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Antucura: un paraíso del vino cerca del cielo

En Vista Flores, Tunuyán, rodeado de vides y de rosales, Anne-Caroline Biancheri y Gerardo Cartellone levantaron un nido para recibir visitas y celebrar los milagros del vino. La casa es embellecida por obras de artistas notables como Ceverino, Roggerone, Chiavazza, Jereb y Thorman. Mirá los videos del lugar.
Una de las esculturas de Chiavazza embellece la entrada a la casa. Foto: MDZ
Una de las esculturas de Chiavazza embellece la entrada a la casa. Foto: MDZ
“Cuando Dios hizo el Edén pensó en Vista Flores”, hubiese cantado Nino Bravo de haber conocido, claro está, Tunuyán. Allí, en el pecho mismo del Valle de Uco, al pie del cordón de El Portillo, a 1.000 metros sobre el nivel del mar, se levantan las 5.500 plantas de los viñedos Antucura y los 7.000 mil rosales que, en honor de Santa Teresita de Lisieux, "La Florecita", miran hacia el cielo dando gracias por la gracia recibida.

En medio de un paraíso con dos hectáreas de jardines y tres de frutales, Anne-Caroline Biancheri y Gerardo Cartellone comenzaron su sueño de levantar un hogar para la familia, que terminó convirtiéndose en una residencia de lujo de ocho habitaciones para turistas. En el primer piso de la casa, tatuando las paredes del moderno edificio, hay una biblioteca de 8.000 títulos en diferentes idiomas y una sala de música y cine.

Allí, en ese espacio de luz bajo la sentencia del vino, conviven obras de artistas plásticos mendocinos de renombre: el techo tiene un mural del talentoso Sergio Roggerone, una de las paredes lleva la marca del maestro Alfredo Ceverino; otra, se deja embellecer por Alberto Thorman, mientras afuera, dentro de una fuente, cuatro señoras, generosas a lo Botero, juegan su danza de las viñas, honrando la mano de su creador, el también mendocino Osvaldo Chiavazza.

Hay vino nuevo

No solamente los anfitriones de la reunión quisieron presentar su casa. El almuerzo fue el momento preciso para degustar la cosecha 2004 de Antucura, el vino emblemático de la bodega, ideal para disfrutar en ocasiones especiales. El blend está elaborado con uvas Merlot y Cabernet Sauvignon traídas de Pomerol, Francia. Los viñedos están a la vista. Son cien las hectáreas plantadas alrededor de la casa con varietales como Malbec, Syrah, Pinot Noir, Petit Verdot y Cabernet Franc.

Seguidamente fue el artista mendocino, Fernando Jereb, quien presentó "Los Andes, fuente de vida", una creación realizada especialmente para la ocasión. La obra está trabajada en pintura acríclica sobre vidrio y madera con dorado y plata a la hoja, que detrás de 12 puertas, reposan 12 botellas de Antucura 2004. "El mural inspirado en el Cordón de El Portillo está dividido en 12 puertas. Cada puerta representa una botella. Descorchar una botella es como abrir una puerta hacia algo nuevo. Es abrir las puertas y encontrar una celebración", comentó el artista.

A través de la página web de la bodega, próximamente se quitarán las botellas de la obra y se subastarán por separado a beneficio de la Fundación Grameen.

Antucura: "Piedra del Sol" en la antigua lengua mapudungun de los Pehuenches. Hoy, un sueño familiar realizado, un paraíso en Vista Flores, transformado en bodega, viñedos y lodge.