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Identidad y tradición, vueltos menú

Bodega Lagarde organizó un cóctel con amigos, con motivo de despedir el año y presentar el restó que allí funciona desde octubre. Un menú de estaciones a cargo de Matías Podestá, acompañará la paleta de paisajes mendocinos en el sabor gastronómico y vitivinícola de esta empresa tradicional con nueva oferta.
Milagros Mayol y María Moyano junto a Sofía Pescarmona. Foto: MDZ
Milagros Mayol y María Moyano junto a Sofía Pescarmona. Foto: MDZ

La historia de Lagarde data desde 1897 y, desde entonces, su potencial vitivinícola, alta calidad y esfuerzo diario la han convertido en una tradicional bodega mendocina con reconocimiento mundial. La incesante búsqueda de un estilo propio, elegante y representativo combinado con tecnología de última generación, la proyectan como una realidad óptima en la oferta de nuestros vinos. Por esta ruta caminan los nuevos proyectos y el restaurante que allí funciona desde octubre.

Lagarde a la carta

Como manera de despedir el año que termina, la bodega organizó un cóctel con amigos y aprovechó la ocasión para mostrar la casona patronal en la que cientos de visitantes disfrutan cada día del buen comer y la belleza del estilo colonial que perdura en sus instalaciones. Matías Podestá, quien tiene la concesión del restó, estuvo a cargo de las delicateces gastronómicas junto al chef  Diego Herrera y un equipo de trabajo que puso lo mejor de sí para que la reunión fuera impecable. Se sirvieron pinchos fríos, patitas de pollo fritas, salteados de arroz, ensaladas individuales y todo tipo de canapés con salsa de ciervo y salmón ahumado.

El restaurante tiene previsto un menú de estaciones y durante este mes, la propuesta consiste en una variedad de panes saborizados y delicias criollas, empanadas al horno de barro, bife de chorizo, ensaladas, salteado de papines, degustación de postres, café y petit fours y los infaltables vinos de la bodega.

Matías Podestá comentó que "en lo que va de la apertura del restaurante, hemos realizado más de 500 almuerzos mensuales. La idea es rescatar la parte colonial de la bodega y utilizar los hornos de barro y las parrilas, para realizar comidas sencillas pero con identidad. El lugar estará abierto de lunes a sábado al mediodía y los domingos funcionará con una reserva superior a 15 personas".

La tarde del jueves fue para Lagarde, un lugar de encuentro, despedida y nuevos proyectos para compartir con los amigos de siempre en un entorno natural y cálido, colmado de buenos deseos.