Alerta para el Gobierno: el pesimismo económico tocó su nivel más alto desde 2023
Un sondeo de Opina Argentina midió un salto de 7 puntos en las expectativas negativas, mientras el Gobierno mantiene una retórica optimista.
El Gobierno transita un camino económico sinuoso.
EFEEl humor social respecto de la economía argentina volvió a un piso que no se registraba desde el tramo final de la gestión de Alberto Fernández. Según el último Informe de Expectativas Económicas de la consultora Opina Argentina, seis de cada diez personas anticipan que su situación personal va a desmejorar en los próximos meses. La cifra creció siete puntos en apenas treinta días y confirma una curva descendente que se sostiene desde principios de año. Alerta para el Gobierno.
El trabajo se realizó de manera online entre el 7 y el 11 de agosto, sobre 1507 casos distribuidos en todo el país. Su conclusión central excede la coyuntura: la consultora sostiene que el malestar económico ya no funciona como una reacción pasajera a un mes malo, sino como un rasgo instalado en la opinión pública.
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La explicación que aparece detrás es la distancia entre el tablero macroeconómico y la experiencia diaria de los hogares, una brecha que hoy define el estado de ánimo colectivo.
El bolsillo, primero: casi la mitad no llega a fin de mes
La mirada sobre el futuro convive con una realidad presente ajustada. El 48% de los encuestados reconoció que no cubre el mes con sus ingresos y apenas el 18% pudo destinar algo al ahorro. El grupo restante, un 32%, logra pagar lo indispensable pero sin excedente alguno.
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Esa restricción se traslada de inmediato al consumo. El 62% descarta que sea un momento razonable para comprar electrodomésticos y el 75% no destinó dinero a ninguna salida de esparcimiento —cine, teatro, restaurantes— durante el mes previo.
El dato que más ruido político genera es la composición de ese último grupo: incluye a seis de cada diez votantes de Javier Milei y Patricia Bullrich en 2023. La paciencia frente al ajuste, que durante meses funcionó como respaldo social del programa oficial, empieza a mostrar fisuras en el propio electorado libertario.
El miedo al desempleo desplazó a la inflación
Cuando se les pidió ordenar prioridades, los consultados ubicaron a la desocupación al tope de la lista de problemas que esperan que el Gobierno resuelva, con el 36% de las menciones.
Detrás quedaron la corrupción (32%), la inflación (11%) y la inseguridad (9%). El temor no es abstracto: el 64% admitió sentir miedo de que alguien de su núcleo familiar pierda el trabajo en el corto plazo.
En materia de precios, la confianza en la desinflación también se erosionó. El 55% proyecta que la suba de precios se va a acelerar y solo el 22% espera lo contrario. Apenas un tercio (34%) considera que la administración está encaminando el problema, mientras que el 63% opina que no.
Con el dólar ocurre algo similar: el 57% prevé un aumento de la cotización y el 32% cree que va a mantenerse estable. El deterioro llega incluso a la mesa familiar, ya que el 54% percibió que la calidad de los alimentos que consume empeoró en el último mes.
Quién paga el costo político
La atribución de responsabilidades marca el dato más sensible para la Casa Rosada. El 63% señala a la gestión de Milei como principal responsable de la crisis económica actual, contra un 35% que sigue apuntando a la administración de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa.
La relación era casi exactamente inversa en diciembre de 2023 y se fue dando vuelta sin interrupciones desde entonces.