Se vota por el presente y el pasado; y ese es el problema

Sigue la incertidumbre política en el panorama electoral. La pelea entre el presente doloroso y el pasado "corrupto". 

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Pablo Icardi

Foto: .lavozdelaprovincia.com.ar

Es un escenario peculiar. Pocas veces ha estado tan politizada la vida cotidiana; y pocas veces, desde el retorno de la democracia en 1983, hubo tanta incertidumbre. A nivel nacional faltan pocas horas para que venza el plazo de formalización de las alianzas y ni siquiera está claro quién es oposición y quién oficialismo.

Esa realidad se vuelve una paradoja angustiante. La promesa de cambio gira sobre sí mismo y termina en el mismo punto. Todo igual. Lo resumió una precandidata a gobernadora de Mendoza que, probablemente sin querer, graficó crudamente lo que pasa. “Queremos salir de este presente y del pasado”, dijo. En lo descriptivo tiene razón.

El presente es doloroso para la mayoría de los argentinos. Las empresas no generan trabajo, los estados provinciales y municipales se muestran incapaces de aprovechar su riqueza para movilizar. Más de un tercio de la población no tiene recursos para comprar los elementos básicos de un hogar y viven en la pobreza; pero el dato más dramático es que más de la mitad de los niños de Argentina viven en esas condiciones y, por lo tanto, con un futuro condicionado.

Las PASO 2019 en Mendoza

El pasado no es muy distinto, pues si no hay soluciones mágicas para revertir situaciones, tampoco la realidad es puro producto de la espontaneidad. Durante más de una década hubo alguna siembra que produjo los problemas que hoy se viven. Pero si hay algo de ese pasado que seguro está presente es la matriz de corrupción que hubo en la gestión de los recursos públicos.

Argentina está atrapada en ese presente y ese pasado. Y hasta tienen nombre propio: Mauricio Macri, el presente, y Cristina Fernández de Kirchner. Ambos alimentan un odio que es funcional para sus intereses políticos, pero dañinos. Ambos están desgastados y tienen escasa credibilidad, pero ganan con la resignación del “mal peor”. Más que una grieta, lo que impulsan es un grillete. 

El panorama nacional apunta a repetir el esquema del 2015; polarización y voto resignación. Pero con un agravante: el hartazgo de la ciudadanía tras la desilusión que generó Macri y la memoria emotiva de lo que dejó Cristina. Proponen caminar en un recorrido ciego que da una vuelta de 360 grados, para volver al mismo lugar.

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