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Candidatos que brillan en las redes en medio de una realidad opaca

La pelea electoral se adelantó y en Mendoza hay un carrera de velocidad para llegar a diciembre. El riesgo de confundir el brillo de las redes con la realidad. La incógnita Milei y la maquinaria del financiamiento.


Las sonrisas se expanden. Felicidad que brilla a través de la pantalla. Luis Petri recorre felizmente emprendimientos, come una lechuga de la planta aún no cosechada y simula oficios: mira por un microscopio, toca alguna máquina, condimenta alguna comida; cara de interés. Más horas frente a cámara que en el recinto de Diputados; muchos más reels que proyectos y, menos aun, respuestas sobre el cada vez más amplio “lado B” del gobierno del que es parte con Javier Milei, que incluye ataques a la libertad que dice defender. Ulpiano Suarez también brilla y corre; de local en su Ciudad, de visitante en Santa Rosa, camina por la calle de Roberto Rosas en Guaymallén, pero no hay fotos con los locales cerrados del Microcentro, un sitio que muta y se desploma y menos con el oeste de ciudad. Natalio Mema responde, recorre obras pagadas con la chequera del Fondo de Resarcimiento que aprovecha para hacer campaña y sigue la rutina: obviar que el mismo gobierno del que es parte también debe ocuparse de eso que no reluce a través de la pantalla de Instagram.

Los intendentes, todos precandidatos a esta altura del año, relucen igual; mucho más que los departamentos que gobiernan. Diego Costarelli da cátedra en el exterior sobre la seguridad que los habitantes del oeste de su departamento no sienten; Marcos Calvente se pega a las obras provinciales para repuntar, mientras que medio municipio nada en cloacas; Esteban Allasino inaugura rotondas y asfalto sobre el asfalto de la misma zona de Luján aunque el “terreno ganado” a otras comunas está semi abandonado.

Sonrisas que brillan: los intendentes de Mendoza se reúnen más en eventos sociales que para armar planes de gestión. Mucho rock, poca seguridad, planificación urbana y ordenamiento común.

La política se trasladó a las redes, como casi toda la vidriera de la vida, pero hay un riesgo latente entre los dirigentes que conducen Mendoza: creerse la realidad que construyen en su Instagram; que la verosimilitud con que escenifican situaciones en las redes es la verdad; que las sonrisas brillantes se contagian por participación mágica.

Los intendentes de Mendoza, por ejemplo, se retratan juntos en eventos sociales, pero no en reuniones de trabajo. Tienen en común que comparten proveedores que los desobligan de tareas básicas, como ocurre con Santa Elena en la limpieza urbana (Luján, Capital, Guaymallén, Maipú, San Martín y la Provincia delegan la tarea en esa empresa) y con proveedores de elementos de iluminación y mobiliario; pero no ejecutan políticas comunes en temas urgentes como seguridad, planificación urbana y ordenamiento territorial, servicios y desarrollo productivo.

Cada comuna del Gran Mendoza, por ejemplo, tiene su propia idea de “seguridad” y por eso alcanza con cruzar una calle para evadir esas estrategias. El colapso de los servicios públicos no distingue límites geográficos y el desorden urbano (que va camino al colapso en Luján, Godoy Cruz y Maipú) avanza más rápido que la capacidad de respuesta de las comunas. No es catarsis, es solo una ayudamemoria importante para lo que viene. Los intendentes, los mismos que brillan en redes, comienzan a gestionar sin plata, sin las “nóminas salariales” ahorradas y con mayor demanda en la calle. Si la provincia está en alerta naranja por la caída en la recaudación, en los departamentos se oscurece el panorama también.

El cierre de locales, por ejemplo, es una señal. Hay pérdida de espacios por goteo y otros que impactan más aún, como lo ocurrido con el "Híper Libertad". Ese abandono tiene mucha carga simbólica. Fue el mall que inauguró una etapa de alta competencia en Mendoza y ahora cierra. El resto de los locales del país fueron adquiridos por la marca patagónica La Anónima, que no vio en la plaza mendocina algo tentador. El Libertad de Mendoza tiene más metros cuadrados del Estado que de comercios, pues allí funciona gran parte de la Municipalidad de Godoy Cruz y el Registro Civil.

Locales cerrados: el microcentro y otros polos comerciales sufren la crisis.

El por qué

La necesidad de brillar en las redes responde, en algunos casos, a la aceleración de los procesos políticos. En el oficialismo, por ejemplo, se lanzó una carrera de cien metros llanos para llegar a diciembre como candidato a Gobernador. Es un raid raro, pues para sentarse en el sillón de San Martín hay que recorrer un maratón con línea de llegada en septiembre del 2027; que además es una mera preparación para la carrera de obstáculos que es gobernar Mendoza. Diciembre es la fecha que se autoimpuso el cornejismo para decidir el candidato que buscará la re re re elección de ese espacio político para lograr el inédito hito de 4 períodos de gobierno del mismo signo.

