Tormenta: por qué hay más de 10 mil familias en riesgo en Mendoza

Tormenta: por qué hay más de 10 mil familias en riesgo en Mendoza

La tormenta de ayer generó aluviones y volvió a recordar el alerta por la vulnerabilidad del piedemonte. Por la urbanización, se potencian los caudales de escurrimiento. Los diques de contención están casi obsoletos en algunos casos.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El zanjón de Los Ciruelos suele ser un elemento decorativo y divisorio de barrios. Ayer era un canal colmado de agua. La coqueta avenida Libertador y su continuidad en Emilio Civit pasó a ser un río bravo. El "río seco" Agua de las Avispas dejó de ser un circuito de motos para ser un caudaloso rápido que arrastraba grava, piedras y hasta animales muertos. Mendoza es tranquila; hasta que el río suena. Y ayer sonó.

El aluvión ocurrido ayer se generó por una enorme caída de agua en poco tiempo. Según Defensa Civil fueron 52 milímetros de agua en 40 minutos. Pero hay registros de hasta 70 milímetros. Una lluvia que parece extraordinaria, pero cuya ocurrencia y consecuencias se espera que ocurra con alguna frecuencia por el clima y la geografía de Mendoza. Pero además, por la falta de planificación y de obras. De hecho, hay diques de contención aluvional que ya son obsoletos y los que se planificaron para abordar las nuevas urbanizaciones no se ejecutaron. 

Justamente ese es el principal problema: por cómo se desarrolla la Provincia hay al menos 10 mil familias asentadas en zonas de riesgo por aluviones. Están sobre el piedemonte, área protegida que ha tenido desarrollos desordenados y sin respetar, en muchos casos, las características del terreno. El efecto de impermeabilización que se genera por la urbanización potencia esos riesgos. 

El Instituto Nacional del Agua realizó el año pasado un profundo estudio del riesgo aluvional de la provincia con la intención de evaluar la situación pero sobre todo para hacer proyecciones. Allí se determinó, por ejemplo, que la urbanización "tradicional" sobre zonas aluvionales potencia en hasta 6 veces el riesgo de sufrir consecuencias. Pero además hay otros factores. Por el cambio climático se espera que aumenten los caudales de los cursos de agua aluvionales en más del 20%.

Pero además en Mendoza aumentó la fragilidad del sistema de defensa. Los diques aluvionales han perdido capacidad. Según un estudio realizado por expertos de la Universidad Nacional de Cuyo, los diques San Isidro, Papagayos, Frías, Maure y el colector Blanco Encalada hay perdido capacidad de hasta un 60%. "Uno de los análisis realizados, relativo a la comparación de curvas de volúmenes versus alturas de los vasos, indicaría que todos los diques tienen reducida su capacidad de embalse por la sedimentación producida a lo largo de los años. Se puede indicar que la situación más desfavorable la tiene el Dique Maure con una reducción que supera el 58% de su capacidad original, seguida por el Dique Papagayos con un 23% de reducción y finalmente el Dique Frías con una disminución de su capacidad de embalse del orden del 20%", indican desde el INA.

"El impacto dentro del ciclo hidrológico debido al avance urbano, consiste en acelerar los procesos de erosión, aumentar los volúmenes (por la menor infiltración debido a la impermeabilización), disminuir los tiempos de concentración y aumentar el caudal máximo de las crecidas", explican los especialistas.

Se espera que en Mendoza haya aluviones con determinada periodicidad. Hay eventos que ocurren al menos una vez en la década (frecuencia elevada) que son los más riesgosos. "En particular se puede indicar que para recurrencias menores a 10 años (es decir, eventos más frecuentes) el impacto es mayor, llegando a aumentar el caudal pico hasta 6 veces respecto de una situación natural sin urbanización. Para casos de urbanizaciones de bajo impacto hidrológico con avance menos agresivo y planificado, utilizando técnicas de urbanización de bajo impacto por ejemplo, el impacto puede incrementar el caudal entre 1.4 a 2 veces", determinó el estudio. En ese trabajo se relevó un área de 1244 Km²; 22 cuencas y 199 subcuencas.

El piedemonte se protegió a través de una ley especial, pero esa norma no se cumplió. Hay emprendimientos del Estado y otras áreas planificadas, pero la mayoría son terrenos privados. Hay desde barrios de clase alta, hasta asentamientos precarios. El piedemonte es también un territorio en el que impactan también las carencias ambientales y sociales. Y ayer las consecuencias las sufrieron esas familias. 

En un cálculo preliminar, hay unas 10 mil familias en zona de riesgo. Las áreas de La Favorita, los barrios Sol y Sierra y otros del piedemonte de Godoy Cruz, el loteo Pérez Guilhou, por ejemplo, están sobre zonas impactadas. 

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