Marcha atrás: una medida antipática que apunta a salvar vidas

Marcha atrás: una medida antipática que apunta a salvar vidas

El gobernador Rodolfo Suarez informó que habrá restricciones para disminuir la circulación del virus y descomprimir hospitales. La decisión generó malestar en parte de la ciudadanía y alivio en el sector de la salud.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

No hay dudas de que la decisión de Rodolfo Suarez de volver de fase en la provincia de Mendoza ha generado malestar en gran parte de la ciudadanía. La posibilidad de que se restrinjan actividades económicas agobia a empresarios y emprendedores que a duras penas vienen peleando por mantener puestos de trabajo y seguir funcionando. Sin embargo, para otros sectores como los empleados de la Salud, el anuncio ha significado una bocanada de oxígeno.

"Lejos de estar en mi espíritu asustar a nadie -y probablemente sea una de las personas que más procura transmitir tranquilidad por el rol que ocupo- la situación que se vive en el hospital lleva a que hace 161 noches nos cueste conciliar el sueño. Quizás para otros han sido días más tranquilos porque probablemente no vean lo que nosotros vemos. Habrá que esperar que pase el tiempo para determinar cuáles eran las medidas más apropiadas, pero hoy debemos tratar de cuidar y disminuir de todas las formas posibles los contagios. Creo que eso es lo más importante", manifestó en MDZ Radio el director del Hospital el Carmen, Oscar Boeiro.

Por su parte la responsable del Servicio de Emergencia Coordinado, Inés Valencia, aseguró que en las últimas semanas han empezado a tener problemas producto del aumento de casos positivos de Covid. No solo inconvenientes a la hora de encontrar camas disponibles en hospitales para poder trasladar a los pacientes que requieren atención médica  sino incluso demoras a la hora de trasladarse en ambulancia hasta el lugar donde los han solicitado.

"Es innegable que el servicio está resentido", admitió en el programa Sonría lo estamos filmando y agregó que en parte eso también se debe al gran número de profesionales médicos y choferes de ambulancia que están aislados por coronavirus. Esto ha llevado incluso a que tengan que "codificar" los llamados de emergencia para darle prioridad a los más urgentes, postergando otros entendiendo que pueden esperar. 

La situación sanitaria está llegando a un punto complejo donde se pone en riesgo la capacidad de atención a pacientes que atraviesan cuadros críticos. No solo enfermos de Covid que necesiten una cama en terapia intensiva o un respirador, sino también cualquier otro tipo de afección.

En las últimas semanas el gobernador Rodolfo Suarez reiteró en más de una oportunidad su negativa a dar marcha atrás y restringir actividades. Pero al mismo tiempo aclaraba que no le temblaría el pulso para retroceder si considerara que era necesario.

Todo indica, en base a las variables que siguen minuto a minuto los especialistas que conforman el equipo de trabajo del gobernador, que finalmente llegó ese momento y es necesario extremar las medidas para disminuir el ritmo de circulación del virus. Con el 90% de las camas de las Unidades de Terapia Intensiva ocupadas, ya no queda margen de error.

Argentina tuvo la oportunidad de prepararse para esta situación y contó con información suficiente como para evitar situaciones extremas como las que se vieron en países como España, Italia o en la cosmopolita ciudad de Nueva York. Esas experiencias permiten anticipar cuáles son las consecuencias de subestimar la situación y no tomar las medidas a tiempo.

Y es esa palabra, tiempo, la que hace la diferencia. La apuesta fue sostener lo más posible la apertura económica y tener pulso para percibir el momento exacto en el que las alarmas indiquen que es hora de cerrar. Lo que muchos llaman estrategia "on-off".

Hay quienes sostienen que ese momento aún no llegaba, pero no hay que perder de vista lo que podría ocurrir si el retroceso se anunciaba cuando fuese demasiado tarde. 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?