Exhumación podría confirmar que a Eva Perón le hicieron una lobotomía
Lo afirmó el grupo de neurocirujanos que llevó a cabo una investigación exhaustiva sobre el caso. Surge de testimonios de colegas que practicaron o participaron en la operación, además de radiografías analizadas a través de un documental sobre la vida de la mítica Evita.
El doctor Daniel Nijensohn aseguró que a Eva Duarte le "practicaron una lobotomía" y que este capítulo en la vida de la esposa de Juan Domingo Perón fue prácticamente desconocido hasta ahora, "para evitar cualquier juicio de la opinión pública sobre la capacidad de razonamiento y discernimiento" de la por entonces candidata a vicepresidenta de la Nación.
El director de la inédita investigación se explayó sobre el tema ayer en el aula magna de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo, en nombre de todo el equipo, en el que se cuentan los mendocinos Luis Savastano y Fabián Cremaschi y los neurocirujanos Alberto Kaplan, de Buenos Aires, y Edward Laws, de Estados Unidos.
Nijensohn, aclarando que "sin conflicto de intereses ni mensaje político de ningún tipo", dijo que la lobotomía podría ser confirmada fácilmente con la exhumación de los restos de Evita, pero que en su opinión y en la de su equipo, no creía que "estos fueran los tiempos indicados", haciendo mención al clima "de elecciones" que vive el país en la actualidad.
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Las principales bases donde se asienta el resultado de la investigación, dada en llamar "Tratamiento neuroquirúrgico del dolor, ansiedad y agitación en el caso médico de Eva Perón. Psicocirugía y cirugía para el dolor en 1952 y en 2011", son, según explicó Nijensohn, una serie de testimonios de doctores y allegados que tuvieron diferentes grados de participación en la intervención quirúrgica. La conclusion fue que existió la lobotomía y que fue practicada por el entonces prestigioso neurocirujano James L. Poppen.
Además, los científicos trabajaron sobre placas radiográficas que fueron tomadas a Eva Perón durante su enfermedad y sobre el documental Evita, una tumba sin paz, realizado por el cineasta argentino Cristian Bauer en 1997. El documental fue necesario para poder escudriñar justamente la radiografía del cráneo de Evita, ya que cuando les fue prestado el material radiográfico, los doctores César Gotta y Alfredo Buzzi les explicaron que las placas del cráneo "se habían traspapelado".
Fue el doctor Savastano, quien notó y enumeró una serie de detalles en el cráneo que mostraba la radiografía de Eva Perón y que luego fueron estudiados por todos los científicos. Los principales detalles son dos imágenes que semejan orificios de trepanación o lesiones metastásicas. Esta minuciosa tarea, sumada a una serie de testimonios de primera mano, los llevó a la conclusión definitiva de que a la esposa del general Perón ciertamente le habían practicado una lobotomía prefrontal, de la que nadie había hablado abiertamente, al menos en Argentina, por casi 60 años.
En cuanto a los testimonios, el más valioso es el del doctor George Udvarhelyi, quien integraba por aquel entonces el Instituto de Neurocirugía de la Universidad de Buenos Aires. Udvarhelyi, de origen húngaro y residente estadounidense, dijo en una entrevista al diario Baltimore Sun que formó parte de un equipo de médicos que practicó una lobotomía prefrontal a Eva Perón con el objeto de aliviar los terribles dolores que le provocaba la metástasis en que había derivado el cáncer de cuello uterino que padecía la primera dama desde hacía tiempo.
Esta versión fue corroborada finalmente por Nijensohn y su equipo, quienes ahondaron en la vida y obra del doctor James Poppen. En su libro Perón, el hombre, Poppen había dejado plasmada su intervención a la esposa del general. El neurocirujano, quien había operado a figuras tan relevantes como John y Robert Kennedy, había sido condecorado incluso por el gobierno argentino en 1952 y 1954 con la máxima distinción de aquel tiempo: una réplica del sable corvo del general José de San Martín.
Hay muchos más testimonios y detalles que, según explicó el doctor Nijensohn, serán dados a conocer en sucesivas publicaciones científicas en español (la investigación fue publicada recientemente en diferentes revistas en inglés), y entre las cuales se cuenta hasta el relato de una enfermera chilena, de nombre Manena Riquelme, quien aseguró haber asistido a un equipo de neurocirujanos durante una intervención a Eva Perón.
Por boca del doctor Nijensohn, el auditorio supo que las repercusiones de la investigación son tan inmediatas en Argentina que ya Nelson Castro, médico y escritor, autor de los libros Los últimos días de Eva y Enfermos del poder, anunció que actualizará la edición del último libro citado.
Fue el doctor Savastano, quien notó y enumeró una serie de detalles en el cráneo que mostraba la radiografía de Eva Perón y que luego fueron estudiados por todos los científicos. Los principales detalles son dos imágenes que semejan orificios de trepanación o lesiones metastásicas. Esta minuciosa tarea, sumada a una serie de testimonios de primera mano, los llevó a la conclusión definitiva de que a la esposa del general Perón ciertamente le habían practicado una lobotomía prefrontal, de la que nadie había hablado abiertamente, al menos en Argentina, por casi 60 años.
En cuanto a los testimonios, el más valioso es el del doctor George Udvarhelyi, quien integraba por aquel entonces el Instituto de Neurocirugía de la Universidad de Buenos Aires. Udvarhelyi, de origen húngaro y residente estadounidense, dijo en una entrevista al diario Baltimore Sun que formó parte de un equipo de médicos que practicó una lobotomía prefrontal a Eva Perón con el objeto de aliviar los terribles dolores que le provocaba la metástasis en que había derivado el cáncer de cuello uterino que padecía la primera dama desde hacía tiempo.
Esta versión fue corroborada finalmente por Nijensohn y su equipo, quienes ahondaron en la vida y obra del doctor James Poppen. En su libro Perón, el hombre, Poppen había dejado plasmada su intervención a la esposa del general. El neurocirujano, quien había operado a figuras tan relevantes como John y Robert Kennedy, había sido condecorado incluso por el gobierno argentino en 1952 y 1954 con la máxima distinción de aquel tiempo: una réplica del sable corvo del general José de San Martín.
Hay muchos más testimonios y detalles que, según explicó el doctor Nijensohn, serán dados a conocer en sucesivas publicaciones científicas en español (la investigación fue publicada recientemente en diferentes revistas en inglés), y entre las cuales se cuenta hasta el relato de una enfermera chilena, de nombre Manena Riquelme, quien aseguró haber asistido a un equipo de neurocirujanos durante una intervención a Eva Perón.
Por boca del doctor Nijensohn, el auditorio supo que las repercusiones de la investigación son tan inmediatas en Argentina que ya Nelson Castro, médico y escritor, autor de los libros Los últimos días de Eva y Enfermos del poder, anunció que actualizará la edición del último libro citado.


