Deflación política: el oficialismo recalcula la estrategia electoral

La crisis económica complica la estrategia de provincializar la elección que impulsaba Cambia Mendoza.  A pesar del contexto, hay un dato que motiva a los cornejistas. 

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Pablo Icardi

Suarez, Cornejo, De Marchi: en plena competencia electoral buscan mostrar que hay concordia.

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Publicitar el diagnóstico y exagerarlo. Equilibrar las cuentas, mejorar la inversión pública y cosechar lo sembrado el último año de gestión, justo el de las elecciones. El plan político de Cornejo para construir poder desde la gestión y garantizar continuidad se desarrolló con relativa normalidad, hasta los últimos meses y ahora entra en crisis. Los problemas económicos del país complican y obligan a recalcular la agenda discursiva del oficialismo, que apostaba a provincializar las elecciones.

Cornejo desdobló las elecciones para, entre otras cosas, intentar separar agendas y despegarse de la mala vibra de Mauricio Macri. Sin embargo esa idea quedó atrapada en el debate por la crisis económica y las fechas electorales también quedaron como sándwich en las elecciones nacionales.

La bronca del gobierno provincial es que la situación diluye los hechos de gestión que tenían previsto publicitar. Desde el plan de viviendas para la clase media, hasta el nuevo secundario y las obras cosméticas de los municipios. Será difícil para los candidatos del oficialismo tocar timbres para hablar bien de la gestión y disociar la coyuntura nacional.

Por eso en el oficialismo analizan con precisión de cirujano el discurso a usar más allá de la idea de continuidad de Cornejo.

Pero aunque todo parece conspirar contra la estrategia del oficialismo, los antecedentes juegan a favor. El radicalismo logró continuidad en el poder solo cuando hubo elecciones desdobladas de la Nación. Aunque la UCR es un partido nacional, en la práctica se maneja como una federación de partidos comunales y provinciales. Y así se comporta electoralmente: gana con los debates pequeños, pierde cuando la mirada y la pelea es más amplia. 

La única vez que un gobernador radical le pasó el mando a otro del mismo partido fue en 2003, cuando Julio Cobos fue electo gobernador y sucedió a Roberto Iglesias. Ese año las elecciones nacionales se hicieron el 27 de abril (Eduardo Duhalde las adelantó) y las provinciales en octubre. La UCR mantuvo el poder a pesar de haber sido parte de la Alianza y haber sobrellevado la peor crisis desde el retorno de la democracia. Fue la única vez que el radicalismo logró mantener de manera sucesiva el gobierno desde el retorno de la democracia. 

En 2007, con una economía expansiva, un gobernador radical con buena imagen y una idea de "continuidad automática", el oficialismo radical (aunque k) perdió en manos de Celso Jaque. En 2011 la imagen del gobierno del PJ no era buena, pero las elecciones conjuntas con la Nación influyeron decisivamente.

El otro antecedente que se puede citar es más reciente y no habla de continuidad, sino de cambio. Alfredo Cornejo fue electo en las elecciones provinciales anticipadas de 2015, favor que le debe a Francisco Pérez. 

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