Axel Kicillof gana la centralidad que Alberto Fernández pierde

Axel Kicillof gana la centralidad que Alberto Fernández pierde

La figura del Gobernador de la provincia de Buenos Aires adquiere un rol cada vez más protagónico.

Paulino Rodrigues

Paulino Rodrigues

Axel Kicillof, empoderado por Cristina Fernández de Kirchner y a partir del espacio que le deja el Gobierno Nacional, asume un rol que trasciende las fronteras de la provincia de Buenos Aires. El anuncio de la compra de millones de vacunas es más propio de un Presidente que de un gobernador habilitado hace un mes para hacerlo. Y hoy, Kicillof terminó de validar la adquisición de gran cantidad de vacunas: 10 millones hace 15 días, 5 millones adicionales con CanSino ahora. Esto con el dato adicional que, casi en simultáneo a que la ANMAT le otorga la autorización de emergencia a dicha vacuna, el gobernador confirma que había un contrato ya preestablecido y firmado el 4 de junio.  

Con los límites a la gestión que le imponían las protestas de los padres organizados, el Gobernador anuncia la vuelta las clases presenciales a partir del miércoles de la semana próxima en el conurbano y en distintos distritos del interior. Presencialidad limitada, ya que se trata del régimen previo al 14 de abril, acotado a un máximo de 4 horas por día, con problemas no menores.

Con lo cual, después de validar a los gremios, Kicillof termina yendo en búsqueda de los votos, que están más en los padres que en los gremios docentes. Por eso vuelve a cierta presencialidad que le va a devolver un poco de orden a las familias, en una provincia (como en todo el país) donde ya no hay licencia para restricciones, y que va camino a aperturas porque la economía no tiene margen para no oxigenarse. No hay plafón, no hay manera de hacerlo de otra forma.

Por lo tanto, la imagen de este viernes es la de un Presidente que hace un anuncio casi al pasar, que implica una prórroga por decreto de las restricciones sanitarias vigentes, ya que el Congreso no le validó la ley. Anuncio que prácticamente deposita las decisiones específicas en los gobernadores, dando una demostración de falta de centralidad política enorme. Y con una centralidad en materia sanitaria que tampoco ostenta, y que, probablemente tras la salida de Ginés González García, el Gobierno Nacional jamás recuperó, con una ministra como Carla Vizzotti que no está a la altura de la investidura.

En ese contexto es que Kicillof, el elegido, toma un rol protagónico que trasciende la provincia de Buenos Aires. En la lógica de poder donde el peso específico de Cristina Fernández de Kirchner en el Gobierno Nacional se acrecienta, la figura de Axel Kicillof se agiganta en consonancia con ello.

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