Fernández es el más votado y Cornejo da batalla en Mendoza

Cerraron los comicios y recién habrá datos oficiales luego de que se escrute el 10% de los distritos más importantes. Entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio se acercan el 80% del total.  

Redacción MDZ

Formulas

Cerró la elección y comienza la hora de la verdad: el escrutinio provisorio que dará el veredicto sobre una elección primaria que no tiene nada “formal” para decidir, pero sí mucho en juego. Estas elecciones tienen, a pesar de la falta de competencia interna, un fuerte impacto político y económico.

Los primeros datos oficiales debían estar a las 21 horas. Pero ese plazo se estirará porque la Justicia accedió a un pedido de la oposición para que no se difundan datos hasta que se haya cargado al menos el 10% de las mesas de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Capital Federal. Ese hecho va a demorar  al menos un par de horas o más la difusión.

Pero los datos extraoficiales elaborados por los frentes políticos y algunas encuestas de boca de urna ratifican lo que se había perfilado: una elección polarizada entre las fórmulas Alberto Fernández – Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri – Miguel Ángel Pichetto, que concentrarían cerca de 80% de los votos. Habría  una ventaja para el Frente de Todos. Alberto Fernández sería el candidato más votado y así lo indican las encuestas a boca de urna difundidas por los partidos. La diferencia es la clave y allí es donde hay un abanico enorme de especulaciones. 

Quien sigue en tercer lugar pelearía por llegar al 10% de los votos. Se trata de Roberto Lavagna, que quedó relegado con su frente Consenso Federal. 

Las "cinco capitales"

Para las elecciones nacionales el país es tomado como un distrito electoral único. Y en ese contexto la atención está puesta en los “súper 5”. La provincia de Buenos Aires, Córdoba, la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza son los distritos más importantes por el volumen de votos. En particular en la provincia gobernada por María Eugenia Vidal y Córdoba son los más importantes.

La fórmula del Frente de Todos se impondría en la Provincia de Buenos Aires, donde habría un fuerte corte de boleta. María Eugencia Vidal podría quedar segunda detrás de Axel Kicillof pero con una diferencia mucho menor que la que habría entre Alberto Fernández y Mauricio Macri. 

El Presidente ganaría en Córdoba, pero por una diferencia menor a la lograda en la segunda vuelta de 2015. En la provincia mediterránea están puestas gran parte de las esperanzas de Juntos por el Cambio. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ocurriría algo distinto. Horacio Rodríguez Larreta podría estar cerca de tener más de la mitad de los votos, que le haría tener luego una victoria en primera vuelta para ser reelecto como jefe de Gobierno. 

En total había en competencia 10 fórmulas presidenciales, pero ninguna tenía competencia interna. Por eso la única exigencia formal que deben superar los candidatos es lograr el piso del 1,5% de los votos para poder competir en las elecciones generales de octubre.

La polarización extrema que se plantea hizo que las otras opciones electorales fuera de los frentes mayoritarios quedaran muy relegadas y con pocas chances de crecer hacia octubre. Incluso, los analistas creen que puede ocurrir lo contrario: que los votos de candidatos dispersos puedan volcarse hacia alguna de las opciones mayoritarias el 27 de octubre.

Cornejo da pelea

En la provincia de Mendoza la tensión es aún mayor y hay un escenario de paridad, pero con una ventaja hacia el oficialismo. "Es una elección muy pareja y llevada por los candidatos nacionales", explicaban. Allí será clave el análisis de los datos finos, como el corte de boleta. En la provincia no hubo ningún boca de urna. Los partidos se manejan con el análisis de "reposición de boletas". Allí desde el oficialismo son cautos: tienen números que les dan bien, pero admiten que son parciales. 

En Mendoza la elección fue muy sencilla y podría resolverse rápido. Sin embargo no se difundirán los datos oficiales. 

Son las terceras elecciones primarias presidenciales que hay en Argentina y aunque no hay competencia interna, la tensión política y económica que pesan sobre el resultado le dieron un valor extra. 

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