Hago y deshago, excluyo, tiro y desecho
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Días atrás, al leer los titulares de un matutino local, nos sorprendía la confusión en que había incurrido el redactor al hablar de los “deshechos” (sic) de Sierra Pintada. Al ir al contenido del artículo, era posible advertir que allí se mencionaba un problema tóxico con los desechos de ese lugar.
Tanto el verbo como el sustantivo se relacionan con el adjetivo ‘desechable’, que toma el sentido de “descartable”, porque ya no es aprovechable y puede tirarse.
La confusión en la escritura proviene, quizás, de dos causas: la primera, la homofonía de los dos términos, que suenan exactamente iguales. La segunda, es que, en determinados contextos, puede producirse un entrecruzamiento de significados, pues tendemos a desechar lo que ya está deshecho por el uso o, en otras ocasiones, nos deshacemos de aquello que consideramos que, por un uso excesivo, se ha tornado inservible, se ha transformado en un desecho y es ya descartable.
Los que trabajamos en la enseñanza y difusión del español y, además, amamos esta lengua, no podemos dejar de recordar que el 23 de abril es el Día del Idioma Español, conmemoración organizada por el Instituto Cervantes para celebrar la importancia del español como lengua internacional, que ya cuenta con más de 450 millones de hablantes en el mundo. Se instituyó esta fecha en honor al escritor Miguel de Cervantes Saavedra, quien murió el 23 de abril del año 1616 y cuya novela "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha" está considerada la obra cumbre de la lengua española. En la misma fecha, pero del calendario juliano, murió William Shakespeare. También murieron en diferentes años, el peruano Inca Garcilaso de la Vega y Vladimir Nabokov (en 1899). En algunos países se conmemora a la vez el Día del Libro.
* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.



