La peor sentencia es la impunidad
Que el crimen de José Luis Bolognezi no tenga responsables es la consecuencia de un sistema corrompido y de la ineficacia del Estado para encarar una investigación seria. Para cuando llegó a juicio, el expediente ya había sufrido todo tipo de manoseo.
(No nos olvidemos de José Luis Bolognezi). A la gente, al vecino común, poco le importa la cuestión técnica. Y en el razonamiento lógico, sólo hay justicia si el tipo que mató a otro va a la cárcel. De lo contrario, deja de creer en todo; en el sistema, en los jueces, en la policía, en los políticos. No hay peor daño para una sociedad que la impunidad y que la sensación de que todo es comprable; jueces, policías y políticos.
Te puede interesar
WhatsApp alertó a 200 usuarios por una versión falsa con spyware
Es exactamente lo que ocurrió luego de que los dos imputados por el crimen de José Luis Bolognezi fueran absueltos. La gente salió a la calle a quejarse, a reclamar mayor seriedad y compromiso por parte de los responsables de la administración de justicia en nuestra provincia. ¿Si Abdo Girala y Carlos “Metralleta” Pérez fueron culpables? Sí, no, quién lo sabe. Lo cierto es que no se los podrá volver a juzgar por este homicidio. Y como no hay ningún indicio para ir a buscar a otro sospechoso, a Bolognezi lo habrá matado un fantasma que se quedará a vivir para siempre en San Martín.
El tema es determinar si estos jueces -los camaristas que llevaron adelante el juicio oral- fueron responsables directos de un crimen impune. O, si en todo caso, la culpa debe recaer sobre los jueces que estuvieron ligados con la causa, quienes la instruyeron o quienes coquetearon con el expediente hasta que el nombre de su hijo apareció en la causa.
Te puede interesar
El importante cambio que comienza a regir en Chile a partir del domingo
El mismo cuestionamiento debe recaer sobre los policías que actuaron como grandes detectives en una pesquisa que fracasó, básicamente, por la alteración de pruebas, la falta de seriedad, los vínculos con los hombres de poder político y económico de la zona Este y, por último, por falta de capacidad.
Horacio Quiroga por caso. El gran comisario que gracias a “esclarecer” el asesinato del “Kote” fue ascendido por Julio Cobos –cuando era gobernador- para conducir a toda la fuerza provincial. Se trata del mismo policía que participó activamente en la plantación de pruebas en el caso de gatillo fácil del que resultó víctima Jonathan Chandía. El policía que disparó fue condenado a perpetua, pero sus jefes –entre quienes estaba Quiroga- nunca recibieron un castigo en serio.
A partir de este panorama, a veces resulta saludable que la gente se rebele. Que se lo haga saber a los jueces y que señale, desde ahora y para siempre, a todos aquellos que, de algún modo, tuvieron que ver con la muerte de Bolognezi. Porque es la condena social la única que permite que el crimen no quede impune.
A partir de este panorama, a veces resulta saludable que la gente se rebele. Que se lo haga saber a los jueces y que señale, desde ahora y para siempre, a todos aquellos que, de algún modo, tuvieron que ver con la muerte de Bolognezi. Porque es la condena social la única que permite que el crimen no quede impune.


