Ya tienen sus listas, ahora vayan a laburar

Ya tienen sus listas, ahora vayan a laburar

Asustados por el índice de desempleo que entregó el Indec y que nos muestra que se siguen perdiendo empleo genuino, todos los políticos que sólo saben ser políticos intentaron encontrar su lugar en las listas. Celebraron a sus candidatos y tiraron papelitos de colores. Ya tuvieron lo suyo, ahora a trabajar por lo que están sin laburo y los que sufren la inflación.

El cierre de listas muestra lo peor de los políticos, porque de todas las maneras posibles intentan encontrar un lugarcito donde poder posar las nalgas durante algunos años y asegurarse un buen sueldo en el bolsillo. Aquí, y en todo el país, la historia es la misma, la de los políticos que sólo saben vivir de la política y que -ciertamente- con un panorama complicado en el mundo del empleo real, tienen terror de tener que enfrentarse a hacer algo que les implique laburar de verdad. Es que no hay nada más lindo que estar cuatro años en algún lugar con buen salario y no pensar que se puede perder el laburo, porque eso a los políticos nunca les pasa, ni siquiera cuando roban.

Esta columna está cargada de bronca porque el espectáculo que tuvimos durante la última semana fue terrible. Mientras los laburantes nos enterábamos que el desempleo ya superó el 10%, nuestros representantes no tenían tiempo para otra cosa que no fuera la lista y el lugarcito que les podía llegar a tocar.

Es que, aunque les duela, una banca en el Congreso con el paso de los años se ha convertido en una beca muy bien pagada y los que se están sentando están lejos de hacer la diferencia y mejorar la realidad de los que la sufren día a día por las gestiones que ellos han llevado adelante. Eso porque si se fija las caras que aparecen no son muy distintas -con excepciones- a las que ya conoce o vio de pasar alguna vez, lo que -por lógica- indica que estuvieron en alguno de los momentos en que se hicieron las cosas mal y que desembocaron en la crisis que tenemos hoy.

De ahí que me indigne, y creo que a mucha gente también, ver como los funcionarios celebran que algunos de sus compañeros de gestión ahora van en alguna lista y aseguran que es para seguir mejorando. Lo raro es que las mejoras las ven sólo ellos y los que sobrevivimos en la clase media estamos en un mundo paralelo.

Esos mismos funcionarios llenan sus redes de campañas y discursos baratos, pero ninguno siquiera se tomó el tiempo para -aunque sea- lamentar que haya crecido desempleo. Ninguno hace un mea culpa por el país que tenemos y menos se dedican a trabajar para mejor, porque se la pasan de asado en asado debatiendo cómo se reparten la torta de los cargos.

Es que todo tiene que ver con todo, por eso no le extrañe que muchos de los funcionarios que están hoy en el Gobierno -sea provincial o nacional- mientras se supone que están trabajando, se suman a alguna lista para que a fin de año -cuando se cambie de gestión- ellos ya tengan el trabajo asegurado por cuatro años sin temor alguno a ser despedido o que alguna crisis haga que su fuente de ingreso de repente desaparezca. Eso se llama vivir de la teta del Estado.

Entonces ahora, que ya tienen sus listas, que ya se ubicaron en el mejor lugar que pudieron, estaría bueno que se acordaran que acá los "boludos" la seguimos pasando mal y vamos para atrás en todos los sentidos. La inflación nos sigue pegando duro y, encima, cada vez hay menos opciones para poder trabajar de manera digna y llevar el sustento a los hogares.

Esta semana se titularon de "caraduras", se fueron al carajo y celebraron sus postulaciones con luces de colores y papelitos en el aire, una situación que deberían revisar, porque como están las cosas no estamos para fiestitas, asaditos y menos para celebrar.

Estamos en crisis señores y si ustedes no hacen su parte del laburo (como hace rato no lo hacen), nosotros vamos a tener que seguir rompiéndonos el lomo para mantener un Estado hipertrofiado con un número muy importante de vagos que después se nos ríen en la cara. ¡Basta!

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