Camino al 2025: las batallas ocultas que se libran en este fin de año
Argentina se dispone a pasar un fin de año más tranquilo que lo habitual. Javier Milei logró casi todo lo que había prometido en la campaña presidencial para su primer año de mandato y un poco más. El índice de inflación de noviembre de 2,4 %, con un IPC núcleo de 2,7 %, marca la continuación de la curva a la baja y mientras algunos sectores comienzan a ver la vuelta de la actividad, aunque de forma tímida, la visión del mundo sobre la economía argentina y la euforia de los mercados muestran récords para los últimos años. Los dólares, además, ya casi se acerca al sueño de eliminar la brecha, aunque la salida del cepo sigue siendo un pendiente que Luis “Toto” Caputo maneja magistralmente hasta ahora. El resumen de su primer año en la Casa Rosada le da también a Milei un saldo excepcionalmente favorable en relaciones internacionales.
Después de inicio tumultuoso, Javier Milei logró la atención internacional en medio de un mundo en crisis que busca cambios, se ganó análisis y tapas de las principales revistas como nunca tuvo otro presidente argentino y hasta se dio el lujo de desembarcar en un Mercosur que ya no pone en duda la necesidad de abrirse a acuerdos de libre comercio con el mundo. Como broche, este fin de semana, mientras estaba en Roma liderando un encuentro de jóvenes junto a la estrella europea Giorgia Meloni, Milei recibió la invitación de Donald Trump para participar en Washington de su ceremonia de asunción al mando presidencial.
Ese acto está rodeado de pompa y ritos republicanos, pero nunca cuenta con invitados internacionales. En ese sentido se refuerza la idea de una alianza con EE.UU., que puede incorporar desde un futuro acuerdo de libre comercio hasta asistencia especial financiera, que tanto sigue necesitando el país.
Mientras esa faz del poder funciona sin problemas para Javier Milei, aparecen cuestionamientos y planteos que pasan directamente por lo político, pero que pueden impactar en la expectativa de inversores que vuelven a ver a la Argentina como oportunidad.
Empresas y fondos de inversión están listos para entrar en Argentina, solo exigen estabilidad y garantías de un mantenimiento de la institucionalidad en el largo plazo. Minería, petróleo y energías alternativas están primeros en la fila de largada, pero también son los que más exigen seguridad jurídica en los años que vienen. Eso se llama gobernabilidad.
Aunque pocos lo notaron, Milei dio un paso hacia un terreno nuevo esta semana durante su mensaje por el primer año de su mandato. Allí puso especial énfasis en Demian Reidel a quien puso a cargo de un ambicioso plan nuclear argentino con el que se quiere potenciar el desarrollo tecnológico. En ese rol lo nombró como una suerte de Zar de la inteligencia artificial (IA). Reidel, muy amigo del nuevo Canciller Gerardo Werthein, estará directamente relacionado con la potencialidad de la Argentina frente a inversores extranjeros, piedra fundamental del futuro económico argentino. Los halagos de Milei fueron elocuentes y merecidos ya que Reidel tiene probados pergaminos en los desarrollos que se asignó el presidente. La pregunta que muchos se hicieron es: ¿llega un nuevo contrapeso del poder dentro del gobierno? ¿ Santiago Caputo esta en la misma línea?. Reidel habla del futuro, Caputo del presente. Veremos.
Las dudas instituciones para algunos despierta el gobierno tienen su contracara en algunos datos del poder que comienzan a modificar el horizonte. Javier Milei decidió no convocar a sesiones extraordinarias, por lo menos para diciembre. Eso implica suspender su agenda de reformas electorales con la eliminación de las PASO y de la ley de partidos políticos, pero sobre todo implica la decisión (al menos por ahora) de continuar en el 2025 sin una ley de Presupuesto Nacional. Es decir, reconducir el Presupuesto 2023 una vez más, tal como ya se hizo para este año.
Para el gobierno puede ser una comodidad no tener que sujetarse a la Ley de Presupuesto y avanzar en adaptaciones por decreto de partidas y cuentas nacionales. La realidad es que no es lo mismo contar con una ley de presupuesto que no tenerla. Sobre todo en materia de institucionalidad y previsibilidad.
Está claro que la historia presupuestaria argentina no está plagada de virtudes sino todo lo contrario. Son pocos los gobiernos que pueden decir haber cumplido las proyecciones presupuestarias en la ejecución anual de la ley. También debe decirse que esa no es regla para medir la justificación de la ausencia de necesidad de contar con la “ley de leyes”.
Un ejemplo: la crisis por el financiamiento universitario hubiera sido de otra dimensión si existiera una Ley de Presupuesto 2024. Los fondos para las Universidades Nacionales se fijan en el presupuesto nacional. El ajuste por decreto de los montos que se habían fijado para el 2023, con mas 200 % de inflación de diferencia, fue una de las causas de la pelea que generó dos marchas masivas en las calles a las que inclusive asistieron votantes de La Libertad Avanza. Como sea la cuestión está en debate.
