Los datos que el Gobierno disimula sobre el empleo y la pobreza

Los datos que el Gobierno disimula sobre el empleo y la pobreza

Los problemas de empleo siguen afectando a la mitad de la población de Mendoza. La provincia no genera valor desde hace décadas y las nuevas generaciones son las más afectadas.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El aislamiento obligatorio en el que vivió Argentina el año pasado generó, entre otras cosas, un "nuevo comienzo" para muchas cosas y permitió que haya distorsiones en la lectura de la realidad. Esta semana hubo hasta algunos festejos porque se registró un descenso en la desocupación de Mendoza. Claro, esto es solo si se compara la situación actual con lo ocurrido hace un año y no se notan cambios mínimos en las variables, la situación sería terminal. Pero detrás de la comparación hay datos camuflados que indican que la provincia, en realidad, está en una situación grave en cuanto a la cantidad de personas con problemas de empleo, mucho más con quienes viven con pocos recursos. Y hay un dato conceptual que es estructural: Mendoza no genera valor y empleo de calidad. 

La desocupación afecta al 8,5% de los mendocinos. Pero medido por el INDEC, que no registra calidad de empleo, entre otras cosas. Alcanza con responder que en la última semana se "trabajó" para sumar como empleado. Pero en realidad el 43% de la población económicamente activa tiene problemas de empleo en Mendoza. Es decir casi la mitad.

Además, entre quienes tienen trabajo están los que necesitan y buscan otro empleo a pesar de que trabajan 36 horas semanales; quienes están subempleados y demandan más trabajo. La desocupación en el segundo trimestre del año pasado era del 15,3%, con la pandemia a pleno y restricciones duras. Por eso la comparación no merece ningún festejo. Mucho más si se bucea adentro de los datos, pues el desempleo juvenil multiplica por tres la cifra de desempleo. 

Sin valor

Al hilar fino, aparecen los datos reales del estancamiento. Ocurre, por ejemplo, con la calidad del empleo. A pesar de lo que registra el INDEC; Mendoza aún no recupera la cantidad de empleo en blanco y registrado de marzo del 2020. Es decir, aún no se llega a la etapa "pre pandemia". Pero ese es el dato a leer. Según el Ministerio de Trabajo de la Nación, en la provincia hay 230 mil trabajadores registrados en la actividad privada. No solo es un número bajo, sino que es la misma cantidad de empleos de calidad que había en noviembre del 2010. En el mismo período lo único que creció es el volumen de empleo público. 

Lo que surge de ese indicador es que Mendoza no genera riqueza ni valor. Incluso, hay industrias que tienen base en Mendoza, pero que generan empleo de calidad en otros distritos.

Es lo que ocurre con la industria del vino y también con la petrolera. Un análisis de costos de una Pyme dedicada a los hidrocarburos a la que tuvo acceso MDZ, por ejemplo, indica que se invierte más en proveedores de la Ciudad de Buenos Aires que en Mendoza. Por las dudas, vale aclarar que esa empresa explora, extrae y vende el petróleo en Mendoza. Pero contrata buena parte de los prestadores de servicio en otro lado. Con el vino pasa igual: cada vez es más marcada la tendencia de las bodegas de contratar servicios afuera. Mendoza produce, Buenos Aires aprovecha. Como ocurría hace 100 años con los ferrocarriles que de manera radial confluían todos en el puerto de la Capital Federal. 

Pobreza disimulada

El Gobierno de Rodolfo Suarez deriva todas las responsabilidades por la crisis económica y social en Buenos Aires. Eso le permitió delegar culpas en la campaña y también disimular datos que son bien locales. Uno de ellos es el de la pobreza que afecta a más familias en Mendoza que en provincias vecinas. 

El 42,4% de la población vive en condiciones de pobreza, según la última medición local realizada el año pasado. Pero hacia adentro hay más drama. No solo porque hay casi 20 puntos más que hace 5 años, sino porque afecta a personas más vulnerables. Casi el 70% de los pobres de la provincia tienen menos de 30 años. Las familias jóvenes, las que podrían construir un futuro mejor, son las más afectadas. Incluso los adultos jóvenes son los que no están accediendo a empleos de calidad y tampoco a educación que genere posibilidades de valor a futuro. 

Además, 6 de cada 10 niños viven en hogares pobres. Y el 40% de las personas que viven en la indigencia tienen menos de 14 años. El ingreso promedio de esas familias es de 13 mil pesos.  Si se sigue la línea histórica hacia atrás, se descubre cómo creció el deterioro de la provincia. La principal respuesta del Gobierno local y nacional ha sido el asistencialismo. Pero siempre, como indica la matriz política argentina, con la capitalización partidaria de rigor. Esa es otra historia. 

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?