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Barrio Olivares, un lugar donde habita el olvido

Al oeste de la Ciudad de Mendoza, se levanta el barrio Olivares, uno de los lugares más precarios de la comuna. Seres humanos conviven con toneladas de basura y son víctimas del clientelismo político. Radiografía de la miseria humana.

El barrio Olivares es una de las zonas más humildes de Mendoza. Lo insólito del caso es que no se trata de un lugar apartado de la provincia, sino que es parte viva de la zona oeste de la Ciudad. Basta mencionar que se encuentra justo al lado de la Universidad Nacional de Cuyo, a siete cuadras del Parque San Martín, y a cinco del Hospital Lagomaggiore.

El Olivares es la muestra más cabal de la pobreza humana y el clientelismo político vernáculo. Allí, chicos de todas las edades conviven con toneladas de basura que se acumulan por doquier.

No casualmente, allí viven también la mayoría de las personas que se sustentan con “El Barrido”,  un programa que impulsa la municipalidad de Mendoza y que abona 250 pesos por mes a las personas que barren la ciudad. En ese lugar, tal como denunció MDZ, docenas de militantes fueron presionados en las últimas elecciones para que consiguieran no menos de diez votos cada uno a favor de la UCR, bajo coacción de perder el beneficio.


Marcelo Arancibia, encargado de la Unión Vecinal del barrio, asegura que el maltrato no es nuevo: “acá la gente es usada políticamente y en el fondo a nadie le interesamos. Un caso concreto es el de la inseguridad que se vive acá, que reclamamos a los políticos y no nos dan pelota. La policía solamente viene a ensañarse con nosotros”.

Arancibia es un hombre mayor y le dicen “Pescado”, según él porque se escurre de todo el mundo. Es uno de los referentes del Olivares y sus palabras reflejan el sentir de los vecinos de la zona.

“Este barrio tiene 100 años de antigüedad y siempre ha sido marginado por todos los funcionarios de turno, ya estamos acostumbrados. Todo lo que ves lo hicimos nosotros los vecinos. Hemos puesto la luz, las plantas, todo”, dispara el referente barrial con enojo.


Lo que más enoja a Arancibia es que no les entreguen las escrituras de los lugares donde residen, a pesar de que una ley provincial reza que es un “derecho adquirido” después de 20 años de usufructo. “Le fui a reclamar en persona a Fayad y me echó del despacho. Es un desagradecido, porque antes de su primera intendencia en los 80 yo era uno de los que le daba de comer en secreto en medio de su huelga de hambre acá a unos metros”, confiesa el “pescado”.

Frente al desinterés oficial, este hombre, junto a un importante grupo de vecinos del Olivares, ha creado la cooperativa “Victoria” y comenzó las gestiones legales en catastro a efectos de lograr la tan deseada posesión del lugar. El expediente que ha iniciado lleva el número 10.688. “Va a ser complicado, porque es una zona residencial y nunca nos la van a ceder. Ellos nos dicen que no es apto para urbanizar, pero es mentira”, insiste Arancibia.

A pesar de la negativa comunal, la esperanza de los vecinos no se pierde. Muchos de ellos han levantado con sus propias manos las humildes casas que pueden observarse en el barrio. Muchas de esas viviendas han quedado fisuradas luego del terremoto chileno del 27 de febrero pasado, que contó con varias réplicas poderosas en Mendoza.


“Yo tengo tres pibes y en cualquier momento el techo se les viene encima y los mata. Esto es una bomba de tiempo”, aseguró a MDZ el habitante de uno de los lugares más precarios del lugar.

La realidad indica que la municipalidad de Mendoza cuenta con un presupuesto de más de 200 millones de pesos, lo cual le permitiría holgadamente hacerse cargo de los gastos corrientes de la Ciudad y al mismo tiempo evitar la “granada” que representa la situación del Olivares.

Sin embargo, el intendente Fayad prefiere negar la realidad y aprovechar la miseria del barrio para sus propios intereses partidarios a futuro. Ya en su momento aseguró enfáticamente que el Olivares estaba “limpio” frente al asombro de los vecinos del lugar.

De no creer…