Sociales
Fiesta inspirada en el glamour y el lujo de la Costa Azul
En el Alvear Palace Hotel, de Buenos Aires, se realizó la Soirée Baron B Extravaganza sur la Côte d´Azur, una fiesta inspirada en el glamour y el lujo de la Costa Azul en los años 60, evocando el charme y la espectacularidad de Saint-Tropez, Monte-Carlo y Cannes, cunas de las galas más distinguidas y sofisticadas, a las que asistían artistas de todo el mundo y miembros de la realeza. Una época dorada, signada por el esplendor de Brigitte Bardot, Sofía Loren y Grace Kelly, entre otras.
![]() |
La celebración de Baron B fue un viaje hacia un mundo de lujo mágico. Todo fue pensado en su más mínimo detalle para que los invitados disfrutaran una noche diferente en Buenos Aires. El lujo, la sofisticación y la elegancia fueron los protagonistas, y Baron B el anfitrión ideal.
La gran fiesta
La cita era a las nueve y media de la noche; el lugar, el Alvear Palace Hotel. Con absoluta puntualidad, los 700 invitados a la gran gala empezaron a descender de sus autos con el dress code obligado: los sixties.
Como nunca, las mujeres más bellas y los señores más elegantes de Buenos Aires lucieron vestidos y smokings para completar el glam de los salones, que fueron decorados especialmente para la ocasión por el arquitecto Javier Iturrioz.
Apenas franqueado el pasillo del hotel, uno se trasladaba como en la máquina del tiempo, a las fiestas de la década del Sesenta en la Riviera Francesa. Los peinados batidos de ellas, y los sacos impecables de ellos –en general optaron por el oscuro, pero algún que otro osado prefirió el blanco- expusieron lo mejor de la celebración.
![]() |
Ya con copa en mano, el recorrido fue muy tentador. El salón L´Orangerie, ambientado en su totalidad como una playa vip de Saint-Tropez, y con el tenue sonido de “Parole, Parole”, obligó a la charla distendida. La caminata continuó hasta el salón Régence, donde a través de una ventana podía verse una proyección de los yachts de Cap Ferrat y Niza, que invitaban a soñar con unas vacaciones en la Costa Azul.
De ahí, la música, el murmullo y las risas, atraían a los invitados al Salón María Antonieta, donde se desarrolló, al igual que en el Sporting Club de Monte-Carlo, el Baile de la Rosa. Rodeados por arreglos de más de tres mil rosas, los concurrentes probaron exquisiteces de todo tipo.
A las doce en punto sonaron las trompetas y se abrieron los telones del Salón Pompadour, que emulaba el Festival Internacional de Cine de Cannes. Mientras se proyectaba un film homenaje de Baron B a este acontecimiento y a los exponentes de la época, los invitados pudieron ver a Jane Birkin única, a una joven y espléndida Brigitte Bardot, a Alain Delon y sus inconfundibles ojos azules, a Jean Paul Belmondo y a un Sean Connery en la piel de James Bond.
Luego, aparecieron las modelos vestidas de época, representando a las stars cinematográficas, rodeadas de paparazzis en acción. Magalí Montoro, Florencia Gómez Córdoba y Andrea Bolatti caminaron la red carpet envueltas en modelos de estilo.
![]() |
El aplauso fue interrumpido por la música de Martín Bernardo, del grupo Sarapura, quien llamó a los ansiosos invitados a la espectacular pista de luces de colores. Los hits atrajeron a todos los concurrentes. Julio Bocca (foto 3), María José Lovrich, Javier Iturrioz, Evangelina Bomparola (foto2), Martín Seefeld, Laurencio Adot, Solange Cubillo, Iván De Pineda, Lara Bernasconi, Ricardo Piñeiro con la top model internacional Paula Peralta, Karina Mazzocco, Romina Gaetani, Vanessa Kreth y Ana Soriano fueron los primeros en pisar la pista.
Cuando sonaron "Vogue" de Madonna y un remix de Michael Jackson, no hubo lugar para nadie más. Nunca faltaron los mozos con sus bandejas llenas de copas de Baron B.
Horacio Rodríguez Larreta y Bárbara Diez, Facundo Gómez Minujín y su señora, Teresa Frías, Naná y Rogelio Polesello, Cecilia Zuberbuhler (foto 1), Mónica y Guido Parisier, Gloria Fiorito, Julieta Kemble y Justo Saavedra, Pablo Massey, Maru Botana, Horacio Heguy, Clarisa y Conrado Estol y Pablo y Catherine Roemmers se sumaron también al dancing.
A las dos y media de la mañana, aquellos que tenían obligaciones tempranas emprendieron la retirada; los jóvenes prefirieron quedarse un rato más. Luego de más de cinco horas de festejo, buscaron sus abrigos, subieron a sus autos y volvieron a casa. Hasta el año que viene a la misma hora, invitados por el espumante más elegante del país, Baron B.


