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Prueba superada para los vinos del Este
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Bodegueros, enólogos, técnicos, funcionarios de los municipios que conforman la zona Este (La Paz, San Martín, Junín, Rivadavia y Santa Rosa) e invitados especiales degustaron uno a uno los vinos seleccionados y disfrutaron un riquísimo menú, con una recepción al aire libre y luego un almuerzo en el interior del salón.
Los vinos se convirtieron en la excelente combinación para saborear paella, lasagna de salmón, tablas de quesos y variedad de empanadas y chupitos; todo dispuesto en los jardines del lugar. Para el almuerzo hubo toc toc de mariscos, hojas verdes y queso de cabra (entrada), brochete de ternera y cerdo con batatas acarameladas, y cheese cake con frutos del bosque y helado de manzana.
Carlos Fantelli, con asistencia perfecta a cada reunión anual de la CoDeVin, aseguró que es “muy importante participar, para después de cada cosecha evaluar experiencias, aprender y corregir errores”.
Elogios y confesiones
A pesar de la fuerte presencia masculina, las damas que asistieron a la degustación aportaron el toque de distinción. Más de un enólogo lamentó la escasez de mujeres en el área. Ellos, generosos, no escatimaron en elogios para algunas de las féminas. El enólogo Manuel Rodríguez habló maravillas de su colega Estela Jaime, quien asesora a distintas bodegas y da cursos de degustación. “Es una eminencia en la materia”, declaró Rodríguez.
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Sin dudas la más elegante y original a la hora de vestir fue Alejandra Zarpellón (foto), quien combinó zapatos y chalina rojos con un trench de raso.
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El empresario australiano David Kingsbury (foto) fue el más observado. Desplegó elegancia, belleza y simpatía, y arrancó unos cuantos suspiros. Una buena noticia para ellas: vive en nuestra provincia.
Los infaltables regalitos
El souvenir que todos querían llevarse consistió en una copa de cristal oscuro, ideal para degustar los vinos en las etapas intermedias, cuando todavía no están terminados.
“El color oscuro es para no evaluar al vino por la vista, para que el aspecto no predisponga a darle una mala calificación”, explicó un experto.
Al final del encuentro se sortearon botellas de vino y una obra del artista Israel Pérez Hugas, quien expuso sus pinturas en el hall de entrada al salón.
Y como no podía ser de otra manera, hubo quien se llevó algunas copas demás. “Por suerte no manejamos hasta la ciudad, vivimos acá en San Martín”, sonrieron los del Este. Otros, con menos suerte, tuvieron que emprender el regreso y posponer la siesta para más tarde.
Producción Periodística: Jimena Fernández Arroyo


