Bocharon a la fiscal que allanó la Fiscalía de Delitos Complejos
Virginia Rumbo se hizo conocida el año pasado por investigar a Eduardo Martearena, quien en esa época era fiscal especial. Se desempeñaba como fiscal sustituta en Capital. Ayer el Senado trató su pliego y las bolillas negras fueron mayoría.
La exposición pública de Virginia Rumbo fue efímera. Apareció en todos los medios por ser la fiscal que decidió llevar a cabo un pseudoallanamiento en la Fiscalía de Delitos Complejos en septiembre, en medio de una investigación que tenía como objetivo descubrir si Eduardo Martearena –en ese momento fiscal especial- había duplicado una denuncia para defraudar a todo el sistema judicial.
Martearena –actualmente juez de Cámara- era por aquellos días poco menos que el paladín de la Justicia mendocina. Había decidido abrir una causa de oficio a partir de la escandalosa contratación de Los Fabulosos Cadillacs que involucró a varios funcionarios y tenía en vilo al gobierno. Rumbo, por su parte, se convertía en la fiscal que investigaba al único magistrado que, en teoría, se animaba a meterse con el poder de turno.
En definitiva, los meses pasaron y ni una causa ni la otra progresaron. Martearena fue ascendido y Rumbo siguió siendo la joven fiscal sustituta en Capital. Hasta ayer, cuando el Senado tuvo que votar su pliego, que llegó a la Legislatura junto con las evaluaciones de otros tres magistrados.
Todos pasaron, pero Rumbo se quedó en el camino. A la hora de la votación, sus antecedentes mediáticos hicieron mella en los legisladores, que no dudaron en colocar bolillas negras para bocharla.
Todavía no está claro qué postura tomará el procurador Rodolfo González a partir de este hecho. Virginia Rumbo se desempeñaba como fiscal sin acuerdo del Senado porque su pliego no había sido tratado. Ayer, eso cambió.


