La carta con la que Cristina jugará en Mendoza

Cristina Kirchner no vendrá a la provincia para el cierre de campaña de Anabel Fernández Sagasti, pero redactó una "carta abierta a los mendocinos" con la que el kirchnerismo local jugará fuerte en la última semana antes de las PAS0. El final de la interna del peronismo es de paridad y la clave para una victoria de Alejandro Bermejo podría estar en su capacidad para poder sacar una buena diferencia en Maipú y en San Rafael.

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Marcelo Arce

Anabel, Kicillof y Cristina, en modo electoral. (Archivo)

Gobierno de Mendoza

Cristina Kirchner no vendrá a Mendoza para darle el último empujón a su candidata a la gobernación, Anabel Fernández Sagasti.

Pero su presencia seguramente se hará notar en la campaña del peronismo en esta recta final hacia las PASO: la expresidenta ya redactó los contenidos de una carta abierta que enviará “a todos los mendocinos”, en dónde pedirá el voto por la senadora nacional que, en los papeles, está disputando palmo a palmo la candidatura máxima en la provincia con el intendente de Maipú, Alejandro Bermejo.

Los kirchneristas mendocinos tienen la expectativa alta para el domingo que viene. Encuestas propias les hablan de un crecimiento sostenido de la intención de voto para Anabel, mientras que Bermejo se habría estancado en las últimas tres semanas, más allá de un puñado de sondeos externos que marcan que, a siete días de la elección, la diferencia entre ambos no supera los tres puntos. Es decir, un escenario de virtual empate.

Eso mismo detectó la encuesta que Raúl Aragón realizó en exclusiva para MDZ. Allí se comprobó que Bermejo y Sagasti tienen ambos una intención de voto del 17,4%. Aunque el maipucino saca ventaja a la hora de medir su imagen: acumula un 36,6 % de imagen “muy buena o buena”, contra un 21,3% de imagen “mala” o “muy mala”.

La referente K mide peor en este último aspecto. Su imagen negativa es casi del 30% y sólo un 19% la ve con buenos ojos. Más de la mitad, no quiso responder.

Quizás por este escenario, Cristina decidió no estar en persona ante una definición tan importante. Un panorama de empate no asegura una victoria y, a decir verdad, el kirchnerismo ya viene acumulando un puñado de derrotas electorales en las elecciones que ya se desarrollaron en varias provincias.

Sin embargo, aquí, Cristina apostó fuerte. Mendoza fue uno de los pocos distritos electorales en el país en dónde optó por sostener una candidata, mientras en varias provincias ordenó bajar a los postulantes de su espacio para que la desunión del peronismo no se terminara convirtiendo en un obstáculo.

La seguridad y los costos del acto fueron los otros problemas por los cuales se decidió que no venga. Lejos está hoy el PJ local de aquellas visitas fastuosas en dónde estos dos impedimentos actuales se cubrían con los recursos del Estado.

La carta, entonces, se convirtió en la opción más útil. Desde el viernes que el comando K la está imprimiendo para repartirla a partir de mañana, para utilizarla como la herramienta para el cierre de la campaña. Dicen que no es muy larga, que habla de la visión que Cristina tiene del país y del porqué de su confianza en Anabel.

Independientemente de la incertidumbre por el resultado, a esta altura un puñado de cuestiones están claras en la interna del peronismo.

La primera de ellas es que buena parte del partido, el que representa Bermejo, no puede salirse de su histórico recelo con el kircherismo.

Los peronistas locales nunca se llevaron bien ni con Néstor Kirchner primero, ni con Cristina después. Y viceversa. Hechos, historias y anécdotas de esa relación conflictiva hay a montones durante los últimos quince años. El pecado fue casi original: Néstor nunca olvidó que el PJ de acá jugó para Carlos Menem en las elecciones de 2003 y así se los hizo saber en la campaña provincial de aquél año cuando, en desfile, todos tuvieron que viajar a Malargüe para sacarse una foto con quien , por entones, ya era un presidente en ascenso.

El viaje al Sur no había sido elegido al azar: Kirchner quería agradecerle al entonces intendente, Celso Jaque, quién le había dado un triunfo en ese departamento y además había sido uno de los pocos que aquél entonces había hecho campaña por él.

Bermejo no apostó por Cristina en 2019. Su plan fue otro. Se subió a la aventura presidencial del sanjuanino Sergio Uñac y coqueteó no solo con Alternativa Federal sino que, cuando el sanjuanino se jugó por Roberto Lavagna, él también lo hizo.

Ahora tardó más de diez días en decir que la fórmula que lo representa es la que encabeza Alberto Fernández. Dudó demasiado y en su entorno reconocen que lo hizo a regañadientes, además, y resignado por un dato: una encuesta propia que le marcó el camino de crecimiento de la intención de voto en Mendoza del binomio en el que Cristina va como vice.

Aragón discrepa un tanto de estos números. Para él la imagen negativa de CFK trepa al 65% en Mendoza, restándole chances en la provincia.

Otro de los aspectos que todos tiene en claro es que para Bermejo la clave de la elección estará en la diferencia de votos que pueda sacar en dos distritos en donde se presiente fuerte. Uno de ellos es Maipú, por supuesto. Y el otro es San Rafael. Si no logra pisar fuerte en ambos, la elección será compleja para él. A

Fernández Sagasti se le presenta un escenario alentador en varios departamentos, pero sobre todo en uno: Las Heras.

En ese aspecto, se está registrando una particularidad. Salvo en distritos ya comandados por el PJ (San Rafael, Tunuyán, Lavalle y San Martín, por ejemplo) existe otro grupo de comunas en donde el kirchnerismo es competitivo. Incluso, con chances de lograr la intendencia en las generales de setiembre.

Esto está pasando con Guillermo Amstutz, precisamente en Las Heras. Y podría ocurrir lo mismo con Fernando Ubieta, en La Paz, o con María Flor Destéfanis, que se presenta nuevamente en Santa Rosa. Claro está, algo similar podría suceder en Malargüe con la postulación de Jaque.

¿Qué pasará en el Gran Mendoza?, es otro de los grandes interrogantes en el marco de esta disputa del peronismo.

Hay algo más que se avizora como determinado. Aún perdiendo la interna, Fernández Sagasti podría terminar ganando. Desde el arranque, los kirchneristas siempre tuvieron claro el objetivo de esta elección: formarse políticamente y acumular poder.

Es muy posible que los K aumenten la cantidad de diputados y senadores que hoy tienen en la Legislatura y nadie duda que, si Bermejo supera las PASO pero después pierde la general, la senadora quedará en condiciones de continuar su carrera política. No pasa desapercibido, además, que seguirá siendo la interlocutora de Cristina en la provincia.

Pero hay un factor vital y es la edad: Fernández Sagasti tiene el tiempo de su lado en esta carrera. Y así se lo dijo a Alfredo Cornejo, en un encuentro que tuvieron en la Casa de Gobierno hacia mediados de 2018. “Vos hoy tenés más de cincuenta años, la misma cantidad de años que voy a tener yo recién dentro de cuatro elecciones”.

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