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Lautaro Jiménez: “Es un error creer que el electorado se corrió a la derecha”

El precandidato a gobernador del Frente de Izquierda se esperanza con que el espacio vuelva a ganar terreno en la provincia en las próximas elecciones. Propone indexar los salarios a la evolución del costo de la canasta básica y reducir la jornada laboral a seis horas.

Lautaro Jiménez competirá en las próximas elecciones de Mendoza como precandidato a gobernador por el Frente de Izquierda (FIT), espacio que supo consolidarse como la tercera fuerza provincial una década atrás, pero que en los últimos comicios fue perdiendo representación en los cargos electivos.

En una entrevista con MDZ, el exsenador provincial se esperanza con que en este proceso electoral la clase trabajadora “irrumpa en la escena política y social de la Nación” a través del FIT. En este sentido, propone una formalización de todo el trabajo no registrado, la indexación de los salarios a la evolución del costo de la canasta básica y la reducción de la jornada de trabajo a seis horas.

Asimismo, afirma que “es un error interpretar que el electorado se está corriendo a la derecha” y en el fenómeno que representa Javier Milei en la actualidad no se corresponde con una “derechización de la gente”.

-¿Qué expectativas tiene el FIT de cara a este proceso electoral que se avecina en un contexto nacional y provincial muy particular?
-Es un contexto donde la crisis está desorganizando todas las estructuras de vida cotidiana de la gente, donde crece el empleo precario, los sueldos son directamente pasados por arriba por la inflación mes a mes, se incrementan todo tipo de malestares sociales, políticos e incluso ideológicos, culturales. Y eso hace que el desafío mayor sea que la campaña del Frente de Izquierda logre fortalecer una construcción, una alternativa de izquierda que se posicione fuertemente para poner de pie a la clase trabajadora frente a esta avanzada.

Creemos que hay fuertes intentos de distintos sectores del poder económico y político que intentan que todo esto se canalice hacia la derecha y que la clase trabajadora salga de esa forma esclavizada desde esta crisis, perdiendo todos sus derechos. No quieren tener trabajadores, quieren tener esclavos del siglo XXI y nosotros queremos, por lo contrario, unir esas fuerzas de la clase trabajadora para que irrumpa en la escena política y social de la Nación y de la provincia.

 

El precandidato a gobernador del Frente de Izquierda.

-¿Creen que el electorado argentino y mendocino se está corriendo a la derecha?
-Hasta hace no mucho tiempo, salvo nosotros y pocos sectores más, se decía que había quedado superada esa geografía política de izquierdas y derechas. Lo hacían para atacarnos a nosotros y para ocultar las identidades políticas de formaciones que eran claramente derechistas en su programa político, en sus acciones de gobierno y lo recubrían con un discurso del fin de las ideologías, de ligarse a determinados perfiles del marketing político.

Ahora, más bien, puede haber un corrimiento en el sentido contrario, de querer mostrar que al entrar en eclosión los partidos y las coaliciones políticas mayoritarias, los expresidentes no querer presentarse como alternativa, que se empiece a reconfigurar todo ese mapa, inmediatamente digan que es un problema de un giro a la derecha porque el fenómeno Milei es una derechización de la gente. No, él claramente es un exponente de la extrema derecha en la Argentina, pero lo que arrastra en esa intención de voto es un fenómeno mucho más complejo y dinámico y sería un error interpretar que la situación política y el electorado en sí se está corriendo a la derecha. Yo creo que tiene más que ver con la implosión de las coaliciones mayoritarias y con una situación de efervescencia política en la que van a aparecer todo tipo y toda clase de fenómenos.

