Inflación y consumo: incertidumbre en la bola de cristal

Macri y el BCRA tienen las herramientas que manda el manual implementadas, pero no logran torcer el aumento de precios. Mientras, el fenómeno corroe el poder de compra y, por añadidura, complica a un sector comercial en terapia intensiva.

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cristian avanzini

el comercio minorista sufre el desgaste en el bolsillo de los trabajadores.

Pasado el primer cuarto de año el escenario económico en el país es de total incertidumbre, con el mercado con un ojo en la tasa y el otro en el dólar. Mientras, en la calle, el poder de compra sigue sufriendo la corrosión de la inflación, que cerró un trimestre de estocadas con salarios estáticos (en el sector privado) y ventas en caída para el comercio.

El sector, que en Mendoza representa el 25% del PBG, cerró con una bajada del 7% en el ámbito minorista y acumula casi dos años de malas noticias.

El principal problema del sector son los salarios empobrecidos. Con ajustes por debajo de la inflación en -al menos- los últimos cinco años, el poder de compra de los mendocinos se ve resentido. A esto se suman las devaluaciones, cuyo efecto tiene un golpe inmediato en el poder adquisitivo el cual luego se recupera “parcialmente”, según un análisis del Ieral para Cuyo difundido días atrás.

El encarecimiento del dólar tuvo, por otra parte, un impacto positivo para el comercio ya que selló la sangría de los tours de compra a Chile. Sin embargo salarios a la baja y la falta de crédito accesible hacen que el comprador cautivo solo mire la vidriera.

¿Qué puede esperar el comercio para el resto del año? “En el mejor de los escenarios, se espera una muy leve recuperación del poder de compra de la población y del crédito bancario, y una cierta disminución de las tasas de interés. Si así fuese, podría esperarse también una recuperación muy lenta en el comercio. Sin embargo, si se acentúa el riesgo cambiario, las ventas continuarían en caída”, analiza el Ieral.

La inflación resiste los torniquetes

Desde hace tiempo el Gobierno nacional y el Banco Central aplican herramientas clásicas del mercado para contener la inflación. Sin embargo, a decir por los resultados, el manual no estaría dando resultados. ¿Por qué? Porque detrás de las variables económicas hay una de peso supremo, que es la confianza, analiza Jorge Day, economista senior del Ieral.

Tras el fracaso del gradualismo Macri apretó el acelerador hasta cortar el déficit fiscal al ras mientras que el Banco Central se comprometió a mantener “la maquinita” apagada y no expandir la base monetaria y secar la plaza a fuerza de tasa. Pese al kit, los precios marchan, por ahora, imparables.

En la visión de Day: “Hay países que tienen déficit fiscal y siguen creciendo igual; en Argentina las cuentas del gobierno anterior eran malas y el actual dijo: 'Las voy a ir mejorando gratdualmente pero para eso necesito que me vayan prestando dinero”. Sin embargo la realidad le marcó el ritmo al gradualismo el año pasado. “Eso iba marchando hasta abril o mayo del año pasado. Allí los acreedores decidieorn no prestarle más al país y hubo que recurrir al Fondo Monetario Internacional . Si no estuviera el colchón del FMI el ajuste sería mucho más fuerte”, señala Day.

El economista explica el fenómeno de la inflación, entonces, desde el ángulo de la confianza, ya que en un contexto de no emisión, “la gente no quiere pesos”. Allí entra en juego una de las bombas más peligrosas -si no la mayor- que enfrenta el Gobierno: las Leliq. “Actualmente representan el 80% del total del dinero emitido. Si se desvolviesen las Leliq hoy la inflación se iría al 80%... pero eso no va a ocurrir”, analiza el especialista del Ieral. Sin embargo “en algún momento tienen que emitir” para pagar esas letras.

“La gente anticipa que eso va a ocurrir y demanda menos pesos, lo que hace que la inflación no ceda”, comenta. Sin embargo de cara al futuro cree que si bien el gobierno que entre tendrá un escenario complicado, siempre es más fácil tomar decisiones de gestión con cuentas equilibradas “porque el ajuste ya estará hecho”. El desafío estará en cómo se enfrenten desde la Casa Rosada los compromisos de endeudamiento y Leliq.

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