Las historias que revelan que Cristina Fernández de Kirchner es la líder sin resistencia
“Ese va a terminar siendo nuestro candidato a presidente”, dijo, hace dos meses, un experimentado intendente del conurbano bonaerense cuando, tibiamente, Daniel Scioli aparecía en los medios con sus habituales comentarios tras una actividad en Esteban Echeverría.
Este jefe comunal, uno de los más experimentados, jamás se movió no solo de su municipio, sino de su lugar en el mundo peronista. Sólo “saltó” cuando Néstor Kirchner decidió enfrentar, con su mujer Cristina Fernández, a la esposa del entonces dueño del peronismo bonaerense: Eduardo Duhalde. Hilda Chiche González no era la mejor candidata.
Sin embargo, desde la semana pasada, forma parte del operativo de instalación y construcción de la imagen que termine dándole competitividad electoral a Wado de Pedro. A pesar que nunca Máximo Kirchner lo tuvo entre sus preferidos, y lo privó de varios nombramientos, el intendente vuelve a poner su esfuerzo para hacer que su municipio siga en su poder y no tenga que competir en una PASO que lo complicará más adelante.
Como la mayoría de sus pares, el jefe comunal sabe que el futuro es incierto y su preocupación crece día a día y sólo se calma cuando ve los desaguisados que comete la oposición de Juntos por el Cambio que en su distrito dejó de crecer en las encuestas y hasta se emparejó con la del peronismo.
Pero él ya lleva varios años de mandato y huele todo. Una competencia interna plantada por los amigos de Máximo Kirchner o aliados, como Martín Sabbatella o el Movimiento Evita, le puede provocar un esfuerzo tal que, a pesar de poder ganar, podría dejarlo con poco margen para lo más importante, la elección de octubre, cuando se eligen presidente, gobernador e intendente.
Daniel Scioli trazó una muy buena relación con la mayoría de los intendentes con los que tuvo que convivir mientras era gobernador. Al igual que Axel Kicilof, nunca trató de armar su propia estructura y siempre estuvo sujeto a lo que prefería Néstor, primero, y a Cristina después. La diferencia entre el ex y el actual jefe del estado provincial era la escucha. El hoy embajador en Brasil solía cumplir cada solicitud casi personalmente.
Tal cual lo graficó los otros días un experimentado legislador, ya retirado de su banca pero no de la política, "Hoy Cristina nos pide el mismo sacrificio que nos pidió el Cabezón en su momento. Que paseemos un perro muerto".
El Cabezón es Eduardo Duhalde y el autor intelectual de la frase sobre el animal fenecido es Hugo Curto, quien siempre fue de frente, no se guardaba ninguna palabra y su postura terminaba marcando la del resto. El "perro muerto" era, nada más y nada menos, que Néstor Kirchner, en aquel momento gobernador de Santa Cruz.
Eduardo Duhalde, presidente que había decidido no presentarse para ser electo tras los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en Avellaneda, reunió a toda su tropa de intendentes y al gobernador Felipe Solá para informarles sobre lo que había decidido tras no progresar en las proyecciones José Manuel De la Sota y recibir el "no" de Carlos Reutemann cuando vio algo que no le gustó.
En ese encuentro les informó sobre la novedad de Néstor Kirchner, un desconocido para la mayoría de ellos. Un año después, el nuevo presidente los tenía a todos como sus más incondicionales aliados y fieles seguidores.

La historia se repite. Por más que varios crean, algunos con argumentos más que sólidos y otros por afinidad, que Sergio Massa debe ser el candidato presidencial, y los más experimentados todavía confíen en las formas y modales del propio Daniel Scioli, hoy nadie hará nada que le provoque un malestar, aunque sea pasajero, a la estrategia diseñada entre Cristina Fernández de Kirchner y su hijo Máximo.
Como siempre, Sergio Massa es un aliado con el que se intercambian opiniones y se confrontan decisiones ya tomadas, por eso el reclamo realizado la semana pasada en San Fernando sobre generosidad y valorar lo que se hizo. Habrá que ver qué definen el próximo 10 de junio en el Congreso del Frente Renovador.
Sergio Massa dijo claramente que no sabe si continuará o no en el Frente de Todos. Pero también Cristina y Máximo creen que no tiene más margen que seguir donde está.
El cuarto integrante entre los oficialistas con los que también debaten ideas pero no determinaciones es Axel Kicillof, quien a su vez no lo toma como aliado para sus estrategias a Máximo Kirchner, algo que sí o sí debe hacer el ministro de Economía.
Axel Kicillof sabe que si fracasa el plan de instalación de Wado de Pedro le tocará a él lidiar con la candidatura presidencial que, en otro tiempo, era lo más deseado. De los tres precandidatos, es el único que no desea estar en ese lugar.
Volviendo al ejemplo de los intendentes, que no creen pero deben seguir las decisiones por las cuales no son consultados, también ellos hacen que hacen. Sigilosamente, el plan "corte de boleta" y distribución por pedido de la categoría inferior, en el que ellos están, en desmedro de los otros candidatos, ya está en marcha.


