Al menos en política habitacional, tampoco esta gestión dejará huella

Sin perder de vista que gobernó cuatro años en un contexto de profunda crisis económica, la gestión Cornejo dejará el gobierno sin haber superado la media de 2.000 viviendas por año. De cumplirse lo programado para el 2019, superará los números de Paco Pérez, sin embargo el déficit habitacional es tan significativo como ayer.

Avatar del Rubén Valle

Rubén Valle

.

.

La entrega de viviendas es desde años ha una de las mejores prendas de pago social para exhibir algo sólido en una campaña electoral donde lo que suelen primar son las promesas. Por eso, siendo este un año de urnas vale hacer una puesta al día a nivel provincial ya que para el votante medio "el techo" no deja de ser un norte tan básico como comer y trabajar.

Según datos del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), en los últimos tres años y monedas se construyeron 4.313 viviendas y se han realizado mejoras en 2.061. En total, representan unas 6.374 soluciones habitacionales.

A fines de 2015, arranque de la gestión actual de gobierno, se empezó con 73 casas (completando las 1.162 de esa temporada) y el punto más alto se alcanzó el año pasado con 2.310. En lo que va del 2019 hay 155 terminadas. En cuanto a las soluciones habitacionales en ejecución hay 2.717 ( 2.431 viviendas y 286 mejoramientos). En total, se prevé entregar en el último año de Cornejo en el poder unos 25 barrios, lo que se podría  traducir _-según cálculos oficiales- en 2.514 viviendas.

.

Números que pueden resultar pequeños en el contexto de un déficit habitacional de unas 60 mil casas o, según la óptica del sector inmobiliario, de 130 mil si se consideran aquellas viviendas que ya prácticamente colapsan o están habitadas por varias familias.

El propio gobernador Cornejo admitió en un acto de entrega de viviendas que 8 de cada 10 mendocinos no cuenta con recursos propios para financiar su propia casa, por lo que requiere el financiamiento del Estado para acceder a la ansiada vivienda. De allí que el IPV siga siendo, como históricamente, la principal puerta de ingreso al sueño del techo propio.

Actualmente el costo promedio de una casa del IPV es de $1.500.000. No obstante la accesibilidad y el monto de las cuotas, crisis mediante por un lado e irregular conducta de pago por otro lado, la morosidad siempre es alta. En el último año, aseguran desde el organismo, la morosidad bajó a un 30% como respuesta a la estrategia de reordenar las  cuentas y brindar facilidades a los deudores. 

Por estos días, al descuento habitual del 10% para aquellos que tienen su casa al día, se le suman importantes descuentos en la cancelación por anticipado del 2019 (15% al adjudicatario que pague de 6 meses a un año por adelantado) o en el pago del primer semestre. Parece una tentación, pero ahí están los contrastables índices de pobreza y de desempleo como para poner aún más contra las cuerdas tanto a los que lograron su casa como a aquellos que ven cada vez más lejos esa posibilidad.

Los números de los dos últimas décadas son claras al respecto: el promedio de viviendas entregadas por año en la provincia no superó las 2.000 y esto incluso con distintos signos políticos al frente de la provincia.

Un corte de cintas cada tanto

La política de vivienda siempre es importante en los papeles, pero en la realidad no es una urgencia para los gobiernos. Ni los planes Procrear (recientemente más de 8.000 mendocinos se inscribieron para unos 1.200 departamentos de la Sexta Sección) ni los préstamos UVA han podido pulsear con la implacable inflación. Pero tampoco ayudó el uso político que se hizo de la vivienda durante el kirchnerismo, como fue el caso de la organización Tupac Amaru, el cual hoy está judicializado, exponiendo un modus operandi donde la legítima necesidad de una casa funcionó como método de clientelismo político.

Hoy como ayer, lograr el objetivo esencial de tener un techo sigue siendo un camino arduo, ingrato, pleno de dolores de cabeza. La política de vivienda del país no difiere demasiado de la respuesta coyunturalista que suele dar la gestión pública. Un corte de cintas cada tanto, la foto de rigor de funcionarios y familias con llaves en mano y el yeite de ir por la "solución habitacional" cuando un arreglo –el parche– resulta mejor que nada, son las versiones recurrentes de una u otra administración. 

De cumplirse lo planificado para este año, al concluir la gestión, Cornejo acreditará la entrega de 6.884 viviendas en cuatro años. Es decir, un promedio de poco más de 1.700 casas por año. Su antecesor, Francisco Paco Pérez, cerró su paso por la gobernación con 5.900 viviendas y no pocas de ellas sin conflicto, como el citado caso de la Tupac.

.

Si bien es indiscutible que Cornejo debió gobernar en un contexto de fuerte crisis económica, donde la prioridad fue reordenar un Estado con serios rojos en su caja madre, más allá de aciertos y logros en otras áreas lo concreto es que en materia de viviendas no dejará huella. 

Por esos más de 60 mil mendocinos que aún sueñan con habitar su casa y dejar atrás la sufrida instancia de los alquileres, valdría sumar el tema habitacional a la lista de prioridades de quienes aspiran a ser el próximo conductor de la provincia. 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?