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A todo rock para festejar un gran amor
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Fue una noche en el boliche Aloha cuando Silvia Iacobucci y Maxi Calle (foto derecha) se dieron cuenta de que algo pasaba entre ellos. Es que ya se conocían, pero nunca habían imaginado nada de lo que sucedería. A partir de ese momento, empezaron a salir, se pusieron de novios, se comprometieron y se casaron. En síntesis, nunca más se separaron.
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“Viva la vida”, de Coldplay, fue la canción elegida para acompañar ese momento. Finalizada la ceremonia civil, los flamantes marido y mujer protagonizaron una sesión de fotos y recibieron el saludo de sus familiares y amigos.
Foto izquierda: Silvia junto a su papá Román Iacobucci.
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Una nueva canción fue, por algunos minutos, protagonista de la fiesta: “Hello Frank” de Sumo, elegida por la pareja para ingresar al salón. Una vez allí, la atención se trasladó a la cena: lomo de ternera con salsa Malbec, ratatouille de verduras y milhojas de papas -plato principal- y capelina con helado y brochette de frutas, para el postre, que se disfrutó en compañía del infaltable video con fotos de los novios.
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Foto izquierda: Maxi en los hombros de su amigo, Fernando Tahan.
Con el corazón contento llegó “la” canción de Silvia y Maxi, “Juguetes perdidos” de los Redonditos de Ricota. Ambos inauguraron la pista de baile al ritmo de su tan querido himno. A continuación vino el vals, y luego el comienzo de la fiesta con un tema “bien arriba” de Mika.
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Con las primeras luces del amanecer y decenas de amigos -también fanáticos del rock- bailando y saltando, terminó la boda de Silvia y Maxi, quienes felices de haber disfrutado cada detalle elegido por ellos, se dispusieron a descansar durante su merecida luna de miel en Villa Gesell.
Esta pequeña porción de la historia de una psicóloga de 29 y un publicista de 26 llega hasta acá. Pero recién comienza. Y continuará al ritmo del amor, y por supuesto, del rock’n roll.





