ATE pidió a Jaque que intervenga el Instituto de Juegos y Casinos
Desde la organización sindical enviaron una carta al gobernador luego de que los empleados aprobaran en una asamblea que se desplace al actual directorio encabezado por Daniel Pereyra. Denuncian irregularidades contables, administrativas y de gestión. En el Instituto, además, los empleados desconfían del sindicato de empleados de casinos.
El Instituto Provincial de Juegos y Casinos está a punto de sufrir una implosión sindical. Gran parte de los empleados de ese organismo decidieron abandonar el gremio del juego por considerar que sus dirigentes tienen más preocupación por defender los intereses del directorio que por pelear por la igualdad de derechos dentro de la institución. Por eso apelaron a ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) y apostaron fuerte a esta representación. Directamente, pidieron la intervención del Instituto y solicitaron que quien se haga cargo no sea ninguno de los actuales miembros del directorio (Daniel Pereyra, Horacio Miguel, Esteban Navarro y Juan Manuel Nasif).
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El 15 de enero enviaron una carta al gobernador Celso Jaque para que se saque a Daniel Pereyra de su cargo de presidente y ordene una auditoría completa. Los empleados agrupados en ATE sospechan que durante 2008 y 2009 se llevaron a cabo una serie de irregularidades vinculadas con las contrataciones de publicidad, esponsorizaciones y con designaciones de nuevo personal de planta.
El pedido que fue elevado a Jaque fue resuelto en una asamblea realizada cuatro días antes. La intención es que en un plazo de 45 días se haga una rendición de cuentas sobre el dinero aportado a los clubes deportivos y diferentes federaciones y se redacte un detalle pormenorizado de la pauta publicitaria del Instituto de Juegos y Casinos.
Pero el objetivo de ATE no es sólo conocer los gastos que el Instituto tuvo en concepto de comunicación. Va más allá, y apunta a conocer cuáles son los negocios y los convenios celebrados con las sociedades que tercerizan parte del juego en Mendoza.
En particular, la duda que tienen los empleados está relacionada con las modificaciones que han sufrido algunas de las empresas que están a cargo de la explotación de las máquinas tragamonedas, tanto en el casino central como en los anexos. Estos cambios societarios se dieron durante la gestión de Pereyra, a quienes los empleados acusan de tomar decisiones que están lejos de la historia del Instituto, como modificar los porcentajes de ganancia para estas firmas.
Dentro de Instituto de Juegos, la interna pasa, principalmente, por la disputa que existe entre los empleados de carrera y aquellos vinculados con el poder político. Se habla de un fuerte tráfico de influencias, que beneficia a aquellos amigos o familiares del poder, que lograron ser nombrados en planta permanente, en algunos casos, o recibieron en pocos meses los ascensos y las recategorizaciones que otros empleados, con años de gestión, aún no consiguen.
A partir de ese punto, aparecen denuncias por desmanejos contables y administrativos, persecuciones, contrataciones directas en diferentes áreas; siempre, con personas vinculadas a la quienes conducen el Instituto.
Dentro de Instituto de Juegos, la interna pasa, principalmente, por la disputa que existe entre los empleados de carrera y aquellos vinculados con el poder político. Se habla de un fuerte tráfico de influencias, que beneficia a aquellos amigos o familiares del poder, que lograron ser nombrados en planta permanente, en algunos casos, o recibieron en pocos meses los ascensos y las recategorizaciones que otros empleados, con años de gestión, aún no consiguen.
A partir de ese punto, aparecen denuncias por desmanejos contables y administrativos, persecuciones, contrataciones directas en diferentes áreas; siempre, con personas vinculadas a la quienes conducen el Instituto.


