Sociales
Cristina y cerca de 1.000 invitados en el almuerzo de Vendimia
El tradicional Agasajo de la Vendimia, que organiza Bodegas de Argentina luego del carrusel, se realizó en esta ocasión en la recientemente inaugurada bodega Belasco de Baquedano, ubicada en Agrelo, Luján de Cuyo.
Allí llegaron, para participar del clásico almuerzo, más de 900 personas entre funcionarios provinciales, legisladores e intendentes, importantes referentes de la industria vitivinícola, empresarios e invitados especiales.
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Fue el gobernador Celso Jaque, el presidente de Bodegas de Argentina, Angel Vespa; y el dueño de casa, Juan Ignacio Belasco quienes escoltaron a la presidenta Cristina Fernández para dar los discursos que dieron inicio al encuentro.
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Cristina llegó acompañada a la provincia con integrantes de su gabinete. Los ministros Florencio Randazzo, Débora Georgi y Sergio Massa también se mezclaron entre los invitados y fueron un poco más amigables con la prensa nacional y local, antes de dejar la sala principal para disfrutar el encuentro desde una sala vip.
¡La prensa, atrás! El papelón del almuerzo fue el trato hacia la prensa. "No se puede creer", dijo algún periodista local, "viniendo de Cristina, sí se puede creer", le respondieron otros. Esta vez, los silbidos fueron todos para la presidenta.
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Un toque de glamour femenino. Pocas mujeres presenciaron el almuerzo. Era de prever. La reunión siempre convoca, en su gran mayoría, a hombres. Será por eso, que las féminas presentes se destacan por sobre todos. Más aún, si la elegancia prima en su vestir.

Tres mujeres que aportaron una importante cuota de glamour fueron Muñeca de Cerutti, Marcela Palazzetti y Marilyn Cartellone (foto).
Las tres señoras mendocinas lucieron vestidos sin mangas, por debajo de la rodilla y las tres eligieron los tonos grises, negros y blancos. Ideales para la ocasión y para un día caluroso como el que se vivió.
El menú y las opiniones diversas. El catering servido, a cargo de Jesús Cahiza, generó opiniones dividas entre los invitados. Lo cierto es que a todos se los vio comer -y mucho-. Las distintas islas de comida y las mesas con tablas de fiambres estuvieron muy concurridas. Es más, algunos ni siquiera se alejaban de ellas. Bocadillos para comer con la mano fue la propuesta del chef. Empanadas, cazuelas, pinchos y crostinis fueron algunos de los platillos. El postre, o el momento del "petit fruit" -como lo denominó el periodista Luis Abrego, de MDZ- estuvo compuesto por exquisiteces dulces regionales. Vinos de más de 40 bodegas y espumantes, completaron el cóctel.
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