El "caso cero": por qué en Mendoza se extreman los cuidados si aún no hay nadie diagnosticado

El "caso cero": por qué en Mendoza se extreman los cuidados si aún no hay nadie diagnosticado

Mendoza no tiene casos de coronavirus diagnosticados. La demora en el proceso de análisis de cada caso genera un problema para evaluar el estado de situación. La semana que viene será clave: comenzarán los análisis en Mendoza. El "triage" social que necesita la provincia.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Los niños en casa y los adultos aún incrédulos, saliendo de una de las peores actitudes que se puede tener ante una crisis: el pánico y el miedo. De a poco las familias y toda Mendoza se encierra para prevenir la transmisión del coronavirus. En realidad la estrategia es amenguar el impacto y evitar lo que ocurrió en Europa: un pico descontrolado que genere una saturación del sistema de salud. 

La estrategia de abordaje de parte de la provincia buscó evitar el "shock", pero apunta a crear una burbuja; un cerrojo que de a poco (o no tanto) obligue a las familias a evitar la circulación. El detrás de escena de las decisiones tiene un bloque político, pero también un equipo médico. Se trata del Comité de Vigilancia Epidemiológico, que incluye a funcionarios y especialistas de la salud de primera línea en Mendoza. Desde allí surgió la recomendación del operativo cerrojo y la suspensión de clases. Entre las autoridades que lo forman está Oscar Sagás y todo el equipo de Planificación, Epidemiología, Inmunizaciones y Laboratorio. 

La Sala de Situación está conformada por referentes de todos los centros sanitarios de cabecera del sector público y privado. Desde el Hospital Central, hasta el Coni, pasando por el Hospital Español, la Clínica de Cuyo y referentes de la Sociedad Argentina de Infectología, la Sociedad Argentina de Pediatría y otros referentes. El gobernador Rodolfo Suarez puso a la cabeza de todo el operativo a la ministra de Salud Ana María Nadal. 

El Gobierno exceptuó a los trabajadores de la salud de el aislamiento obligatorio y, además, determinó que "todos los efectores de salud públicos o privados quedan facultados a adoptar medidas para suspender las licencias en curso del personal a su cargo". Todo con el objetivo de tener la mayor cantidad de recursos disponibles. 

El caso cero en Mendoza

En la provincia no hay casos diagnosticados aún. Pero hay una ventana temporal grande entre el estado de situación y la realidad, porque el proceso para diagnosticar es largo y puede demorar más de una semana. 

Cuando se toma una muestra, primero se realizan análisis locales para evaluar si el paciente tiene alguna enfermedad compatible con los síntomas y que no sea coronavirus. Ya ocurrió, por ejemplo, que hubo personas que estaban internadas porque venían de otro país y tenían fiebre y tos, pero fueron diagnosticados por gripe. Si ese primer filtro da negativo, la muestra se envía a Buenos Aires para que en el Instituto Malbrán realicen los análisis para ver si la persona tiene o no coronavirus. El problema es que allí se envían las muestras de todo el país. El análisis en sí demora 48 horas.

Por eso la semana que viene será clave y cambiará el escenario. Se espera que lleguen a Mendoza y al resto de las provincias los kits para poder realizar los diagnósticos. Esa medida acelerará el proceso, mejorará el análisis de la situación y se podrán tomar medidas más precisas. También puede cambiar el escenario porque pueden aparecer casos hasta ahora invisibilizados por la falta de herramientas.

Por eso las medidas que se toman van un paso adelante de lo que indica ese estado de situación indica. La intención es adelantarse. "No se puede decir que el virus no esté en circulación porque hay demora en el diagnóstico. Ya hay casos de personas que se contagiaron sin haber viajado. Por eso es importante hacer caso a las recomendaciones y extremar la prevención", explicó el neumonólogo Luis Parra. 

El Ministerio de Salud realizó en los últimos días una especie de censo de recursos para evaluar cuántas de las 4500 camas hospitalarias que hay en total se pueden dejar disponibles y hasta cuánto se puede ampliar ese cupo por si es necesario aislar a más personas. En el caso de los respiradores y recursos técnicos igual, En el Notti, por ejemplo, se ampliará la capacidad usando equipos de oxigenoterapia de alto flujo, que permite descomprimir la terapia intensiva. Eso tiene como fin abordar no solo la pandemia de coronavirus, sino la epidemia estacional de enfermedades respiratorias. 

Sin embargo, si se sigue el recorrido epidemiológico que ha tenido la enfermedad, el  problema agudo va a estar con los adultos mayores. Allí el foco está en los hogares, en la cantidad de personas que viven solas y la capacidad de respuesta para asistirlos pues, además, pueden tener problemas de movilidad y recursos. Hay centros de salud que ya operan con protocolos especiales. Ocurre en la Clínica Zaldívar, en DAMSU, en el hospital Santa Isabel y otras más. 

El esquema de asistencia para cuando la circulación del coronavirus se confirme tiene orden de prioridad; un "triage" que abarca a toda la población. La intención es que las personas con síntomas leves y sin estar en grupos de riesgo crítico se queden en su casa y sean asistidos por médicos domiciliarios. Esos profesionales determinarán si es necesario la hospitalización. Si los síntomas son agudos, el abordaje es distinto. Y si las personas con síntomas están entre los grupos de riesgo (adultos mayores, por ejemplo) sí se recomendará la asistencia en alguno de los centros sanitarios destinados para ese fin.

Pero antes, hay un "triage" social que se necesita ejecutar. Y tiene que ver con la solidaridad y la vida en comunidad: no comprar más allá de las necesidades reales de consumo de una persona, pensar en que el vecino necesita lo mismo, autoaislarse cuando corresponda y cuidar al otro. 

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