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Dos días clave para saber si Axel Kicillof puede imponerse a las presiones de Cristina Fernández de Kirchner

El presupuesto es la excusa utilizada por CFK para determinar el futuro de la relación con Kicillof. Massa incide en una alianza. Todos deben quedarse pero cada uno pretende pesar más sobre el resto.
Foto: Agencia Noticias Argentinas
Foto: Agencia Noticias Argentinas

Desde este jueves a primera hora, hasta bien entrada la tarde del viernes, seguirán las reuniones y los encuentros destinados a destrabar los múltiples temas que determinaron que hasta ahora el gobierno de la provincia de Buenos Aires no tenga su presupuesto general de gastos para el año próximo y otro sin fin de temas que quedaron a la deriva como la designación de jueces para la Corte y los departamentos judiciales del territorio.

Lo sucedido la semana pasada, cuando fracasaron todas las charlas y juntadas entre autoridades del Poder Ejecutivo y el Legislativo, como así también se frenó el diálogo entre los distintos bloques de ambas cámaras no fue solo producto de la encarnizada interna del peronismo kirchnerista renovador sino, además, porque el gobernador aún no le cumplió los compromisos de años anteriores a los opositores que, por ley, aunque sea vetusta o abusiva, deben tener un lugar en los organismos de control y entidades dependientes de la provincia.

El tiempo actuó de la misma manera que lo hace con un alargue pocas veces utilizado, que al momento de ser encontrado tiene tantos nudos que casi es preferible cortarlo y volverlo a añadir. Con paciencia, se puede volver a usar como si nada pero acá, todos tienen un motivo para sentir que el otro lo defraudó y los tiempos son utilizados especulativamente para ver quien cede y no cómo se resuelve.

El viernes 27 de diciembre, con medio país convaleciente del atracón que se dio en las fiestas de Navidad y pensando qué hará el fin de año, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, por un lado, y los radicales, el PRO y los libertarios, los tres sectores opositores divididos entre sí, deberán aprobar un presupuesto general de gastos que todos discuten. Sin embargo, el mayor problema está en la forma de hacer frente a esas erogaciones, ya que los límites que le imponen en cuanto al monto de los aumentos de las alícuotas en los impuestos provinciales más la distribución posterior del endeudamiento que además necesita para terminar de afrontar el período 2025 no son las que pretende el gobernador para su gestión.

A todo esto se suma la presión para autorizar una nómina de más de cien jueces, fiscales y secretarios de juzgados de toda la provincia, los cuatro miembros de la Corte bonaerense que hoy funciona con solo tres supremos, la cancelación de las deudas del año en curso y lo más importante para la política: cuál será el futuro de los intendentes y representantes legislativos que no pueden tener otra reelección.

Ese tetris, en el que cada elemento tiene una incidencia diferente a la hora de la negociación, es el que está trabado. Tal cual advertía en MDZ el experimentado legislador opositor Marcelo Daletto, hace casi dos meses, "faltan pocas sesiones y es poco el tiempo que tenemos para que todo lo que está dando vuelta entre en la misma caja".

Más allá de cierto optimismo básico que siempre reina en estos ámbitos, donde repentinamente las cuestiones se acomodan rápidamente, eso no estaría pasando en estos días. La creencia de que "en dos minutos estos tipos acomodan todo", podría chocarse contra esta nueva realidad.

Las tensiones políticas exceden los temas en cuestión porque todo se relaciona con el futuro de la coalición de gobierno bonaerense, donde Axel Kicillof se ha puesto como candidato sin esperar la aprobación de Cristina Fernández de Kirchner y con un expectante Sergio Massa como un factor con relevancia en el reparto del poder.

"Esto no se termina hasta que se termina", le dijo a este cronista Rubén Eslaiman, un especialista en desatar nudos y principal referente massista en la Cámara de Diputados, donde ya gobierna uno de los suyos, Alexis Guerrera. El lunes hubo otra reunión con autoridades provinciales para acercar las partes que se alejaron por las casi sesenta modificaciones introducidas en la discusión del presupuesto, la fiscal impositiva y el endeudamiento el jueves pasado. 

Los tres quieren algo diferente a lo que pretenden Kicillof y la mayoría de los intendentes.

De los casi 35 billones requeridos por la administración provincial, para sus gastos del año entrante, poco más de $1.200 billones deben ser aprobados por los dos tercios de la cámara porque es la deuda que debe tomar el Ejecutivo para compensar lo que le falta con la recaudación directa y la coparticipación nacional. De ese último monto, un porcentaje siempre es repartido "solidariamente" a los 135 municipios.

Hasta ahora, ese porcentaje a distribuir estaba previsto en el 10%. Por las tensiones políticas, los legisladores oficialistas aceptaron todos los pedidos de los intendentes que se asustan sin otros recursos nacionales y la propuesta final que se iba a aprobar llegaba al 30%, lo cual fue rechazado de plano por las autoridades del Ministerio de Economía de Axel Kicillof.

¿Cuál es el problema de fondo en la alianza gobernante en la provincia de Buenos Aires? El desdoblamiento o no de las elecciones provinciales. Cristina y Massa quieren que sea en la misma fecha que se deciden los candidatos nacionales para así poder traccionar con los candidatos locales de los intendentes toda la campaña. Carlos "Carli" Bianco ratificó que Axel Kicillof pretende anticipar la votación provincial para así tener más posibilidades de incidir en las decisiones futuras y darle posibilidades a los jefes comunales a que peleen de igual a igual contra La Cámpora por los cargos provinciales. 

La gran duda es cuál será el cronograma electoral nacional y si habrá o no PASO. Javier Milei quiere borrarlas y reemplazarlas con el viejo sistema de internas partidarias así se ahorra el costo que significa su financiamiento. Pero, detrás de esa encomiable decisión económica se encierra el verdadero sentido de la medida. Que ningún partido opositor tenga la herramienta para acomodar sus crecientes divisiones internas. 

Los cambios en el sistema se transformaron en indispensable por la llegada de la Boleta Única de Papel, que impide que las elecciones provinciales se acoplen con las nacionales. En ese sentido, Bianco expresó: "El gobernador no ha tomado una decisión. Está evaluando todos los escenarios posibles. Todos los escenarios son malos, no hay un escenario bueno para llevar con transparencia y seguridad la votación". Los que escuchaban se sorprendieron. Es que como dijo un intendente que lo quiere apoyar, "para ser líder tenes que imponer y las dudas meterlas en un cajón".