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Mendoza vibró, cantó y sintió como somos

Una semana después del Andes Vivo San Juan, Mendoza tuvo un sábado muy enchufado con la presentación de bandas locales y nacionales que dejó a los rockeros contentos. En el sector vip, los invitados se distribuyeron entre los sillones, la barra y los juegos con premios.
Mechi Iribarren, Cate y Vicky Castelli en la noche del Andes Vivo. De fondo, Las Pelotas. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Mechi Iribarren, Cate y Vicky Castelli en la noche del Andes Vivo. De fondo, Las Pelotas. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
El rock en Mendoza ha sido, desde sus inicios, el estímulo musical más frecuentado tanto en composición como en escucha. Y los seguidores del género festejan las producciones nacionales. Este año, el Andes Vivo tuvo un espectro de bandas que pisaron fuerte el escenario y desafiaron la espera, el calor y los detalles que a la organización se le escaparon.

Los casi 10.000 oyentes que circularon por el anfiteatro Frank Romero Day vibraron, cantaron y sintieron la euforia que sus bandas supieron transmitir. Una semana después de que San Juan tuviera su espectáculo con la presentación de Las Pastillas del Abuelo, Árbol y Los Piojos, entre otras bandas, Mendoza recibió su cuota de rock hasta entrada la madrugada.

Vip vs. Rock

El Andes Vivo tuvo un sector vip que, de a poco, fue sumando invitados. Cerca de las 18, con la presentación de Orbis Tertius, la carpa parecía desolada. Luego vino el turno de Kapanga, Árbol y Karamelo Santo, que con su "kultura" dejó un clima festivalero y muy arriba para darle paso a una de las bandas más esperadas: Catupecu Machu.

Con Fernando Ruiz Díaz a la cabeza, Catupecu repasó parte de su discografía y confirmó la magia que tienen sus shows en vivo. Si bien a la vip del sábado no le faltó cerveza, gente ni comida, sí escaseó el movimiento y las ganas de saltar. En la hora y media de toque la energía cambió y con "Dale!", "Hechizo", "Magia Veneno" y "Plan B", nadie pudo dejar de admirar la destreza musical de esta banda ya consagrada.

Sillones, juegos y una barra inagotable fueron parte de los beneficios "vip" dispuestos para unas 70 personas que esperaron hasta el final, el cierre de Las Pelotas sin Sokol, pero con los clásicos de siempre.