¿Morbo o datos? Qué hay detrás del circo romano de las encuestas

¿Morbo o datos? Qué hay detrás del circo romano de las encuestas

En manos de los partidos políticos o sus dirigentes son una cosa. Pero, ¿por qué nos interesan tanto como show y tan poco como relevamiento de datos reales? <b>El último podcast de Gabriel Conte</b> en <i><a href=" www.mdzradio.com" target="_blank">MDZ Radio</a></i>, durante el programa "Otra Manera" de este cumpleaños número 12 de MDZ y 8 de la emisora.

Si los partidos políticos tienen el monopolio de la contratación de encuestadoras, sus datos entregados para la publicación jamás serán serios. ¿Eso quiere decir que las encuestas son “malas”? No en sí mismas. Sí en su utilización.

Diferente sería que suceda que diversas instancias, ante períodos de competencia electoral, realicen este tipo de trabajos basados en obtener una serie de datos de interés para el país o, al menos, para el sector que representen.

Hablamos de centros académicos e inclusive medios de comunicación que busquen el dato y no tener influencia.

Los partidos buscan en las encuestas no más que tener una mayor influencia en el electorado.

Y no siempre el escenario del desequilibrio generado por encuestas contratadas por los partidos da el mismo resultado.

Por ejemplo, en esta campaña previa a las PASO, las encuestas lo fueron todo: ante una ausencia de centros de discusión política de alto nivel, ajenos al mundillo partidario, los resultados difundidos de encuestas cobraron el centro de la escena y representaron prácticamente lo único en discusión.

¿Qué pasa en otros países? El especialista Ernesto Calvo enumeró una serie de actividades en tiempos electorales que se realizan habitualmente, con perspectiva a largo plazo y sin buscar influir en el resultado, sino tratando de anticiparse a ellos, que es lo que en general deberíamos esperar de un estudio de estas características.

Por ejemplo, citó:

  • La Universidad de Maryland, en donde trabaja el citado Calvo, tiene un acuerdo con el Washington Post para producir una serie de encuestas llamadas “temas críticos” (https://criticalissues.umd.edu/). Esta encuesta es parte de cientos de acuerdos entre áreas de ciencia política, medios de comunicación y encuestadoras, que producen una masa crítica de datos para monitorear la política de EEUU.
  • Un consorcio de universidades y centros de investigación también mantiene desde hace décadas el Estudio Electoral Nacional (https://electionstudies.org/), disponible en una serie continua desde 1948 y el cual ocupa una posición central en la formación de politólogos en Estados Unidos.
  • En Chile, que tiene la mitad de la población argentina, existe una serie continua producida por el Centro de Estudios Políticos (https://www.cepchile.cl/) desde la transición democrática en 1990.

Las encuestas que se hacen bien son caras, complejas, requieren de recursos pero centralmente, más de interés real, que de operaciones desde los que se beneficiarán con los resultados electorales.

Hay aquí una cuestión central que a veces no vemos, colgando de liana en liana en la selva electoral: que lo importante no es la pelea, sino lo que vendrá después. Pero curiosamente en la Argentina se habla poco de lo que vendrá después de la elección y nos concentramos, todos, casi sin excepción, en el show previo, en lo que sucede en la arena de una especie de no reconocido circo romano.

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