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Tras cuatro años sin inversión, así están los equipos de aire del Notti

Los responsables de hacer el mantenimiento de los equipos aseguran que "con 15 mil pesos por año" se hubiese evitado el colapso del sistema de refrigeración del hospital pediátrico. Desde hace cuatro años que no se invierte y el mantenimiento se hace de manera artesanal. El miércoles llegaron parte de los repuestos pedidos en el mes de julio.

“Este equipo se instaló hace 19 años, me acuerdo porque en ese entonces trabajaba para la empresa Roggio -que construyó el hospital-, pero desde hace cuatro que no se invierte ni un solo peso en materiales. El mantenimiento lo hacemos como podemos, sacando piezas y limpiándolas con un cepillo”, reconoce Sergio Algañaraz, jefe de Mantenimiento del Hospital Pediátrico Humberto Notti.

Lo cierto es que hoy, el costo para poner en funcionamiento el equipo se eleva a casi 100 mil pesos y justo cuando el calor domina desde la mañana hasta la noche las jornadas mendocinas.

El equipamiento de aire acondicionado del Notti trabaja con un sistema de ‘Torres de agua’, que para hacer descender la temperatura en el interior del edificio necesita enfriar primero 8 mil litros del líquido elemento y su capacidad de 400 toneladas equivale a poner en funcionamiento, de manera simultanea, 400 equipos split de 3000 frigorías cada uno. Pero, Algañaraz sostiene que “teniendo los materiales, todo se arma en un día y en cuatro horas se enfría el agua”.

Los materiales que hoy se requieren son filtros de aire y bandejas de goteo que sólo se fabrican a medida en una única empresa del país, con sede en Buenos Aires, y que tanto Algañaraz como el responsable del área de Mantenimiento Roberto Péscere aseguran contar con los elementos administrativos que prueban la solicitud de los mismos, a las autoridades del hospital, “hace cuatro meses”.

“Si por lo menos hubiesen traído las cosas en septiembre, habríamos estado sentados y esperando que hiciera calor para hacer funcionar las máquinas. Si hasta los rodamientos tenemos que reciclarlos. Nadie se imagina lo que hacemos para que esto funcione”, admite Algañaraz.

Por su parte, el ingeniero Péscere reconoce que su área “es el blanco de todas las críticas, porque nadie sabe como son las cosas acá adentro. El presupuesto es de un hospital común, cuando este es de Alta Complejidad y hay que establecer prioridades a la hora de gastar la plata”.

“Me banco todas las críticas, de todos los que salieron a hablar estos días. Me banco también el descrédito profesional que me acarrea, pero no me banco lo que deben padecer los niños que están acá adentro. Y no se lo banco a nadie, ni a los legisladores ni a los funcionarios que vinieron por primera vez al hospital esta semana y uno hasta me planteó ‘¿pero cuánto es 100 mil pesos, por esa plata esto no funciona?’. Porque no se ocupó en julio, cuando pedimos los repuestos. Ahora es fácil tocarle la cabeza a los niñitos y hacerse el preocupado”, señaló Péscere, entre molesto y resignado.

Algañaraz además apunta que “a este equipo hay que hacerle mantenimiento todos los años, es el sistema de aire acondicionado de un hospital, eso es lo que nadie entiende. Con 15 mil pesos por año, cambiando las bandejas que se vayan deteriorando o algunos filtros, no tendríamos por qué estar haciendo padecer a los niños, que además de estar enfermos se están c… de calor”.