¡Sólo hay que saber votar!
Por estos días se da un fenómeno que nos preocupa a los dirigentes de los partidos políticos: la falta de interés de la ciudadanía por saber qué se vota, y sobre todo, a quiénes puede votar. Día tras día vemos en las esquinas de cada ciudad donde confluye mucha gente, stands con publicidad política, y varios de nosotros intentando llamar la atención de la gente,ofreciéndoles algún folleto o mostrando las bondades de la plataforma política del candidato o candidata, en definitiva, haciendo campaña.
Hastío, cansancio, descreimiento o desazón pueden ser las causales del desinterés. Lo que seguramente no es, es la falta de propuestas. Las hay desopilantes e incumplibles y también serias, estudiadas y realizadas con responsabilidad. Sobre éstas últimas quiero se me permita hacer una reflexión.
Existe cierta analogía en cuanto a mencionar cuáles son los males de nuestro país y hasta diría coincidencias en cuáles son las soluciones a tanta problemática. El tema es saber quiénes son los intérpretes capaces de desarrollar proyectos que saquen a nuestro país de tanta improvisación, de tanta desidia estatal. Ahí aparece liderando todas las encuestas Patricia Bullrich. Es la única candidata a presidente que, sin importar el armado ni las preguntas de las encuestas, se viene manteniendo primera en intención de voto, aún en las más radicalizadas encuestas hechas por sus oponentes. ¿Por qué?
Sin dudas es la persona que con firmeza y un coraje descomunal ha sabido señalar que para cambiar la realidad de nuestro país hace falta mucho más que un plan de gobierno. Hay que terminar con los vicios de la política. Desterrar de una vez y para siempre a los que se refugian en el poder de turno para seguir agigantando sus billeteras a través del narcotráfico o el contrabando, o jugando con la necesidad de la gente, haciéndolos rehenes de planes sociales en lugar de darles un empleo digno. Para cambiar hará falta tocar intereses de los poderosos, y sólo Patricia está dispuesta a hacerlo.
El clamor popular, sostienen los sociólogos, es el deseo de la mayoría que pretende que algo importante suceda a toda una comunidad. Es innegable que Patricia concita la atención de la mayoría y eso la hace la más apuntada, a la que hay que tratar de bajar.
Nuestro país se ha caracterizado por tener preferencias que casi nunca han coincidido con el interés del poder. Ejemplo de ello fue el caso de Carlitos Tevez en el fútbol, o más reciente, la eliminación del cocinero del pueblo, Antonio, a quien la mayoría daba como ganador del certamen de comidas más famoso del país.
Entonces, ¿cómo hacemos para que los deseos de esa mayoría se vea reflejado en el resultado? Participando, concurriendo a los comicios, votando confiados en que el cambio que el país necesita es posible, no votando en blanco o anúlandolo.
Es momento de que el deseo del pueblo sea en definitiva lo que termine sucediendo. Nuestra participación es la clave para que ello ocurra. Vayamos a votar.
Cecilia Páez - profesora de Historia y concejala de Luján de Cuyo