ver más

Autorrobos: las tres caras de la inseguridad al volante

Dueños de taxis, choferes y policías componen la tríada que define la delgada línea que configura víctimas y victimarios.

La inseguridad de los choferes de taxis tiene tres aristas bien demarcadas que atentan contra el desarrollo de la actividad y el mutuo beneficio.

Cajero ambulante

Los conductores de taxis de Mendoza refieren que todos los días, al menos uno de ellos, es víctima de un robo o de un hecho de inseguridad.

Esta estadística informal se encuentra cimentada en la vulnerabilidad propia de estos medios de transporte, que son atacados casi a cualquier hora y en cualquier sitio.

Por lo general, los agresores suelen engañar a los choferes haciéndose pasar por pasajeros (dos o tres), que al llegar al destino exhiben un arma de fuego y le requieren el dinero de la recaudación y el teléfono celular, para que no puedan llamar a la policía.

A este modelo, algunos delincuentes también agreden a los conductores, a los que golpean con la culata del arma u otro objeto. En muy pocos casos, también les han disparado.

Como cajeros automáticos, los delincuentes suelen abordar los taxis para hacerse de un pequeño capital.

Amortización interrumpida

El negocio del transporte automotor tiene muy claro un concepto que la amortización de los coches se produce de modo más rápido que en otros bienes, ya que su vida útil es más restringida y se encuentra sometida a una serie de factores externos que diariamente atentan contra la inversión.

No sólo un coche y su acondicionamiento son caros, sino también las licencias y patentes. Por lo tanto, más allá de que el margen de ganancia es prometedor, si un auto no trabaja, choca o es asaltado, es un día que atenta contra la rentabilidad esperada.

Por eso, cada vez que sus choferes son víctimas de un hecho de inseguridad, muchos de éstos acusan un dejo de desconfianza hacia la versión de la víctima, a la que inculpan de un autorrobo, es decir, de simular un robo para no entregar la recaudación del turno.

El tercero en discordia

Según fuentes policiales, este tipo de inculpación es bastante común ante las denuncias de robo, ya que gran parte de estos incidentes no pueden ser comprobados, al menos no inmediatamente.

Por eso, los efectivos son muy cuidadosos al momento de tomarle declaraciones a las víctimas y de tratar de certificar que las pruebas se condigan con su testimonio.

Policías consultados hablan de patrones y coincidencias en los robos, que suscitan desconfianza en los investigadores. El hecho de que la mayoría de los denuncias de robos vengan de conductores jóvenes, nuevos en la profesión, que dejaron una pareja de pasajeros en un barrio marcado como conflictivo, en altas horas de la noche, es más que sugestivo para cuestionar al menos, el accionar del conductor.

Sin embargo, para Jeremías Riquelme, representante del Sindicato Obreros de Taxis de Mendoza (SOTM), el hecho de un taxista haya referido un hecho de violencia, ya es una prueba más que suficiente para justificar la denuncia.           

Además, Riquelme asegura que es la misma necesidad de los choferes por recaudar, lo que los lleva a meterse en zonas no recomendadas o tomar los turnos nocturnos.