Lapidaria advertencia del BID sobre la tensión social que viene

Lapidaria advertencia del BID sobre la tensión social que viene

En un informe el Banco Interamericano fija las pautas que deberán seguir en la pospandemia los países del Cono Sur. Asegura que deben poner ojo en el déficit y la reactivación económica, pero sin perder de vista las tensiones sociales que "pueden descarrilar estrategias gubernamentales".

Mariano Bustos

Mariano Bustos

En un extenso documento, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) vaticinó que Brasil y Argentina serán los dos países más golpeados de la región y anticipa profundas recesiones para ambas economías. Pero no solo dedica especial atención a las políticas fiscales y económicas que deberían implementarse en los próximos meses, sino que también hace foco en el riesgo de que las tensiones sociales aumenten durante la etapa de transición.

"El riesgo de que las tensiones sociales aumenten durante la fase de transición es alto y puede descarrilar  las  estrategias  gubernamentales,  lo  cual  realza  la  importancia  de  contar  con instituciones sólidas", sostiene el documento del BID. Luego, explica las causas que pueden decantar en esa situación. 

"La disminución de los ingresos, el aumento del desempleo y el desaliento profesional pueden alimentar la desesperación social y la sensación de abandono, aún con la presencia de políticas de transferencias. Las desigualdades se harán más evidentes a medida que la situación de los grupos menos afectados de la sociedad contraste con la experiencia de los más vulnerables", anticipa para toda la región.

Además, agrega que "un eventual colapso de la infraestructura médica podría conducir a un rápido aumento de la tasa de muertes, mientras que la tolerancia a las restricciones estrictas de movimiento se desvanece debido a  su  impacto  económico,  lo  que  produce  un  equilibrio  desafiante  para  los gobiernos que tienen que calibrar la transición".

En este sentido, esgrimen que se puede repetir un fenómeno que ya se vio en los últimos años en distintos países: las redes sociales. "En este contexto, las redes sociales volverían a funcionar como un poderoso catalizador de la insatisfacción", esgrimen desde el BID.

"Finalmente, algunos países del Cono Sur enfrentan dinámicas políticas internas complejas y de polarización, lo que agrega otro aspecto de complicación para mantener las tensiones sociales bajo control", subraya. 

El panorama argentino

En lo que respecta a Argentina, señala que "en la etapa de recuperación será necesario una nueva agenda social basada en la adaptación productiva de los trabajadores desplazados para mejorar su empleabilidad". 

"En Argentina, el 21% de las ocupaciones son no calificadas y 49% tiene un nivel de calificación de operario. Esto se refleja en que, a nivel agregado, solo el 26% de los trabajos en Argentina se puede realizar de manera remota (CEDLAS). También se refleja en la informalidad en el mercado laboral: cerca del 35% de los trabajadores asalariados son no registrados y no cuentan con aportes al sistema de protección  social.  En  este  marco,  la  crisis  va  a  dejar  un  grupo  significativo  de  trabajadores desplazados  que,  en  la  etapa  de  recuperación,  necesitarán de programas  de  reinserción  y reentrenamiento", vaticina. 

"El riesgo de posibles rebrotes y de una lenta recuperación de la actividad obliga a discutir el Ingreso Básico Universal y a redefinir el seguro de desempleo para trabajadores formales, en el marco  de  una  reforma  previsional  que  sea  consistente  con  la  sostenibilidad  financiera  de  la seguridad social y con la protección a la población vulnerable", agrega.

El desafío nacional

Por otro lado, el BID señala que la crisis generada por la pandemia puede significar una oportunidad para el país si se logran anticipar ciertas situaciones. "La  etapa  de  recuperación  también  será  una  oportunidad  para  que  Argentina  se  inserte  en  la provisión de insumos diferenciados en cadenas de suministro globales", sostiene.

"Las cadenas de valor globales  van  a  buscar  diversificar  sus  fuentes  de  suministro  de  insumos  especializados  para mitigar el riesgo de provisión por cuarentenas, abriendo una ventana para una mayor inserción de empresas argentinas en esas cadenas. La etapa de recuperación podría incluir el fortalecimiento de  cadenas  de  valor  estratégicas,  como  las  relacionadas  con  insumos  médicos  y  sanitarios, capturar oportunidades de nuevos negocios, y reconversión sectorial para la producción de bienes necesarios para enfrentar las demandas en la etapa post crisis", argumentan los especialistas Gabriel Sánchez, Agustina Schijman y Mariana Salazni.

Sin embargo, subrayan que puede cometerse nuevamente un error histórico: incurrir en el proteccionismo. "No obstante, un riesgo asociado será  el  proteccionismo.  Si  la  recesión  global  se  prolonga,  hay  posibilidad  de  resurgimiento  de proteccionismo global y tentación de extenderlo a Argentina. A su vez, es probable que el gobierno , ante  las  necesidades  de  financiamiento  y  la  caída  de  las  exportaciones,  limite  aún  más  las importaciones con consecuencias en la productividad en el mediano plazo", sentencia. 

Lee el informe completo.

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