Cornejo apuesta a Natalio Mema y Tadeo García Zalazar como representantes del “su” proyecto y los deja competir más allá de las heridas que pueda dejar esa pelea. Ninguno es conocido y los dos tienen herramientas del Estado para hacer campaña, con una ventaja para Mema: no tiene que rendir cuentas por casi nada que tenga algo de costo político y bajo su firma quedó la asignación de más de 1000 millones de dólares en obras. Ulpiano Suarez sigue como un amigo libre del cornejismo y a la espera: si en diciembre él mide más, Cornejo puede levantarle la mano como hizo con su tío Rodolfo. No hay amor, sino pragmatismo y sostener el poder en manos del radicalismo mendocino como prioridad ante todo. Luis Petri, ya como extrapartidario, es la amenaza principal pero, aseguran en el Gobierno, no hay “ninguna obsesión” por bajarlo de la carrera. Buscan bajarle el precio y que en Casa Rosada hagan el trabajo sucio a mediano plazo. Para elegir Gobernador se votará en julio y septiembre. Cambia Mendoza (valga el oxímoron) iría con un solo candidato.

En el Gobierno hacen equilibrio político y discursivo entre el respaldo al Presidente y la búsqueda de diferenciación con lo que no concuerdan o con lo que no les conviene concordar. Por más que irrite en el cuarto piso la generalización sobre la alianza Milei-Cornejo, es imposible de diferenciar: el Presidente es un combo completo entre quien “se obsesiona” con la macroeconomía y, con matices, mantiene las cuentas ordenadas y quien insulta, agrede, atenta contra la libertad, humilla y, sobre todo, deja de lado la gestión en salud, educación, ciencia, cultura y producción de las economías de cada provincia.

Cornejo sostiene la idea de Milei y apoya su reelección, aun cuando no deja de lado la posibilidad de un plan B en caso de que haya un derrumbe. Las aspiraciones de influir a nivel nacional no las dejó de lado y podría ir por alguna revancha, sea en el Senado, en un futuro gabinete o con algunas alianzas federales que lo puedan tener como protagonista. Ese sueño de desvanece al analizar lo deshilachado que está el radicalismo al que que está afiliado Cornejo y las dificultades que tienen los gobernadores para tejer alianzas con potencial electoral real. Como sea, Cornejo no se retirará, aunque promete que habrá recambio generacional seguro. Aunque, claro, el desgaste político e institucional de Mendoza no tiene que ver con edades cronológicas sino con métodos, formas y situaciones dadas que se hicieron habituales. Allí, quizá, está la necesidad de oxígeno.

Recaudación en alza

Mientras la rosca política está a tope, los otros engranajes que se mueven son los de la búsqueda de recursos. No se puede hacer política sin plata; esa máxima de Alfredo Cornejo está referida a lo que ocurre en la gestión y también en las necesidades políticas.

El oficialismo y el PJ tienen una potente maquinaria de financiamiento. La UCR; por ejemplo, lo hace a través de los aportes de más de 600 personas que son funcionarios, legisladores y empleados públicos que ingresaron al Estado por vinculación política. Los aportes que realiza cada uno se descuenta por bono y va a parar a la UCR Luego el radicalismo financia con esos recursos las campañas propias y de los frentes a los que pertenece.

El aparato de financiamiento devela que a los funcionarios les fue mejor que al resto el año pasado. En el período electoral, la recaudación de la UCR se multiplicó y fue de $818.608.900. Aunque hubo pequeños aportantes que dejaron de dar su diezmo, creció mucho el monto del aporte de cada uno. Incluso muy por arriba de la inflación: con la inflación 2025 de 31,5% según INDEC, el crecimiento real de los aportes de los funcionarios fue 60,6% por encima. Los descuentos son automáticos y por porcentaje y hay escalas. Un grupo de 53 personas aportó $878.728,92; otras 45 aportaron $941.495,28 y los 20 que más pagaron aportaron $3.228.088,74. Hay crecimientos enormes en los aportes, como algunos que superan el 700%, y la mayoría subió un 91% sus aportes respecto al año no electoral 2024. Los ministros aportan menos que los legisladores; mucho menos. Pero la maquinaria es enorme

En el caso del PJ hay dos datos llamativos. Aunque están en la oposición, recaudaron en 2025 lo mismo que el oficialismo: 820 millones de pesos. Y también tienen más aportantes: figuran 2019 personas que aportaron recursos. Claro, los montos son distintos porque no solo figuran los pagos regulares de los funcionarios. En el año electoral también crecieron los aportes del PJ en más del 67%.

Los partidos aportan oficialmente a las campañas a ello se le suman otros pagos privados para ese fin y los aportes estatales. A nivel provincial la rendición de cuentas es muy general. Según los datos a los que accedió MDZ, en la campaña provincial del año pasado Cambia Mendoza y la Libertad Avanza gastaron 283.888.608 pesos a lo que se le suman $234.884.231, cifra para promocionar los candidatos nacionales. El PJ gastó 138.431.775 pesos, según la declaración presentada a la Junta Electoral provincial. Eso, claro, es el dinero registrado en blanco.