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Sociales
Artistas en el Atelier de la Moda
Villalonga, Scalzi, Chiavazza, Copoletta, Cuevas, Godoy, Thormann, Zete y Florencia Aise, la única mujer, exponen bajo el título Tamaño Natural en el fantástico atelier de Dalila Tahán. Crónica de una fiesta donde se reunieron distintos talentos del arte urbano.
Algunas cosas están cambiando en la ciudad. Moda y arte ahora van de la mano y lo que es mejor hay buenas obras para ver, de la una y de la otra. Al menos esa sensación nos dejó la apertura de la muestra plástica “Tamaño Natural” en el Atelier de la Moda de Dalila Tahán. Ahí, en el magnífico loft que la diseñadora tiene sobre la calle Arístides, nueve artista plásticos, Florencia Aise, Gustavo Coppoletta, Matías Cuevas, Nicolás Godoy, Rodrigo Scalzi, Alberto Thormann, Martín Villalonga y Hugo Zete colgaron sus obras en tamaño natural. Otros talentosos vinieron a aportar su granito de arena en la inauguración que fue una suerte de convergencia de estéticas y expresiones del arte diferentes pero no por eso menos atractivas. Música de Javier Guerra -algo de chill out y ambient invitaban a bailar-, vinos de Zuccardi y Santa Julia, tapas de jamocito crudo y entre tanto el fogoso baile del vientre de Miss Belly Dance (Camila Cabotali) para dar paso más tarde al grupo flamenco Simpecao.
Pero antes que todo esto aconteciera o mientras tanto, los artistas se sacaban fotos en la trastienda del atelier donde los percheros de Dalila dejaban ver sus mejores diseños. Numerosos flashes, un living confortable y los nueve plásticos posando en el VIP parecía un recorte de alguna movie filmada en Nueva York. A Villalonga, Chiavazza y Thormann, míticos de la plástica Mendocina les costó quizás un poco más ese backstage más cerca de las producciones de moda, Cuevas y Scalzi , en cambio van como peces en el agua en el eclectisismo vanguardista que predomina. ¿Estaremos cerca?, de Nueva York, claro. Al menos nos consuela saber que esta primera noche se vendió un cuadro y que la artista es Florencia Aise. Ella, muy joven, de 23 años, vestía también con el mismo encanto que imprime a su obra. Zapatos amarillos de punta (de Las Pepas) y un vestido “robado a su mamá” de Tomate le pusieron mucho glamour y color a la chica que se llevó los lauros.
Pero antes que todo esto aconteciera o mientras tanto, los artistas se sacaban fotos en la trastienda del atelier donde los percheros de Dalila dejaban ver sus mejores diseños. Numerosos flashes, un living confortable y los nueve plásticos posando en el VIP parecía un recorte de alguna movie filmada en Nueva York. A Villalonga, Chiavazza y Thormann, míticos de la plástica Mendocina les costó quizás un poco más ese backstage más cerca de las producciones de moda, Cuevas y Scalzi , en cambio van como peces en el agua en el eclectisismo vanguardista que predomina. ¿Estaremos cerca?, de Nueva York, claro. Al menos nos consuela saber que esta primera noche se vendió un cuadro y que la artista es Florencia Aise. Ella, muy joven, de 23 años, vestía también con el mismo encanto que imprime a su obra. Zapatos amarillos de punta (de Las Pepas) y un vestido “robado a su mamá” de Tomate le pusieron mucho glamour y color a la chica que se llevó los lauros.
El periodista devenido en marchand Fernando Gabrielli, ideólogo de la movida es un experto en relaciones públicas y ha aguzado el ojo en el arte de conectar tendencias, espacios y creadores. Gabrielli ya había hecho de las suyas en la original sala de arte La Garita junto a Scalzi. “Lo de Tamaño Natural surgió un día que Gustavo Copoletta miraba unas fotos de camellos que saqué en Egipto, ahí se le ocurrió pintarlas en tamaño natural y yo propuse hacer una muestra”, dice Fernando y anticipa que en breve hará un incendio en La Garita, algo así como una quema de obras para iluminar la noche.
Amigos del marchand y de los plásticos se mezclaron con amigos de Dalila, quien como buena anfitriona sobre el final invitó a tocar a un grupo de extravagantes estudiantes españoles quienes ataviados con ropas típicas pasaban por la puerta del lugar. Los Tuna –así dijeron llamarse- de la Universidad de Ciencias de Barcelona cantaron Guantanamera para cerrar una velada divertida y distinta.
Amigos del marchand y de los plásticos se mezclaron con amigos de Dalila, quien como buena anfitriona sobre el final invitó a tocar a un grupo de extravagantes estudiantes españoles quienes ataviados con ropas típicas pasaban por la puerta del lugar. Los Tuna –así dijeron llamarse- de la Universidad de Ciencias de Barcelona cantaron Guantanamera para cerrar una velada divertida y distinta.