-¿Sienten que la izquierda en el último tiempo ha perdido terreno?
-En realidad son muy desiguales esos avances y retrocesos, depende de la provincia, el lugar, el momento, el año. Nosotros hemos tenido a lo largo de las elecciones subidas, caídas, avances, retrocesos, como cualquier variante política que se construya en forma coherente en el tiempo. Hay veces que podés tener mejores elecciones, y otras, tenés que saber sostenerte frente a un resultado adverso. Pero en este momento en particular no sólo nosotros sino las principales editoriales políticas del país en distintos medios de comunicación empiezan a tomar nota que, por el contrario de lo que muchos están pensando, la izquierda puede llegar a dar una nota muy fuerte dentro de la política nacional y en distintas provincias.

-¿Confían en que la izquierda en esta elección va a ser una sorpresa?
-Yo creo que Mendoza no necesita una sorpresa en el terreno político, que muchas veces la gente siempre es la que da las sorpresas tomando en sus manos la política. Lo vimos con la defensa de la Ley 7722, con las luchas docentes y las luchas de los vitivinícolas. Yo creo que ahí, lógicamente, la izquierda tiene un sustrato muy importante porque hemos estado poniendo el cuerpo en la calle, acompañando todos esos reclamos y la gente sabe que somos una opción. Sí van a ver una fuerte convicción de nuestra parte y muchísimas ganas de llegar a todos lados para que eso se exprese por izquierda.

-Se cumplen 10 años de la irrupción del FIT en la escena política mendocina. En estos 10 años, ¿qué hicieron bien y qué hicieron mal para pasar de una representación importante a no tener ningún legislador ni concejal del FIT?
-Lo que hicimos bien claramente es poner toda esa experiencia, toda esa energía que se generó con ese gran fenómeno político que se abrió en el 2013 a construir, ni más ni menos que desde Mendoza, una gran fuerza política nacional. Hoy el Frente de Izquierda puede que no tenga concejales en departamentos pero tiene cuatro diputados nacionales, un reconocimiento a la construcción de figuras públicas que lleva muchísimo más tiempo que obtener un diputado o un senador. En este momento hay 86 legisladores en la provincia de Mendoza… No sé cuántos te pueden nombrar la gente que los conozca. Y sin embargo, Noelia Barbeito, que solamente fue cuatro años legisladora, aparece como un nombre que suena muy fuerte como referente político.

-¿Qué perdió Mendoza al no tener al FIT en la Legislatura?
-He hablado con muchísima gente que nos dice que al no estar nosotros allí hay muchas cosas que sencillamente no se enteran. Hoy tenés que hacer unos cálculos estimativos a partir de los porcentajes de aumentos que se acuerdan en la administración pública para saber cuánto cobra un legislador. Si yo tomo mi último bono de sueldo, que fue hace bastante tiempo, y proyecto los aumentos de sueldo con una calculadora, me da que hoy un senador o un diputado van a llegar a cobrar $798.000. Va a estar muy probablemente superando los $800.000 este año mientras que un obrero de viña está cobrando $ 80.000 y sin embargo ningún legislador de ninguna de las fuerzas políticas que está ahí, acepta entregarle a los periodistas una copia de su bono de sueldo simplemente para que la gente se pueda enterar.

Creemos que logrando nuevamente poder irrumpir en esos espacios podemos llegar a recuperarlo pero quiero insistir igualmente en que la gente tiene que buscar también no intimidarse por esas cosas salir al frente igual porque la situación es de mucha emergencia y es importante que cambiemos el sentido de la agenda, que no se discuta cuántos derechos laborales recortar sino cómo hacer que los salarios equiparen la canasta familiar.

