotros para ver como hacemos si no todo sale bien o si se nos empaca la mula en mitad del recorrido? No sé. Mejor me voy a tomar una birra y la semana que viene la seguimos.