Intrigas y sospechas en la Justicia Federal por el traslado de un juez polémico

Intrigas y sospechas en la Justicia Federal por el traslado de un juez polémico

El juez Roberto Julio Naciff, acusado de nepotismo, ha pedido el traslado a la Cámara Federal de Apelaciones, cargo para el cual no ha rendido concurso. Esto desató un vendaval interno en el edificio de Tribunales.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

Las luces de alarma se prendieron en la Justicia Federal. Un pedido de traslado ha encendido las alertas sobre viejas prácticas que parecían enterradas y que amenazan con el regreso de vicios que en el pasado fueron utilizados para acomodar en lugares clave a jueces cercanos al poder de turno. En concreto, sin concurso y evadiendo los mecanismos dispuestos en la ley de subrogancia, el juez Roberto Julio Naciff estaría próximo a aterrizar por la ventana en la Cámara Federal de Apelaciones.

Naciff es un histórico magistrado que se desempeña en el Tribunal Oral Federal 2. Para muchos, su figura engloba muchas de las viejas prácticas que en los últimos años han comenzado a depurarse y se lo cuestiona por haber designado en el juzgado que él integra a hijos, yernos y otros familiares. Pero la gota que ha rebalsado el vaso es el pedido de traslado que presentó en los últimos meses para entrar a la Cámara de Apelaciones salteando a las personas que rindieron un examen para ocupar el cargo que Naciff pretende obtener.

El origen de la polémica se remonta hasta el mes de marzo, cuando se presentó ante el Consejo de la Magistratura el pedido de traslado presentado por el propio Naciff. Lo hizo apenas se tomó conocimiento de la renuncia de la jueza Olga Pura Arrabal, quien se acogió a beneficios jubilatorios. 

El enojo es que de concretarse ese traspaso se pasará por alto el mecanismo dispuesto en la ley de subrogancias avasallando la transparencia y abriendo la puerta a viejas "mañas" que parecían erradicadas. Por ejemplo, si es ascendido por esa vía dejará vacante su cargo en el Tribunal Oral Federal 2 y también el juzgado que subroga en San Luis, resintiendo el trabajo en ambos casos.

Pero la situación es aún más compleja. La crítica es que no se llamará a concurso público de oposición y antecedentes, privando de acceder al cargo a muchos integrantes del Poder Judicial y a los abogados interesados. Pero incluso se pasa por encima a casi una veintena de aspirantes que ya rindieron un concurso por otra vacante que había quedado en esa misma Cámara tras la renuncia del juez Juan Antonio González Macías.

La crítica es que no se llamará a concurso público de oposición y antecedentes.

El reclamo puertas adentro de Tribunales es justamente ese. Que se llame a concurso o que se eleven dos ternas con las personas que ya rindieron el concurso por la vacante de González Macías. Para ello, antes debería resolverse una impugnación que existe sobre ese llamado, pero no sería impedimento para poder avanzar de forma transparente y evitar cualquier tipo de sospechas.

Por otra parte otro cuestionamiento que se escucha en los pasillos de la Justicia Federal es que Roberto Julio Naciff está a cargo de un tribunal penal, mientras que la Cámara Federal tiene competencia multifuero. En este sentido, se critica que los actuales integrantes se han formado y han rendido para llegar hasta allí, al igual que los aspirantes que ya se presentaron a concurso y están listos para ser ternados.

"El Tribunal Oral Federal es Penal y la Cámara es multifueros. Trasladarlo sería poner a un juez no natural. Es decir que se estaría violando el principio de juez natural, además de que no ha concursado ni participado para formar parte de ese cargo", esgrimieron fuentes consultadas por MDZ. "El traslado por subrogancia está pensado para juzgados de idéntica o similar jerarquía y competencia ", adhirieron.

Por todo ello, el avispero se encuentra revuelto y en las próximas horas el Poder Ejecutivo Nacional deberá expedirse al respecto para aprobar o desaprobar el traslado. En caso de que se expida de forma positiva, se le debería consultar a los cuatro miembros que hoy ocupan la Cámara Federal si están de acuerdo con tener a Naciff como integrante. Pero es tal el malestar, que se anticipa que se muestren reacios y críticos con el desembarco del nuevo magistrado.

El último paso para que se concrete la maniobra es el Consejo de la Magistratura. El traslado debe ser autorizado por 9 de los 13 miembros. Y el de Naciff no sería el único traslado que deberán resolver, ya que a nivel nacional se han solicitado alrededor de seis movimientos similares.

Detrás de esos pedidos podría esconderse una intención política de promocionar a jueces cercanos al gobierno de turno para que ocupen espacios de poder. Sin embargo se trata de especulaciones basadas en mecanismos que supieron utilizarse en el pasado con ese fin. Lo que es indiscutible, es que debilitan la transparencia y el perfeccionamiento al que se ha apuntado en los últimos años en la Justicia Federal.

Lo más curioso, es que si bien carece de dos de sus seis miembros, la Cámara Federal de Apelaciones está trabajando de forma expeditiva por lo que no se comprende la urgencia con la que podría producirse el aterrizaje de un juez que dejaría rengo el Tribunal Oral que integra. 

Hoy la Cámara la integran Juan Ignacio Pérez Curci, Gustavo Castiñeira de Dios, Manuel Alberto Pizarro y Alfredo Porras, mientras que deben cubrirse las vacantes que dejaron las salidas de Juan Antonio González Macías y Olga Pura Arrabal.

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