¿Hay que envidiar o no el modelo económico chileno?

¿Hay que envidiar o no el modelo económico chileno?

En medio de la crisis hay mucha gente que mira para el otro de la cordillera y compara. Sin embargo, con las cosas buenas que se pueden ver y también las malas, detrás hay una historia de 50 años que en cada momento significó altos costos para el vecino país

Durante el 2018 Chile registró un índice de inflación del 2,6% y las proyecciones indican que este año llegará al 3%. En Argentina sólo en febrero tuvimos un 3,8%. Esos números, junto a los precios de algunos productos y otras cosas, hacen que se hable demasiado del modelo chileno y de sus beneficios. Un modelo que comenzó a aplicarse después del golpe de Estado de 1973 y que, a pesar del retorno a la democracia y los distintos colores políticos que han gobernado, se mantiene como la columna vertebral. Pero todo lo beneficioso que puede parecer hoy costó sangre, sudor y lágrimas. Eso tanto por el momento en que se inició, como también por el tipo de medidas que se tomaron.

Gran parte de lo que sucedió es bueno conocerlo a través de sus propios protagonistas y se puede hacer a través del documental Chicago Boys, el cual cuenta la historia de un grupo de economistas chilenos que estudiaron en 1955 en la Universidad de Chicago junto a Milton Friedman y que después aplicaron sus teorías en el vecino país, convirtiéndolo en el primer "laboratorio" de lo que hasta ese momento sólo decían los libros.

Este grupo de una decena de estudiantes tuvo entre sus filas a dos de los ministros de Hacienda de Augusto Pinochet, además de otro ministro, pero del período democrático. Todos ellos tuvieron como líder a Arnold Harberger, conocido como el padre de los Chicago Boys.

Haciendo el cuento corto, su idea era que el mercado fuera el que regulara la economía y el Estado -y su intervención- fuera lo más pequeño posible. Esa idea era difícil de aplicar en cualquier lugar, pero en Chile se dio la posibilidad cuando Salvador Allende venció a Jorge Alessandri en las elecciones de 1970 y asumió un gobierno que terminó con el golpe. Cuando llega la Junta Militar y Pinochet se pone al frente y, reconociendo que no tenían los conocimientos económicos para manejar un Estado, toman como base de la gestión "El Ladrillo". Se trataba de un plan diseñado por los Chicago Boys para desarrollar Chile antes de que los militares tomaran el poder. Según dicen ellos, lo hicieron sin saber para qué era -asegurando que no sabían del futuro golpe- y por pedido de otro estudiante de la misma universidad que resultó ser muy cercano a José Toribio Merino, otro de los generales de la Junta.

Así Chile se convirtió en el lugar ideal para probar la teoría. Podían aplicarlo sin complicaciones porque era un gobierno totalitario que tenía el control económico, político y militar. Los mismos protagonistas reconocen que si hubiera ganado Alessandri ese plan nunca hubiera sido posible y hoy "estaríamos peor que Argentina", según consta en sus frases registradas en videos que grabaron al inicio de la década del 2000, durante la crisis del 2001.

Entonces, a la hora de analizar hay que tener en cuenta cuánto costó al vecino país esa base económica que aparece inalterable durante décadas, pero que tuvo que pasar por una dictadura y que fue posible sólo gracias a ella.

Desde ese momento se comenzó a desarrollar el programa de libre mercado, monetarista o neoliberal, como se prefiera llamarlo. Una explicación clara del pensamiento que tenían en ese momento es la que comentó en el documental quien fuera el ministro a cargo de ese cambio, Sergio de Castro. "Cuando uno le saca dinero a un contribuyente, está impidiendo que ese contribuyente gaste ese dinero en la forma en la que a él le gustaría gastarlo. Si uno da los incentivos para que el país pueda producir libremente lo que se le ocurra, gran parte de esa plata seguramente va a ir a inversión. Si uno se la quita para hacer uno el gasto fiscal se pierde esa inversión, va a cero. Una inversión ideada por esa persona, ciudadada por esa persona, administrada por esa persona y con los resultados positivos y negativos a cargo de esa persona", decía hace algunos años.

Sin embargo, y junto a los costos en cuestiones de Derechos Humanos de la dictadura, también se comenzó a generar algo que se mantiene hasta hoy, la desigualdad. Al respecto, el pensamiento del otro ministro que tuvo Pinochet y que fue parte de los Chicago Boys, Rolf Lüders. "Me tiene absolutamente sin cuidado la desigualdad, lo que me tiene con cuidado es la pobreza. Hay gente que se enoja conmigo cuando lo digo, pero hay que disminuir el grado de envidia, porque el problema de la distribución de ingresos es un problema de envidia", declaró en el documental estrenado en 2015.

Carlos Massad, quien también era parte de este grupo y que en democracia fue ministro y presidente del Banco Central, destacó que en ese momento se hacían los cambios sin pensar en el costo. En cambio, para De Castro no se podían hacer medidas correctivas sin dolor, y por supuestos sin costos. Por eso a la hora de analizar la realidad actual del vecino país y su modelo económico hay que recorrer muchas décadas y no quedarse sólo con la foto actual.

Al principio les mencioné al economista estadounidense Arnold Harberger como un pilar fundamental para el grupo que se encargó de las cuentas chilenas en los 70. Pero si uno recorre imágenes de los gobiernos democráticos desde 1990, todos los ministros tienen fotos junto a Harberger en homenajes que le han hecho a ese profesor de Chicago, lo que demuestra que más allá del color político, hay cuestiones que no piensan cambiar en materia económica.

Por eso a la hora de hacer un análisis, debemos ver que los proyectos a largo plazo pueden tener sus beneficios, pero también tienen sus costos y muchas veces son muy altos. Lo cierto es que las soluciones suelen ser largas (algo que sirve como excusa para lo que -desde mi punto de vista- es una mala gestión económica de Macri) y necesitan de un proceso que vaya de la mano de señales positivas y mensajes claro, no los que tenemos en Argentina en la administración actual.

Para muestra de todo, y de recuerdo de los plazos, les dejo la portada del diario El Mercurio del día 6 de junio de 1991 que en uno de sus títulos señala que la inflación de mayo de ese año era del 2,5%, algo más o menos parecido a los mejores meses del 2018 acá.

Chile inflación 1991

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