Hoy las cuerdas de muchas guitarras y ukeleles están húmedas por las lágrimas derramadas: ¡Ruffo partió de gira!

Hoy las cuerdas de muchas guitarras y ukeleles están húmedas por las lágrimas derramadas: ¡Ruffo partió de gira!

Hoy las cuerdas de muchas guitarras y ukeleles están húmedas por las lágrimas derramadas por un virtuoso del arte que sabía transformar su conocimiento y talento en enseñanza. Sergio Ruffo Martín, o más simplemente Ruffo, partió de gira. Aquí, la despedida del periodista Oscar Pinco.

Oscar Pinco

Él se presentaba así: Sergio Ruffo Martín: profesor de música, 26 años de experiencia en la docencia, multi-instrumentista, dedicado a la enseñanza de guitarra y ukelele.

Dirigía el ESTUDIO 1, un lugar en el mundo donde aprender a tocar bien la guitarra y el ukelele en clases individuales o grupales en Mendoza-Argentina.

No era un músico famoso ni popular, porque como decía un reconocido locutor radial “la fama es puro cuento”, o parafraseando al dramaturgo, escritor y poeta irlandés Oscar Wilde: “El arte jamás ha de intentar ser popular. El público es el que ha de intentar ser artista”…

Y Ruffo tuvo la enorme humildad de reconocer su lugar en el mundo y ayudó a ese público a intentar convertirse en artista.

Porque si hay algo enormemente valorable fue la pasión y el amor que Ruffo le imprimía, volcaba y transmitía a sus alumnos por la música, y esas clases que impartía entre cuatro paredes hacía que sus alumnos, verdaderos amateurs que en muchos casos llegaban a sus clases sin ningún tipo de conocimientos, terminaban transformando sus rasguidos destemplados, en armonía; las vibraciones de cuerdas desafinadas, en música; y el supino desconocimiento de estos instrumentos de cuerdas, en arte. Y él fue el constructor y artífice de esos sueños musicales.

Pero también sabía expresarle a sus alumnos que el arte, en cualquier estadío que cada uno desde lo personal haya ido evolucionando, nunca puede ser egoísta, sino que hay que sacarlo afuera, y compartirlo. Y es así que armaba conciertos para que sus alumnos suban al escenario, dejen de lado los miedos internos y se animen a darlo todo, y compartan la evolución del aprendizaje con su público. Y expresar eso les ha permitido a muchos sacar al introvertido interior, al miedoso constante, para al eliminar ese denominado “pánico escénico” y permitirse hasta errar una nota en público, y eso les generaba una actitud que iba mucho más allá de la música, porque podían utilizar este instrumento para generar un cambio positivo, de extroversión, un cambio de paradigma estudiado por el psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung que apuntaba a que la persona extrovertida se interese en el otro a la hora de entablar un vínculo social y predisponer su ánimo para que la relación prospere…

Todo eso generaba Ruffo al derramar todo su conocimiento, su talento, su arte a la hora de enseñar su clase de música.

Recuerdo nuestro viaje a Londres en Agosto de 2019, viaje en el Metro en la línea Jubilee, al bajar en la estación de St John’s Wood (a unas cuadras de la mítica Abbey Road) una de sus alumnas dilectas le compró un souvenir, unas púas de los míticos Beatles…y Ruffo las recibió como si le hubiesen entregado un Grammy Latino.

Este fue un año duro para todos, pero más para quienes ejercen actividades independientes, y a él le pegó fuerte, pero Ruffo trató de superarse y siguió con sus clases de manera remota por internet, y si bien sus alumnos extrañaban ese encuentro semanal, momento no solo de música, sino de cable a tierra y catarsis, lo siguieron acompañando desde sus casas del otro lado de una computadora.

Hace un año, el patio de la Escuela Nadino en la Sexta Sección de la Ciudad de Mendoza, fue escenario del Concierto de Ukelele y Guitarras de Estudio 1, dirigido por Ruffo, y ahí lo pudimos ver exultante, con todo el arte que intentaban expresar sus alumnos.

Ruffo tenía 57 años, su vida era la música…como si fuera un metrónomo (que es el aparato que sirve para marcar el tiempo o velocidad en las obras musicales), hoy su corazón dejó de marcar ese “vibrato” tan necesario para vivir…pero para los que en esta vida desparramaron arte está asegurado que se ganaron un lugar en el cielo, y desde ahora, dondequiera que esté, seguramente Ruffo seguirá interpretando una octava, afinará una 4.40, corregirá algún rasguido.

¡Ruffo se fue de gira! Ya te estamos extrañando.

Oscar Pinco.

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