"¿Qué pasaba si él hubiera muerto?", el doloroso testimonio de la madre del cadete baleado por un instructor de tiro
El cadete César Joaquín Gómez, quien fue baleado el 13 de marzo por un instructor del IUSP (Instituto Universitario de Seguridad Pública) en La Consulta, San Carlos, evoluciona favorablemente y se recupera en su casa. Mientras se aguarda por saber qué sucederá con el acusado Matías Quiroga, el joven sigue con tratamiento médico y con ayuda terapéutica, al tiempo que espera poder completar las dos materias que le faltan para recibirse. MDZ habló con su madre y su abogada para conocer el caso a fondo.
El aspirante a policía fue baleado durante una práctica del IUSP, en el Valle de Uco, cerca de las 17:30 de aquella jornada casi fatídica. El hecho ocurrió cuando el oficial principal Matías Adolfo Quiroga Araya, jefe del Cuerpo de Instructores de la Policía de Mendoza, quien llevaba adelante una simulación de un operativo, disparó e hirió a Gómez en el tórax.
Ante ese escenario, el cadete tuvo que ser internado en el Hospital Scaravelli y luego fue derivado al Central, donde fue estabilizado y estuvo al borde de la muerte por casi cuatro días. Ahora, se encuentra en su casa acompañado por su familia y espera comenzar con un tratamiento psicológico la semana próxima.
"Mi hijo necesita ayuda y nadie se la ha brindado".
Beatriz, la madre del cadete herido, expresó su preocupación por los hechos y por la recuperación emocional de su hijo, al tiempo que denunció la falta de apoyo institucional. "Él está progresando en su salud y la semana que viene empezará con el tratamiento psicológico que necesita. Está muy afectado por toda esta situación", manifestó.
Además, criticó el accionar de las autoridades: "Más allá de todo lo que se dice y se hace, esto lo ha afectado mucho. El proceso desde su declaración y todo lo demás no ha sido bueno. Mi hijo necesita ayuda y nadie se la ha brindado".
Incluso, la mujer denunció que recibe llamados y presiones: "Nos han hecho un destrozo total. Nadie tuvo el valor humano para venir y sentarse con nosotros, para apoyarnos. Intentaron de una y mil maneras que mi hijo firmara papeles para desligarse de sus responsabilidades. Nos sobaban el lomo como diciendo que me tranquilice, si total mi hijo está vivo. ¿Pero qué pasaba si él hubiera muerto? Nunca hubiera conocido la verdad de lo que pasó".
Respecto del día a día de Joaquín, contó que "es de tristeza" y que "a veces tratamos de contenerlo. Yo tengo que estar como pilar de él, pero a veces ni siquiera yo puedo sostenerme. Él en algún momento sale, porque vienen sus suegros y se lo llevan un ratito, lo cuidan para que él se despeje. Joaquín está de novio desde hace bastante".
En tanto, respecto del acusado, la mamá del cadete remarcó que "Quiroga para mi hijo era un instructor más, era alguien que estaba ahí. Nunca lo conoció personalmente ni hubo ninguna amistad. Eso quiero que quede claro. Mi hijo a este señor lo respetaba como lo que era, como jefe de instructores de donde él estaba estudiando", y sentenció: "Él se encargaba de que siempre tuvieran la seguridad correspondiente y no cumplió con esas medidas".
Beatriz destacó la vocación de su hijo por la carrera policial y aseguró que, pese al trauma, Joaquín aún quiere recibirse: "Él quiere seguir porque tenía su ilusión y muchos proyectos con esto. Era uno de los chicos que más sobresalía, porque tenía todas las aptitudes para hacerlo. Y lamentablemente, por la inoperancia de una persona, le truncaron eso", lamentó.

Cómo fue la práctica y la falta de capacitación
La abogada de la familia del cadete, Lorena Martín, también brindó su testimonio y comentó que "el disparo no ocurrió durante una práctica de tiro formal, sino en un escenario improvisado: "No estaban haciendo una práctica de tiro, ni manipulando un arma de fuego dentro del protocolo. Era una simulación con heridos, una práctica de cómo se debía actuar en el operativo de fuego".
Acto seguido, la letrada explicó que "al ver esa situación, el cadete cree que sigue la simulación y que hay una toma de rehenes. Inmediatamente se da vuelta, se cubre en la hoja de la puerta que estaba cerrada y le avisa a sus compañeros que no suban, y ahí recibe el impacto de bala que le ingresa por el omóplato derecho y le sale por la espalda".
También, Martín apuntó contra otros agentes: "¿Sabés qué hicieron después de que los dos efectivos policiales, los instructores en jefe, llevan a a Gómez al hospital? Lavaron el piso. Baldearon. Es decir, alteraron la escena antes de que llegaran los policías de la comisaría 41 que está a escasas dos cuadras o menos. No preservaron el lugar, pese a que no sabían si la persona que estaban trasladando, su compañero, su alumno, podía perder la vida o no. Además, el diagnóstico que tenía Gómez era muy grave, era un neumotórax. Gracias a Dios podemos decir que Gómez está vivo y que está luchando por salir adelante, pero alteraron la escena y se pusieron a baldear el piso.".

El futuro de la causa y un pedido de justicia
Respecto de la situación del instructor de tiro, la abogada Lorena Martín comentó que "Quiroga está imputado por lesiones culposas graves" y que "hemos pedido una serie de medidas de prueba, porque nosotros claramente consideramos que no es esa la calificación correcta. Hemos solicitado que se cite al médico forense a los fines de que se evalúe la historia clínica de César Joaquín Gómez para determinar si se puso o no se puso en riesgo su vida".
En tanto, el director de Seguridad y Justicia de Mendoza, Marcelo Puertas, confirmó que el efectivo está en etapa de reinstrucción y que "está haciendo las pericias pertinentes en sanidad policial para ver si está apto para prestar funciones". Además, agregó que "cuando se le disponga el alta, llegado el caso, se incorporará donde determine la dirección general, pero no en el IUSP".
Por otra parte, Puertas comentó que "en segunda instancia, aproximadamente para fines de la semana que viene, ya va a estar citado a indagatoria, donde podrá declarar o no y arbitrar todos los medios defensivos que considere".
Finalmente, Beatriz, la mamá del cadete, denunció que "muchas personas en estos días nos han estado llamando y diciendo que este señor es buena persona y que tenemos que tener empatía, porque tiene una familia. Yo lo lamento. En este momento no puedo tener empatía con nadie. Lo único que quiero es que se haga justicia por mi hijo y que la verdad salga a la luz". Y concluyó: "Estamos luchando para que nunca más haya otro Joaquín y para que ninguna madre tenga que vivir lo que yo estoy viviendo".


