El reclamo de un basquetbolista que destapó una crudísima realidad

El reclamo de un basquetbolista que destapó una crudísima realidad

Ariel Linardelli juega en la liga de maxibásquet de Mendoza, pero no lo dejan participar porque no está vacunado contra el coronavirus. Pero eso no es todo: en esta nota, el deportista -que perdió a su esposa en la pandemia- explica su estrategia de salud: "En casa tomamos todos dióxido de cloro".

Jorge Caloiro y Facundo García

La entrevista comienza como una charla sobre deporte pero irá derivando hacia las supuestas propiedades milagrosas del dióxido de cloro. Ariel Linardelli (47) presentó hace algunos días una carta documento dirigida a la Unión de Maxibásquetbol de Mendoza en la que emplazaba a esa entidad a "abstenerse de exigir la acreditación de haber sido vacunado por covid-19 como requisito para continuar participando del Torneo categoría +43". No piensa aplicarse las dosis y dice que el hecho de que le prohíban jugar por ese motivo es ilegal. 

"Se trata de un campeonato con varios equipos locales. Habíamos retomado, pero en marzo de este año se volvió a suspender la actividad porque hay un grupo de médicos que juega y que recomendó que no siguiéramos", recapitula el entrevistado. Ahora la actividad volvió, aunque él no puede entrar a la cancha. 

El maxibásquet de Mendoza tiene dos categorías, para mayores de 35 y para mayores de 43. Ariel jugaba en las dos. "El torneo se reanudó la semana pasada y se decidió que el que no estuviera vacunado no jugaba, cosa de la que me enteré por Whatsapp", relata él.

Y no quiere vacunarse, a pesar de haber perdido a su esposa por la pandemia: "Pero ella no murió por covid, sino por los protocolos contra la covid", justifica. En aquel momento, el caso fue público porque Ariel presentó un amparo legal para que le dejaran aplicarle dióxido de cloro a su compañera, que estaba grave. "No me lo permitieron, y ahora voy a cargar también contra la jueza que falló en mi contra y contra uno de los profesionales que testificó". 

Una verdad incómoda

Linardelli es licenciado en comercialización. Tiene formación universitaria. Pero dice que en su casa se toma dióxido de cloro de forma periódica a pesar de las advertencias de las autoridades sanitarias. 

"Lo consumo desde junio de 2020. Mi esposa no: primero no tomaba porque estaba embarazada, luego nació el bebé y por el tema de la lactancia lo evitó. Cuando quisimos darle, ella ya estaba mal; al otro día la internaron", recuerda. 

"Les doy dióxido de cloro a mis hijos"

No sólo bebe el dióxido de cloro él. "Les doy a mis hijos. Tengo una bebé de 5 años. Apenas tiene síntomas, hago que tome un poco. Tengo 5 hijos: uno de 20, otra de 18, otra de 15, otra de 5 y una bebé de 5 meses. Tomamos, sí. Toma hasta mi mamá, que tiene 74".

Según cuenta textualmente Ariel, compra la sustancia a personas que se han puesto a elaborarlo "de forma privada" y sigue las recomendaciones de un presunto doctor alemán. Se trata de Andreas Ludwig Kalcker, señalado como responsable de difundir el consumo bajo el nombre de “suplemento mineral milagroso”, a pesar de que el elemento es considerado un peligro para la salud por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Los libros de Kalcker -que ha sido denunciado en la Justicia- todavía se consiguen por Internet. 

Para ser claros: no existen medicamentos registrados que contengan los principios activos “clorito de sodio” o “dióxido de cloro”, por lo que no se encuentran autorizaciones para su fabricación ni su consumo como medicina ni como alimento. A Linardelli eso no le importa.

"Hasta estuve con un hombre que se curó de un cáncer de próstata gracias al dióxido de cloro -asegura-. A mí me regularizó la hipertensión, el colesterol y los triglicéridos". 

No se vacuna -confiesa- porque tiene miedo. Mientras, sigue tomando ese líquido prohibido. "Son unas 40 gotas diarias diluidas en agua. Uno dosifica eso de acuerdo a su estado general. Viene en recipientes de medio litro y sale unos 800 pesos", dice.  

Este lunes, la Asociación de Maxibásquet de Mendoza comenzó a tratar el pedido de Ariel a través de un plenario de delegados.

  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com
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