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Un día para el lado de la justicia

Imputaron a un fiscal por inventar una causa, acusaron a un intendente por amenazar a un periodista, renunció un juez que coqueteó con la dictadura y condenaron a un cura abusador de menores. Combo completo.
Hay días que dan gusto haberlos vivido. Días en que uno se va a acostar sabiendo que esas 24 horas fueron para el lado de la justicia. El 14 de septiembre será uno de ellos. Pasaron demasiadas cosas importantes como para no juntarlas y reconocer que, tal vez, algo haya empezado a cambiar a partir de ese momento.

Durante la mañana, dos hechos judiciales marcaron el rumbo de lo que vendría. Las dos noticias salieron de la Fiscalía de Delitos Complejos. La primera: la confirmación de que el fiscal Fernando Giunta, sospechado de haber “armado” una causa por homicidio deberá rendir cuenta en la comisión de jury de enjuiciamiento. La fiscal especial Claudia Ríos encontró pruebas suficientes como para pensar que el esclarecimiento del “caso Cardoso” (un chico muerto hace más de un año) fue en realidad una farsa montada por Giunta y por efectivos policiales.

Un rato más tarde se conocería la noticia política más grave de la historia moderna de la provincia desde el punto de vista institucional. Otro fiscal especial, Santiago Garay, imputó al intendente de la Ciudad de Mendoza por encontrarlo sospechoso de amenazar a través de mensajes de texto al director periodístico de MDZ. Se trata de un hecho que, a partir de las repercusiones, servirá para demostrar de qué material está hecho el andamiaje político local. Si toleran este tipo de prácticas o si las condenan con dureza.

La bomba de Fayad seguía repartiendo esquirlas cuando, desde el Consejo de la Magistratura, llegó otra novedad: Luis Francisco Miret, el camarista federal de Mendoza acusado de ser cómplice de la dictadura, decidió evitar el escarnio de una destitución segura y presentó la renuncia. Y con ese papel, se le puso punto final sólo a una faceta de la cuestionada justicia federal en la provincia.

Para cerrar el día, una perlita: la Justicia confirmó la condena contra el cura Julio Grassi, el sacerdote que, para algunos, sólo abusó de unos niños pobres, y que por lo tanto su conducta no revestía tanta gravedad.

Cada uno con su historia negra. Cada uno con algo que ocultar. Cada uno puesto al descubierto. Ahora la preocupación está del otro lado. Eso da gusto. Y todo, sólo en 24 horas.