-¿Cuáles son las principales propuestas del FIT?
-Queremos poner en agenda la realidad de la gran mayoría de la clase trabajadora que está precarizada en Mendoza, que tiene un trabajo no registrado. Entonces, nosotros para poder proteger esa fuente de trabajo, evitar los despidos arbitrarios, establecer un plan de emergencia laboral, necesitamos tomar medidas contundentes. En primer lugar, una formalización de todo el trabajo no registrado y precarizado para que pasen a estar con los convenios que rige la ley en forma inmediata. Segundo, fijar la indexación de los salarios al costo de la canasta básica total que hoy necesita una familia para, ni más ni menos, que no caer debajo de la línea de pobreza. Acá no estamos hablando de ganar plata, de acumular, de poder tener un ahorro. Estamos hablando de garantizar el consumo básico de una familia tipo en Mendoza y que no se impongan y se naturalice esto que han impuesto 40 años de gobiernos que han favorecido solamente a los grandes empresarios que es que vos aún trabajando tenés que vivir en la pobreza. También empezar a poder implementar medidas de avanzada para que los jóvenes puedan acceder a puestos de trabajo registrados y en blanco que es reducir la jornada de trabajo a seis horas. Establecer un avance en materia de la legislación que es algo que se está avanzando y por lo que se está luchando en muchos países del mundo, que es lo que permitiría que hoy por hoy no tenga que vivir un altísimo porcentaje de trabajadores cumpliendo jornadas de 10, 12 hasta 14 horas, si contemplas aquellos que tienen que vivir de más de un trabajo, porque muchos tienen varios empleos.

-¿Qué opinión tiene del resto de las fuerzas políticas en competencia como el Partido Verde y La Unión Mendocina?
-Hay que ver quiénes están dentro de esos espacios y no son nuevos. Son partidos que ya se presentaron y que hoy sus mismos protagonistas o parte de sus integrantes están integrados en las coaliciones mayoritarias, sea en la provincia o sea a nivel nacional. La experiencia de estas fuerzas, que muchas veces se habla de “los Ramones” porque fue un caso muy paradigmático, pero no se trata de una persona en particular, es una matriz de hacer política. Si la elección se desdobla yo me separo acá porque me conviene meter más legisladores o disputar por mi lado y después nos ponemos todos de acuerdo y vamos a las elecciones nacionales todos juntos. Ese es el caso de De Marchi y Cornejo, que pareciera que tienen una disputa y se dicen cosas terribles, pero después no entendés por qué si realmente el otro es alguien que quiere establecer un feudo, el otro es un panqueque o lo que sea, por qué van juntos en una elección que está comenzando ahora mismo y por qué han estado juntos todos estos años.

Lo mismo pasa con estas otras formaciones electorales que para intentar disimular eso se cambian el nombre. Pasan dos elecciones con un nombre, después pasan con otro, pero sus integrantes en menos de un año ya pasaron a formar parte otra vez de los partidos tradicionales, se integraron, se suman, se dividen. Son formaciones electorales de ocasión que se arman para tratar de presentarse como alternativas nuevas.

-El cansancio y la apatía de la ciudadanía con la política, ¿favorece a la izquierda?
-No me he encontrado personas que nos achaquen eso. Sí, muchos lógicamente tienen diferencias. Podemos discutir muchas cosas con la gente pero nadie puede negar que yo fui legislador, dije que al terminar mi mandato iba a volver a trabajar y a los dos días estaba con mi guardapolvo dando clase nuevamente. No me enriquecí, no compré propiedades, no tengo declaraciones juradas con bienes y autos de alta gama con precios irrisorios para no pagar impuestos, no tenemos cuentas offshore, no tenemos ninguna denuncia por corrupción, no nos apodan ‘bidón negro’ como le puso Cornejo a uno de sus aliados porque para irse de la Legislatura le tenían que dar subsidios de 9 millones de pesos. Entonces jamás se nos puede asociar a lo mismo.

Confiamos en nuestra convicción y las ganas de dar una fuerte batalla por nuestras ideas, por recuperar el sentido de la solidaridad y de colectividad en la clase trabajadora para irrumpir como una fuerte alternativa socialista. En un momento donde el liberalismo aparece como la doctrina económica de las ideologías más fascistizantes, reaccionarias y represoras que se puedan presentar, volviéndose a sacar la careta después de mucho tiempo en donde se habían camuflado y se presentaban detrás de globos amarillos y de otra cosa. Eso hace que la izquierda tenga que tomar muchísimo impulso para aportarle a la clase trabajadora un programa, una estrategia política y una organización con la cual convertirse en alternativa.