En el PRO hay novedades sobre ese tema. Los jefes locales del PRO comienzan a mostrar independencia de estrategia política del poder central partidario, hoy en manos de Mauricio Macri. En CABA, por ejemplo, Jorge Macri puede hoy mostrar que tiene una Ley de Presupuesto 2025 para la ciudad. El jefe porteño soportó a último momento intentos amenazadores por parte del bloque de LLA en la Legislatura local y a pesar de eso logró sancionar la ley.
En los pasillos del gobierno porteño de ufanan de una realidad: “Milei no tiene Presupuesto, nosotros sí”.
De hecho, Jorge Macri pudo demostrarle a los libertarios que a la hora de poner las cuentas en línea y lograr el equilibrio fiscal el gobierno porteño se adelantó a las exigencias. El gasto público total se redujo 8.3% este año en la Ciudad, se eliminó el 10% de cargos políticos y se recortó 18% la contratación de asesores y planta política.
Ese registro económico va a impactar en el 2025 cuanto comience la campaña electoral en CABA. Será una de las más duras dentro del espectro liberal y racional. Jorge Macri será el protagonista político de ese proceso y está claro que este año ya dio personalmente la batalla contra los libertarios, sin ayuda extra del PRO nacional.
En esa fisura institucional que muchos le asignan al Gobierno, se metió la oposición de lleno en este fin de 2024. Milei sufrió el primer impacto con críticas consistentes de sus aliados opositores dialoguistas con el fracaso de la sesión por la Ley de Ficha Limpia. No existe otra explicación a ese conflicto que la intención oficial de no complicar a Cristina Fernández de Kirchner, y varios kirchneristas más, en las elecciones del año próximo. En la Libertad Avanza siguen rechazando esas acusaciones, aunque en privado reconocen que a Cristina quieren ganarle en las urnas y no en la Justicia.
Mauricio Macri desembarcó esta semana en esa pelea y la utilizó claramente para cortar mas lazos con Javier Milei. El ex presidente habló en varias reuniones, incluida una cumbre del PRO. En un encuentro cerrado con empresarios reconoció que hace mas de dos meses que no habla con Milei. Y se metió con el tema institucional como caballito de batalla. "La pobreza va a bar a 25 % pero bajar a un dígito va a necesitar de una política de desarrollo. Y eso no va a venir sin una política institucional. Ellos no creen en eso y ahí viene nuestra diferencia".
Y entre otros consejos le dejó a Milei: "A él le queda algo más duro y es que la profecía se cumplió, el kirchnerismo volvió en el 2019". El impacto fue directo: Macri reconoció por primera vez que se equivocó al mantener a Cristina como sparring dilecto y luego pagar el costo de un regreso del kirchnerismo; la misma advertencia que ahora le hacen a Milei. Por si faltaba Macri deja una advertencia electoral: "Estamos listos para decir a nuestro electorado: acá estamos para seguir con el cambio pero vamos a poner un límite a lo institucional".
La posibilidad de considerar inválida la sesión en la que se expulsó al detenido en Paraguay Edgardo Kueider solo aumenta las dudas, sobre todo porque el propio Milei lo declaró así desde Roma. La expulsión del senador se aprobó mientras Victoria Villarruel presidía el Senado. En ese momento Javier Milei ya había salido del país. Villarruel ya estaba a cargo de la presidencia de la Nación, pero nadie se lo comunicó, aunque no está claro si era necesario hacerlo. Solo está claro que constitucionalmente son dos roles incompatibles.
La corrupción K no dejará de estar en el centro de la escena. Las islas Turk and Caicos son el símbolo de la corrupción kirchnerista más evidente e imposible de ocultar dentro de todas las investigaciones y juicios que se llevan adelante sobre los inexplicables incrementos patrimoniales de todo el esquema de colaboradores y funcionarios que rodearon al matrimonio Kirchner en su paso por el poder. Imposible pensar como un paraíso caribeño de alto precio puede estar relacionado patrimonialmente con un secretario de Néstor Kirchner. El fallecido Daniel Muñoz le dejó una maratón de conflictos jurídicos a su pareja en medio de las dudas del rol de testaferros que ambos pueden haber tenido, junto a amigos y parientes que metieron en el show de corrupción de los Kirchner.
Ese trámite ni siquiera es cuestión de la Justicia argentina solamente: en EE.UU. fueron las autoridades locales quienes le detectaron viene por US$ 70 millones, que incluyeron los terrenos en las paradisiacas islas y también dos departamentos en el Plaza Hotel de Nueva York (con vista a la Quinta Avenida y Central Park) que fueron rápidamente vendidos a través de sociedades sospechadas.
Es escándalo obsceno de la corrupción kirchneristas, con las causas contra Cristina Fernández de Kirchner y su familia, más la existencia de personajes que en el 2003 estaban muy lejos de ser millonarios, solo aumenta en estos días la bronca social de quienes dudan que pueda haber una mirada estratégica piadosa de los libertarios sobre el mundo K con vistas a las elecciones 2025.