Periodistas militantes son ustedes
Mientras los medios -la mayoría de ellos- dan noticias negativas, instalan suspicacias, sospechas, cuentan costillas; y sus periodistas, muchos de ellos, “se dejan penetrar” por las necesidades y los intereses de empresarios y políticos que auguran apocalipsis (deseándolos), catástrofes sociales y económicas, porque además de su posición política, claro está, da rating buscar mierda y revolver y revolver para que circule el hedor; mientras se ocupan de eso, nuestra presidenta, nuestra líder, da las noticias positivas, las que tienen que ver e involucran a millones de argentinos.
No vivimos en ningún paraíso. Esto no es el fin de nada, ni la panacea ni mucho menos el nirvana. Los pobres siguen siendo pobres aún incluidos en planes estatales que han aportado a la recuperación de su dignidad. La economía todavía juega en la disputa, como siempre, entre los que quieren más de lo que tienen y quienes desean estar mejor. Y esto sucede cuando hay esperanza. La esperanza renace cuando la vida material de los que menos tienen ha mejorado un poco, o un poquito.
Hablemos en serio. Periodistas militantes son ustedes. Los que asumen “la penetración” por el lugar menos cómodo. Ya pasaron el dolor de la primera vez y ahora entra todo. Disculpen la metáfora pero es indignante. Tienen posición política disfrazada. Independientes… las pelotas. Hacen su trabajo que no es ni más ni menos que el trabajo que les encargan para luego ser bendecido como “el mejor empleado del mes”. Viven en el “sistema de meritocracia Mac Donald del periodismo”. Son parte de la hipocresía de la Mendoza que critican. No tienen ni guevos ni ovarios. Son peces en la pecera de sus dueños. Si la pecera decora, ustedes muestran las bocas pegadas al vidrio. Se recibieron de obscenos militantes de la operación. Critican a nuestro proyecto político porque no pudieron nunca conseguir la adhesión del pueblo desde la esperanza en la recuperación social. Solo movilizan el rencor y el odio como sistema de empatía en la coyuntura.
Son los mejores militantes de la oposición política y eficientes voceros de los intereses empresariales por sobre los intereses de los laburantes. En su formación han despreciado la palabra. La han destruido. Han logrado que el pacto simbólico se rompa y la palabra sea un testimonio porno. Lo digo desde mi lugar. No me hago el limpio ni el puro de nada. Pero no se las dejo ni dejaré pasar jamás. En mi trinchera me quedan víveres para sobrevivir un buen tiempo. Nuestro gran candidato es el PROYECTO POLITICO, aún contradictorio. Pero en eso estamos. Guay con creer que una o mil elecciones determinan una caída. Los proyectos sobreviven aún en los peores resultados electorales. Si hay arraigo popular, el proyecto vive.
Ando sin un centavo. No me beneficio con mis posiciones ante el funcionariato de turno. Creo en los proyectos. Alquilo, no tengo una sola propiedad. Ando en mi bicicleta para aquí y para allá y amo a mis hijos. No renuncio a pensar como posible en la felicidad del pueblo. Y en ese pensar… se nos va la vida.

