Ya no se acentúa la soledad
Varias veces, a través de esta página, hemos mencionado las modificaciones que, en materia de ortografía, ha introducido la Asociación de Academias de la Lengua Española, de la que forman parte la Real Academia Española y la Academia Argentina de Letras. Estas modificaciones quedaron consignadas en una obra publicada a fines de 2010, bajo el título de Ortografía de la lengua española.
Hay bastantes cambios y uno de los ámbitos en donde ellos se advierten es en el de la acentuación. Precisamente, en estos días y en ocasión de los titulares relacionados con nuestra Fiesta de la Vendimia, hubo varios usos del adverbio ‘solo’.
Si nos atenemos a lo que aprendimos en nuestras clases de ortografía en la escuela primaria y secundaria, este adverbio, equivalente a ‘solamente’, debía tildarse, con lo cual se distinguía de su homónimo, el adjetivo ‘solo’. Esa regla se nos quedó grabada a fuego; sin embargo, debemos tener cuidado porque la norma de acentuación, con el transcurso de los años, ha ido variando.
En efecto, ya en la versión de la ortografía del año 1999, se daba la opción de no tildar el adverbio ‘solo’, salvo que con la tilde se salvaran situaciones de ambigüedad. Entonces, por ejemplo, si se escribía la oración “Pedro vino solo al baile” o “Él se quedó solo un mes”, había que marcar, a través de la tilde, las diferencias de sentido pues, evidentemente, había allí doble posibilidad de interpretación: “Pedro vino sin compañía al baile” o “Pedro vino únicamente al baile”; en el segundo caso, ocurría otro tanto: “Él se quedó en soledad un mes” o “Él solamente se quedó un mes”. Allí, en los dos casos, si se quería indicar las segundas opciones, siempre sustituibles por ‘solamente’, se debía tildar, para no caer en doble interpretación.
En diciembre de 2010, nos sorprendió la noticia: el vocablo ‘solo’, ya en función adjetiva, ya en función adverbial, NO debe tildarse y, si se presenta el riesgo de doble interpretación, habrá que recurrir a medios léxicos para evitarla. Entonces, no tildaré el vocablo en oraciones de interpretación unívoca como “Me queda solo una materia” o “El cajero solo entrega billetes de cien”, en donde no hay más que una interpretación. En cambio, en oraciones como “Mi hermanito estudia solo esa materia”, deberé evitar la ambigüedad ampliando la redacción: “Mi hermanito estudia solo, sin ayuda, esa materia” o “Mi hermanito estudia solo esa materia porque es la única que le agrada”.
¿Capricho de la Academia? ¿Moda facilista? Ni una cosa ni la otra: se corrigió, con la supresión de la tilde, una incoherencia de larga data. En primer lugar, porque con la tilde se violaba la regla de tildación de las graves; en segundo lugar, porque en el sistema había otros casos de términos homófonos, como ‘seguro’, adjetivo, y ‘seguro’, adverbio, que nunca se diferenciaron por la tilde. Así, en los ejemplos “Con la custodia, él se siente seguro” y “Mañana seguro pagan el sueldo”, jamás vimos que el adverbio ‘seguro’, equivalente a ‘seguramente’, se tildara. Entonces, para guardar coherencia, tampoco se aplica la tildación al caso de ‘solo’, adjetivo o adverbio.
Cerramos, entonces, con la siguiente conclusión: el vocablo ‘solo’, ya adjetivo, ya adverbio, NUNCA SE TILDA: “El anciano se hallaba tan solo que daba pena” y “Se puede regar solo de noche”.
* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.
