Cobismo vs. Duranbarbismo: ¿la voz de la calle o encuestas y focup group para todos?

Pertenecen al mismo espacio político pero tienen dos visiones muy distintas acerca de la comunicación política. Un modelo que se replica, en mayor o menor medida, en cada partido. ¿Son necesariamente dos caminos que no pueden confluir? ¿O lo que se cuestiona es el exceso de “metodología” a la hora de hacer política, con o sin elecciones de por medio?

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Rubén Valle

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Son dos líneas de pensamiento distintas que no llegan a grieta, pero sí representan dos formas de concebir la acción política. Los dos están dentro de la coalición gobernante, sin embargo olfatean y analizan el humor social con diferentes estrategias. Un político tradicional versus un consultor político 2.0. Dos estilos que a su manera se replican en todos los partidos.

Uno, el actual senador nacional Julio Cobos, quien sostiene que “si andás por la calle, no necesitás encuestas. Hay que ser más natural en ese sentido", en clara oposición a la “debilidad” de Durán Barba que es medir cada paso de los suyos y los ajenos con sondeos y focus group.

En ese sentido, el mendocino plantea “escuchar más la experiencia política”. Para Cobos, lo del gurú ecuatoriano puede servir para la estrategia electoral, pero después, ya en el gobierno, en el barro de la gestión, “es otra cosa”. La clave, para el exvicepresidente, es “escuchar más a la gente con experiencia que a los analistas políticos”. En síntesis, las encuestas, los testeos, las estadísticas, tienen su utilidad pero son –según la lectura cobista- insuficientes.

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Para Durán Barba, si se trabaja con parámetros científicos, se deben considerar todas las hipótesis, examinar todos los hechos y no rechazar a priori ninguna teoría, aunque contradiga sus propias creencias. En su libro La política en el siglo XXI, el consultor político más famoso resalta que “pasamos de una política que se hacía a través de aparatos que relacionaban a personas que se conocían físicamente a una política mediática. El contacto personal fue desplazado por el virtual. La mayoría de los electores pasó a relacionarse con los dirigentes a través de la televisión y en los últimos años con ellos y con todos los demás ciudadanos a través de los medios electrónicos”.

El ecuatoriano está convencido que “el esquema político tradicional colapsó”, por eso asegura que ya no sirve basarse en las percepciones de la calle ni tomar como cierto lo que habla “todo el mundo”. Para él, ya en es la vox populi la de la cola del supermercado, lo que se dice y escucha en el café o el banco. De ahí su férrea creencia en el método científico.

Si aludir directamente a Cobos, Durán Barba dice que en América Latina la mayoría de los que hacen o estudian la política han quedado atrapados en paradigmas arcaicos, anteriores a la revolución tecnológica. “Cuando el análisis técnico contraría sus supersticiones, se aferran a la fe e ignoran la información empírica. En el colmo del ridículo, a veces hacen su campaña atacando las encuestas”, escribe el asesor.

Tan cierto como que no se puede hacer política desde un escritorio o sólo en base a algoritmos, también lo es que las encuestas y los focus group son herramientas de las que hoy nadie podría prescindir.

Ni Cobos ni Durán Barba tienen la fórmula perfecta, la clave del éxito, sin embargo ambos proponen recursos de sentido común que combinados se acercan bastante a una visión más completa del fenómeno político.

Aunque a la hora de las definiciones, cuando el votante está parado frente a esas boletas XL decidiendo cuál meter en el sobre y después en la urna, toda teoría, toda especulación, toda estrategia, pierde o gana sentido según a quién llegará ese voto. Lo único seguro es que quién sabe.

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