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A todo rock para festejar un gran amor

Fue en Aloha cuando Silvia Iacobucci y Maxi Calle se dieron cuenta de que algo pasaba entre ellos. A partir de  allí nunca más se separaron. Así comenzó la historia de amor de esta pareja que se animó a dar "el gran paso". Aquí, una galería de fotos de su fiesta en Chacras, en compañía de familiares y amigos y de un infaltable género musical.
Silvia y Maxi posan súper sonrientes luego de dar el sí. Foto: Gentileza Mariano Ruffo
Silvia y Maxi posan súper sonrientes luego de dar el sí. Foto: Gentileza Mariano Ruffo
Maxi y Silvia protagonizaron una historia de amor única, y por eso digna de ser contada. Para casarse, la pareja superó adversidades y sorteó cuanto obstáculo se interpuso en su camino. Con mucho esfuerzo, su inolvidable fiesta se realizó toda “a pulmón”, como ellos mismos contaron. Aquí te contamos parte de una historia, cuyos protagonistas nunca van a olvidar.

Fue una noche en el boliche Aloha cuando Silvia Iacobucci y Maxi Calle (foto derecha) se dieron cuenta de que algo pasaba entre ellos. Es que ya se conocían, pero nunca habían imaginado nada de lo que sucedería. A partir de ese momento, empezaron a salir, se pusieron de novios, se comprometieron y se casaron. En síntesis,  nunca más se separaron.

El salón Las Rocas –en Chacras de Coria- fue el lugar elegido para la boda. Cerca de 250 personas llegaron hasta allí para compartir con los novios uno de los momentos más importantes de sus vidas.

Mientras Maxi recibía a los invitados en los jardines del salón y juntos disfrutaban la abundante y riquísima recepción, Silvia se preparaba en una habitación de Park Hyatt Mendoza. El equipo conformado por la diseñadora del vestido –Carola Poggio-, un peluquero y una maquilladora ultimaba detalles y absorbía los inevitables nervios de la novia.

Radiante y feliz, del brazo de su papá Román Iacobucci, Silvia entró y caminó lentamente por la red carpet con un solo objetivo en su campo de visión: Maxi, el hombre que la esperaba con una enorme sonrisa y su misma felicidad.

“Viva la vida”, de Coldplay, fue la canción elegida para acompañar ese momento. Finalizada la ceremonia civil, los flamantes marido y mujer protagonizaron una sesión de fotos y recibieron el saludo de sus familiares y amigos.

Foto izquierda: Silvia junto a su papá Román Iacobucci.

Una nueva canción fue, por algunos minutos, protagonista de la fiesta: “Hello Frank” de Sumo,  elegida por la pareja para ingresar al salón. Una vez allí, la atención se trasladó a la cena: lomo de ternera con salsa Malbec, ratatouille de verduras y milhojas de papas -plato principal- y capelina con helado y brochette de frutas, para el postre, que se disfrutó en compañía del infaltable video con fotos de los novios.

Foto izquierda: Maxi en los hombros de su amigo, Fernando Tahan.

Con el corazón contento llegó “la” canción de Silvia y Maxi, “Juguetes perdidos” de los Redonditos de Ricota. Ambos inauguraron la pista de baile al ritmo de su tan querido himno. A continuación vino el vals, y luego el comienzo de la fiesta con un tema “bien arriba” de Mika.

Amantes del rock nacional, los novios eligieron para su boda música de ese género. Las pelotas, Callejeros, Sumo –entre otras- y las clásicas bandas internacionales de rock no dejaron de sonar hasta la madrugada.

¿Los infaltables? La barra de tragos, la mesa de dulces y el menú para recuperar energías en plena fiesta: jamón crudo con pan casero y sandwichs de pata de cerdo con salsas y panes saborizados.

Con las primeras luces del amanecer y decenas de amigos -también fanáticos del rock- bailando y saltando, terminó la boda de Silvia y Maxi, quienes felices de haber disfrutado cada detalle elegido por ellos, se dispusieron a descansar durante su merecida luna de miel en Villa Gesell.

Esta pequeña porción de la historia de una psicóloga de 29 y un publicista de 26 llega hasta acá. Pero recién comienza. Y continuará al ritmo del amor, y por supuesto, del rock’n roll.