La triste realidad: no hay dólares, ni los habrá

La triste realidad: no hay dólares, ni los habrá

La concreta, preocupante y seria razón por la que se prohíben las cuotas para pasajes y paquetes del exterior: la falta de dólares cruzado contra los vencimientos de deuda hasta marzo 2022. La medida durará mucho tiempo.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

No hay dólares. No los hay. Y, lo peor, no los habrá por largo tiempo. Y un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no cambiará la situación; sino que la pondrá en blanco sobre negro. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) tiene reservas líquidas por entre 5.000 y 6.000 millones de dólares y el resto son divisas del swap chino, del acuerdo con Basilea, los DEGs y los encajes de los dólares de los depositantes del sistema financiero que no se tocarán. Y mientras tanto el país se encamina a un raid de vencimientos de deuda pública a organismos financieros internacionales y acreedores privados, que compromete hasta marzo del próximo año vencimientos por entre 8.000 y 10.000 millones de dólares.

Simplemente, la cuenta no cierra. Faltan dólares. Y sólo pensar en un tiempo posterior al acuerdo con el FMI y la presentación en sociedad de un plan económico fiscal, monetaria, financiera y macroeconómicamente serio y creíble podría cambiar la ecuación. Y a largo plazo.  No menos de un año. Y siempre que se cumpla la promesa que se firmaría ante el Fondo de aumentar las reservas en unos US$5.000 millones anuales, comenzando por el 2022 y en un sendero que finalizaría en el 2023.

Es sobre este panorama sobre el que el Gobierno tomó la medida de restringir la venta pasajes y paquetes de viaje al exterior en divisas, una decisión absolutamente impopular y que ningún dirigente que necesite del apoyo de la clase media para ejecutar el poder quiere tomar. Pero que en el menú de opciones, quedó primera a la vista en la caja de herramientas de opciones para cerrar la salida de divisas. Los números eran peligrosos. Tomando los datos del 2019, los dólares de turistas locales que viajaron al exterior alcanzaron la demanda de los US$11.000 millones. No se puede tomar como válido el 2020 y el 2021, donde la prohibición de salir al exterior fruto de la pandemia hace imposible tomar en cuenta seriamente las estadísticas de ambos ejercicios. Pero repetir ese 2019 para los números de las reservas actuales es, simplemente, imposible.

Hay que repasar lo que sucederá hasta marzo del año que viene, en cuanto a las obligaciones que debe cumplir sí o sí el país. Los compromisos que Argentina debe cumplir hasta marzo 2022, y sobre los que no tiene posibilidades de corrimiento de plazos. Así las cosas, Argentina deberá cumplir en tiempo y forma con el pago de los US$1.800 millones correspondientes a la segunda liquidación del año del Stand By firmado en 2018 por el Gobierno de Mauricio Macri; dinero que saldrá de los fondos que el propio organismo giró en agosto pasado correspondientes a los Derechos Especiales de Giro (DEG) por un total de US$4.350 millones. Como se trata del segundo pago comprometido (el primero fue el 30 de septiembre por la misma cantidad), de los dólares que el FMI envió este año para, teóricamente, ejecutar política activa; sólo le quedarán disponibles al Gobierno unos US$750 millones. Tampoco puede entusiasmarse el Gobierno por ese exiguo dinero restante. En enero le deberá pagar también al Fondo Monetario unos US$738 millones; con lo cual sólo quedarían en caja unos 12 millones de dólares. Y así se habrán ido los DEG.

Febrero será otro mes complicado. Se le deberán liquidar al Fondo otros 379 millones de dólares y unos US$195 millones al Club de Paris, por el acuerdo cerrado en junio de 2021 y que implicaba dos pagos antes de la liquidación final de marzo 2022 de 1.900 millones de dólares. Estos tres últimos pagos podrían no tener que ejecutarse, si para febrero del próximo año se cerrara el Facilidades Extendidas. Esta es la intención del Ministerio de Economía de Martín Guzmán. Que todos los vencimientos con el FMI y el Club de París desde febrero en adelante pasen a ser renegociados, y queden fuera de agenda hasta después de 2026. Para esto, otra vez, es indispensable cerrar el Facilidades Extendidas antes de marzo de 2022.

El esquema más realista es que haya que liquidar los 1.800 millones de dólares de fin de año y, si las negociaciones avanzan ya comenzado 2022, especular con incorporar el resto de los vencimientos al nuevo Facilidades Extendidas y, ya con una Carta de Intención firmada, abrir un nuevo esquema de conversaciones con el Club de París para también prorrogar los pagos a ese organismo. En definitiva, tanto ante el FMI como el Club de París, los acreedores son los mismos: los principales países desarrollados del mundo, a los cuales Argentina les debe dinero en todas las variables posibles.

Argentina también deberá cumplir mientras tanto con los compromisos financieros con los privados. El 9 de enero Martín Guzmán tendrá una deuda de honor. Deberá liquidar en tiempo y forma el pago de unos US$500 millones en total, correspondientes al segundo pago (el primero fue el 9 de julio de este año) del vencimiento de la deuda reestructurada en agosto 2020. En total, durante todo el 2022, Argentina deberá cumplir con el pago de unos US$1.100 millones a los tenedores de la deuda reestructurada. Se liquidarán con reservas, ya que no hay posibilidades sensatas de pensar en colocar títulos públicos soberanos a tasa razonable. Mucho menos para cerrar el vencimiento de enero.

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